El Reino Unido resolvió ceder la soberanía de las Islas Chagos a Mauricio, tras décadas de reclamos legales y diplomáticos, en un acuerdo histórico que había sido anunciado en 2025 y pone fin a una disputa colonial de más de medio siglo. La decisión, que incluye garantías sobre la base militar de Diego García, busca conciliar obligaciones internacionales, seguridad estratégica y compensaciones económicas a Mauricio.
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Mauricio resuelve una disputa colonial de medio siglo
El archipiélago de las Islas Chagos había sido separado de Mauricio en 1965 por el entonces Reino Unido para crear el Territorio Británico del océano Índico y permitir la construcción de la base militar de Diego García, que fue clave en operaciones occidentales en Asia y Oriente Medio. Sin embargo, Mauricio reclamó históricamente su soberanía, argumentando que el territorio fue retirado de su jurisdicción sin consulta ni consentimiento.
En respuesta a estos reclamos, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Asamblea General de la ONU emitieron dictámenes y resoluciones afirmando que el Reino Unido debía poner fin a su control sobre el archipiélago, presionando diplomáticamente a Londres para llegar a un acuerdo.
Reino Unido: cómo fue el acuerdo de devolución y sus términos
La decisión británica se reflejó en un tratado con Mauricio, firmado en 2025, que incluye la transferencia de soberanía del archipiélago y el pago anual de unos 136 millones de dólares al país africano en concepto de compensaciones y fondos para los pobladores originarios, forzosamente evacuados en las décadas de 1960 y 1970.

Además, se fijó el arrendamiento por 99 años de la base militar de Diego García, donde el Reino Unido y Estados Unidos mantienen una importante presencia estratégica, con la opción de extender el acuerdo por décadas adicionales. El acuerdo le permite al gobierno británico mantener el control de la instalación militar sin los desafíos legales que suponía el cuestionamiento de la soberanía sobre las Islas Chagos.
Se trata de una de las bases más relevantes del Reino Unido y Estados Unidos en el océano Índico, por su ubicación geográfica para operaciones en el Indo-Pacífico, Oriente Medio y África Oriental.
Desde allí se lanzaron dos invasiones a Iraq, fue un punto clave de aterrizaje para bombarderos en misiones en Asia y, durante un tiempo, fue candidata para integrar los esfuerzos de extradición de Estados Unidos.
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La dura reacción de Donald Trump y el control sobre Groenlandia
Ante el cumplimiento del acuerdo entre Reino Unido y Mauricio, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra el cambio de soberanía en las Islas Chagos.
“De manera sorprendente, nuestro ‘brillante’ aliado de la OTAN, el Reino Unido, está planeando actualmente regalar la isla de Diego García sin ninguna razón. No hay duda de que China y Rusia han tomado nota de este acto de debilidad total”, escribió Trump en su cuenta Truth Social.

“Que el Reino Unido regale un territorio extremadamente importante es un acto de gran estupidez”, añadió, citando esta decisión como otra razón por la cual Washington debería tomar el control de Groenlandia.
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, defendió su posición y consideró que las críticas de Trump buscan afectar únicamente el posicionamiento de Londres sobre la disputa de Estados Unidos y Europa por Groenlandia.
La decisión del Reino Unido de entregar las Islas Chagos a Mauricio representa un cambio significativo en su política exterior y colonial, aunque desde Estados Unidos piensan que es un signo de debilidad y se convierte en un argumento para tomar posesión de Groenlandia, el territorio danés que quiere Washington y que fricciona las relaciones con los países europeos.




