Tras la operación “Resolución Absoluta”, que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores y su traslado a Estados Unidos, ambos enfrentan cargos criminales y serán juzgados por un Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.
El proceso penal involucra también al actual ministro del Interior y Justicia y hombre fuerte del régimen, Diosdado Cabello; al exministro del Interior y exgobernador del estado de Guárico, Ramón Rodríguez Chacín; a Nicolás Maduro Guerra (“Nicolasito”), hijo de Maduro y su exesposa Adriana Guerra; y al líder del Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores (más conocido como “El Niño Guerrero”).
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“El tráfico de drogas enriqueció y permitió a la élite política y militar de Venezuela atrincherarse”, afirma la acusación. “El ciclo de corrupción basado en el narcotráfico consintió a los funcionarios venezolanos y sus familias llenarse los bolsillos, beneficiando también a narcoterroristas violentos que operan con impunidad en el territorio venezolano y facilitan la producción, la protección y el transporte de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos“, añade.
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Nicolás Maduro enfrenta cuatro cargos criminales
El fiscal Jay Clayton acusa al ahora depuesto mandatario de Venezuela de una serie de cargos, que incluyen conspiración narcoterrorista, conspiración para la importación de cocaína a Estados Unidos y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos. Salvo en lo que respecta al primero de esos cargos -conspiración narcoterrorista-, la incriminación también involucra a su esposa Cilia Flores, extitular de la Asamblea Nacional venezolana y exprocuradora general de la República.

En los fundamentos de la incriminación, se señala que Maduro abusó de sus cargos y corrompió las instituciones venezolanas para “exportar toneladas de cocaína a Estados Unidos”. La Fiscalía indica que, durante su pasó por el Ministerio de Asuntos Exteriores (2006-2013), el derrocado mandatario “proveyó de pasaportes diplomáticos a traficantes de droga y brindó cobertura para el lavado de dinero procedente de las ganancias de la droga desde México hacia Venezuela“.
Venezuela, “santuario del narcotráfico”
Además, el fiscal Jay Clayton acusa a Maduro y el resto de los incriminados de tener vínculos con grupos narcoterroristas. Menciona, específicamente, a las guerrillas colombianas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN); los grupos criminales mexicanos del Cartel de Sinaloa y Los Zetas; y el Tren de Aragua venezolano.
“Desde o aproximadamente a partir de 1999, Venezuela se convirtió en un santuario para narcotraficantes que estaban dispuestos a pagar por la protección y el apoyo de civiles y militares venezolanos“, afirma la inciminación contra Maduro y el resto de los acusados.

En un proceso que se sigue en paralelo contra el exdirector de Inteligencia Militar (2004-2011), Hugo “El Pollo” Carvajal -detenido en Estados Unidos-, también se mencionan los lazos de Maduro con el Cartel de los Soles, al que se sindica como responsable de facilitar el tráfico de toneladas de cocaína hacia territorio estadounidense.
En una carta difundida públicamente, el ahora arrepentido Carvajal -quien aceptó autoinculparse y contribuir con la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York- afirma haber sido “testigo directo de cómo el gobierno de Hugo Chávez se convirtió en una organización criminal que hoy dirigen Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros altos funcionarios del régimen”, con el objetivo de “usar drogas como un arma contra Estados Unidos”.
Según el exfuncionario, el plan habría sido ideado por Hugo Chávez a mediados de la década de 2000 y, tras su muerte, Maduro habría ampliado la estrategia “exportando criminal y caos al exterior, con el fin de atacar a los exiliados políticos venezolanos y reducir artificialmente las estadísticas de criminalidad dentro de Venezuela”.




