A sus 67 años y con una larga carrera empresarial en el sector de la construcción, Nasry Asfura es popularmente conocido como “Papi a la orden”. Se ganó ese apodo en su paso por la función pública, durante sus ocho años como alcalde de la capital de Honduras, Tegucigalpa: “Papi a la orden, para servirle”, fue la marca de su gestión, entre 2014 y 2022.
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En 2021 fue el candidato presidencial del entonces oficialista Partido Nacional, pero no pudo llegar al poder. Tras ser derrotado en las urnas por la opositora Xiomara Castro, volvió a intentarlo cuatro años más tarde. Tras las reñidas elecciones del 30 de noviembre de 2025, en las que se impuso por algo más de 26.000 votos a su principal contrincante Salvador Nasrallah, Asfura acaba de ser investido como nuevo jefe de Estado de Honduras por el Congreso Nacional.

En el marco de su campaña electoral de 2021, “Tito” Asfura dialogó con el enviado de DEF, Juan Ignacio Cánepa, y brindó detalles de sus propuestas y su plan de gobierno. Como en su anterior carrera presidencial, llega al poder con promesas de austeridad, descentralización y, en el plano regional, recuperación de los vínculos con Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, hizo pública su preferencia por este candidato en las recientes elecciones.
Tito Asfura, en diálogo con DEF: “Tenemos que crear oportunidades para reducir la migración”
-EE. UU. siempre tuvo particular interés en esta región por su posición estratégica como nexo con el resto del continente. ¿Cuál será su vínculo con Washington?
-A dos horas en avión de Honduras, EE. UU. es nuestro vecino cercano y nuestro mayor socio comercial. Hoy, el 68% o el 70% de la producción de Honduras tiene como destino a Estados Unidos. Necesitamos fortalecer esa relación y sentarnos a negociar qué le conviene a cada país para poder estrechar aún más los lazos comerciales y esa relación que tiene más de 220 años. Tenemos más de un millón de hondureños viviendo en EE. UU. Sus remesas representan algo más de 8000 millones de dólares, algo jamás visto en nuestra historia.
-¿Cómo observa la actualidad de los migrantes?
–Nosotros podemos dar oportunidades de trabajo y crear mucho empleo, pero,al final, es imposible detener la migración. Es difícil detenerla por el instinto humano de superación y de buscar un mejor futuro para su familia y sus hijos. Pero sí tenemos que crear las oportunidades para poder reducir la migración y que todo ese talento y esa gran fuerza laboral puedan quedarse en el país. También necesitamos tecnificarlos y buscar mejores niveles de trabajo. Una maquila más tecnificada y sofisticada nos puede dar oportunidades para evitar que esas personas se vayan a otros países. Honduras conserva el primer lugar en Centroamérica de personas bilingües inglés-español y, de esa manera, hay muchas oportunidades para que call-centers y centros financieros operen desde nuestro país.
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Descentralización: más poder y más recursos a los municipios
Una promesa de campaña de Asfura ha sido la descentralización. “Hoy el Estado hace una transferencia de alrededor del 75% de todos los ingresos a las municipalidades y el dinero se distribuye proporcionalmente a la cantidad de habitantes de cada municipio. Queremos empoderar, desde el gobierno central, a cada alcalde y darle el presupuesto para que pueda mantener las aulas y los centros de salud más cercanos al pueblo”, le dijo a DEF.
“Si no lo hacemos, la gente viene a las grandes ciudades, buscando resolver sus problemas de salud y, a veces, no tiene dinero ni para el transporte”, explicó. “Tenemos que acercar la salud a las comunidades y la infraestructura de cada municipio debe ser responsabilidad del alcalde”, agregó. También apuntó a la gestión de las carreteras, el saneamiento y el agua potable. “Hay que dar a los alcaldes los instrumentos y los ingresos para que puedan ejecutar este tipo de trabajo”, completó.
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-Su gobierno en Tegucigalpa estuvo marcado por grandes obras en una ciudad que históricamente creció en forma desordenada y en la que es difícil construir por su orografía. Muchos mencionan también el impacto negativo de la pérdida de superficie de arbolado público. ¿Qué impronta le dio a su gestión?
-La ciudad de Tegucigalpa está rodeada de montañas y tiene una topografía preciosa. Sin embargo, no fue planificada. Para hacerla una ciudad más ágil, tuvimos que invertir mucho en infraestructura. Con el avance de la construcción, nos ha tocado trasplantar 2300 árboles, de los cuales hemos perdido entre 100 y 200 porque sus cortezas no han soportado. Por otro lado, la gente a veces no comprende el gran efecto que generan en el ambiente los motores encendidos.

-También, como toda gran urbe, enfrenta el desafío de la migración interna.
–Tegucigalpa representa el 17% de la población hondureña: son 1.700.000 personas a las que hay que brindarles los servicios públicos. La migración que hay desde el interior del país implica un compromiso enorme. Por eso, yo pongo mucho énfasis en la “municipalización” y en el empadronamiento, justamente para que esa migración se dé de una manera ordenada y que la gente tenga oportunidades de trabajo en su municipio.
Prioridades para Honduras y Centroamérica: cambio climático y agenda ambiental
-Honduras es un país con grandes riquezas naturales y, al mismo tiempo, es castigada por los fenómenos climáticos. ¿Cómo puede actuar el gobierno nacional?
-Si uno observa la geografía de toda Centroamérica, somos un hilo rodeado de dos mares; estamos en un istmo. Entonces, un huracán categoría 5 cubre tres o cuatro países, como sucedió con el Mitch, que golpeó (en 1998) a El Salvador, Nicaragua, Honduras e incluso parte de Guatemala. Somos muy vulnerables. Yo puedo hablar del cambio climático desde Tegucigalpa, que es mi única carta de presentación y donde fui presidente de la CC-35 (foro de Ciudades Capitales de las Américas Frente al Cambio Climático). Tenemos que enfocarnos en lograr, para el año 2050, el objetivo de las “cero emisiones” y la “descarbonización” del planeta. Sería un desastre si la temperatura global subiera medio grado. Por eso, tenemos que actuar y reducir nuestras emisiones de gases invernadero.

Nasry Asfura dio el ejemplo de su gestión en la capital hondureña: “En Tegucigalpa invertimos en infraestructura para permitir una mejor movilidad urbana, de manera que las personas tuvieran menos tiempo encendido el motor para trasladarse a trabajar todos los días. Conseguimos que la ida al trabajo y el regreso a casa en las horas pico tomaran entre 20 y 25 minutos. Eso le valió a la ciudad el certificado internacional de reducción de gases en alrededor de 15.000 toneladas al año. Y todo ello, con 200.000 autos y 130.000 motos más circulando en 2021, que cuando empezamos la gestión en 2014”.




