El gobierno de Cuba lanzó ejercicios militares en respuesta a las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con intervenir si se intensificaba la represión de manifestantes en Irán o en La Habana.
Las autoridades cubanas aseguraron que las prácticas son preventivas y forman parte de su estrategia para proteger la soberanía y la seguridad nacional, pero pone en alerta a la región ante posibles agresiones externas.
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Cuba se moviliza ante las amenazas de Estados Unidos
Tras la operación militar estadounidense que condujo a la captura de Nicolás Maduro y a su enjuiciamiento en Nueva York, la atención de Washington se posó sobre Cuba, el aliado más importante de Caracas en la región, y el nexo latinoamericano con países como Rusia y China.
Las maniobras incluyeron ejercicios de defensa territorial, despliegue de fuerzas armadas y simulacros de respuesta rápida, organizados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias aseguró que los ejercicios buscan disuadir cualquier intento de acción hostil por parte de Estados Unidos y fortalecer la preparación militar interna. La escalada retórica entre Washington y La Habana eleva aún más las tensiones en un contexto de polarización geopolítica en América Latina.
Según fuentes del gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel, estas prácticas estaban contempladas en un calendario anual de entrenamiento, pero fueron aceleradas y reforzadas tras las declaraciones diplomáticas recientes de Estados Unidos, que amenazó con una intervención en el caso de represión letal contra manifestantes.
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Las Fuerzas Armadas de Cuba, ¿son una amenaza regional?
En contexto de suma tensión, el régimen cubano se apoya en sus Fuerzas Armadas para demostrar fortaleza y ejercer su retórica frente a Estados Unidos. Sin embargo, los recientes ejercicios dejan entrever un creciente deterioro producto de la crisis económica y el aislacionismo.
Dentro de su enfoque defensivo, con una población estimada en alrededor de 10 millones de habitantes, La Habana cuenta con alrededor de 50.000 efectivos en servicio activo, incluyendo Ejército, Fuerza Aérea y Marina, y 39.000 reservistas vinculados a fuerzas paramilitares o milicias.

Se estima que Cuba dispone de alrededor de 300 tanques principales de combate, como los modelos soviéticos como T-55 y T-62, aunque la disponibilidad operativa real es baja por falta de repuestos y mantenimiento.
En el campo aéreo, según reportes de Military Power Rankings cuenta con aeronaves de combate MiG-21 y ejemplares más modernos como los MiG-29, pero con baja disponibilidad operativa, ya que sufren del deterioro producto del paso de los años al igual que los helicópteros Mi-24/Mi-17 utilizados para transporte y ataque.

Por otro lado, su fuerza naval se encuentra orientada a la defensa litoral y está compuesta por corbetas y embarcaciones ligeras para el patrullaje. Las Fuerzas Armadas cubanas enfrentan décadas de falta de mantenimiento y un abandono de los principales equipamientos y armamentos obtenidos durante las relaciones con la Unión Soviética.
El panorama operativo le impide a Cuba ejercer su soberanía, especialmente frente a una potencia militar como Estados Unidos, que bajo la presidencia de Donald Trump demostró la capacidad para intervenir en Venezuela para remover a Nicolás Maduro del poder o para impedir el avance del programa nuclear de Irán.
En este contexto, sumado a la crisis que atraviesa el país, La Habana se enfrenta a un complejo panorama con pérdida de aliados, aislacionismo y las amenazas de Washington que relegan las recientes maniobras militares cubanas a una demostración de cierta estabilidad puertas adentro.




