En medio de tensiones con Europa por Groenlandia y la injerencia en Venezuela, Estados Unidos trabaja en la creación del Consejo de Paz, un nuevo organismo internacional que regentará la Franja de Gaza en conformidad con el acuerdo de paz entre Israel y el grupo terrorista Hamás. Sin embargo, su cuota de ingreso y sus posibles integrantes provocaron dudas sobre sus aspiraciones.
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Qué es el “Consejo de Paz” y cuál es su propósito
El Consejo de Paz es una iniciativa liderada por Estados Unidos como parte de su plan de paz para Gaza, con la misión declarada de promover la estabilidad y supervisar el alto el fuego y la reconstrucción en Gaza.
El órgano será responsable de supervisar la implementación del plan de paz para Gaza, diseñado después del prolongado conflicto en la región. Según la administración estadounidense, este consejo busca:
- Monitorear la gobernanza transitoria en Gaza.
- Coordinar la reconstrucción de infraestructura y servicios básicos.
- Movilizar recursos e impulsar la cooperación internacional.
La estructura del consejo incluye líderes y figuras políticas de diversos países, con Estados Unidos a la cabeza.
Trump pide 1.000 millones de dólares para entrar
Un documento preliminar indica que los países invitados a integrar el nuevo organismo deberán realizar un aporte extraordinario para acceder a una membresía permanente: 1.000 millones de dólares que irían destinados a los fondos para la reconstrucción del enclave palestino y serían administrados por Washington.

“El período de tres años no se aplicará a los Estados miembros que aporten más de 1.000 millones de dólares durante el primer año tras la entrada en vigor de la Carta”, expresa el documento, aunque también establece que el financiamiento será a partir de “aportes voluntarios”.
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Putin, ¿posible miembro del Consejo de Paz?
Pese a esta llamativa cuota de ingreso, parte de la polémica también proviene de sus posibles integrantes y Trump no escatimó en opciones.
La Casa Blanca le extendió una invitación al presidente ruso, Vladímir Putin, que fue confirmada tanto por Trump como por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. El acercamiento suscita cuestionamientos, ya que Rusia continúa su guerra con Ucrania pese a los esfuerzos de paz y amenaza la estabilidad europea.

Por su parte, Moscú anunció que evaluará los detalles de la invitación y buscará mayor información por parte de las autoridades estadounidenses antes de confirmar su participación. Donald Trump también contempló a Aleksandr Lukashenko, dictador de Bielorrusia desde 1994 y aliado de Putin, para integrar el Consejo de Paz.
Otros líderes mundiales recibieron invitaciones como Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Brasil, Turquía, India e incluso China, pese a las tensiones geopolíticas en distintos escenarios. París descartó su participación, mientras que Canadá, Hungría, Kazajistán, Uzbekistán, Vietnam y Argentina aceptaron, aunque desde Buenos Aires descartaron tener que pagar para ingresar.
En resumen, el escepticismo de Europa acerca del nuevo organismo y la falta de validación de grandes potencias como Rusia y China podrían obstaculizar el Consejo de Paz pensado por Donald Trump para nuclear los esfuerzos de estabilización de la Franja de Gaza, la población palestina y, por extensión, de Medio Oriente.




