Con el objetivo de liderar la “transición hacia una movilidad limpia”, la Comisión Europea acaba de presentar un paquete que atenúa la exigencia de prohibir los motores a combustión interna a partir de 2035. De esta forma, Bruselas da marcha atrás con una medida que había sido aprobada en 2022 y que era resistida por la industria automotriz, temerosa de perder cuotas de mercado ante el avance de los autos eléctricos chinos.

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El paquete permitirá que los vehículos híbridos enchufables, los extensores de autonomía, los vehículos semihíbridos y los vehículos con motor a combustión interna puedan seguir desempeñando un papel protagónico después de 2035, al convivir con los vehículos totalmente eléctricos y aquellos alimentados por hidrógeno.
“A medida que la tecnología transforma rápidamente la movilidad y la geopolítica remodela la competencia mundial, Europa sigue estando a la vanguardia de la transición limpia en el mundo”, justificó la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. En cuanto al impacto económico, desde Bruselas sostienen que el paquete aliviará la carga administrativa y reducirá los costos para los fabricantes europeos, lo que impulsará la competitividad y liberará recursos para la descarbonización del sector.

Autos fabricados en Europa: qué establece el nuevo paquete
La nueva normativa establece que a partir de 2035, los fabricantes de automóviles tendrán que cumplir un objetivo de reducción del 90% de las emisiones de gases de escape, mientras que el 10% restante de las emisiones tendrá que compensarse mediante el uso de acero hipocarbónico fabricado en la Unión Europea (UE), o con electrocombustibles (producidos con base en el hidrógeno verde) y biocombustibles (biodiesel y bioetanol).

“La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero derivada del uso de dichos combustibles se computará como créditos de combustible para los fabricantes, que podrán compensar así las emisiones de escape de sus vehículos”, informó la Comisión en un comunicado.
Lo mismo sucederá si las automotrices utilizan acero hipocarbónico, que tiene un costo más alto que el acero tradicional, pero presenta una mayor resistencia y durabilidad, es menos susceptible a la corrosión y resulta ideal para aplicaciones de alto desgaste. “El sector del automóvil es un gran consumidor de acero. La modificación permite a los fabricantes de vehículos compensar las emisiones de dióxido de carbono de sus vehículos, obteniendo créditos por el uso de acero hipocarbónico fabricado en la UE”, explicaron desde la Comisión Europea.
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Reacción favorable de la industria automotriz europea
Se trata de “un primer paso para crear una vía más pragmática y flexible para alinear la descarbonización con los objetivos de competitividad y resiliencia”, en las palabras de la directora general de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), Sigrid de Vries. Al mismo tiempo, desde ACEA manifestaron que “el sector necesita una evaluación urgente y un seguimiento periódico del estado de las condiciones propicias más críticas para la transición del segmento de los vehículos pesados.
“La industria automovilística de la UE mantiene su firme compromiso con la transformación. Hasta la fecha, ha introducido más de 300 modelos de coches eléctricos, 70 tipos de furgonetas y más de 45 versiones de camiones, lo que representa una inversión de varios cientos de miles de millones de euros en electrificación”, sostuvo la ACEA. “La electromovilidad seguirá siendo la vía dominante, pero otras tecnologías viables pueden contribuir a la reducción de emisiones”, destacó la organización que nuclea a las automotrices europeas.
Los gobiernos de los países con una fuerte industria automotriz también respiran aliviados. “Queremos una movilidad que también preserve los puestos de trabajo en Europa y especialmente en la industria automovilística alemana“, había reclamado, desde Berlín, el canciller federal Friedrich Merz. En la misma línea, la presidenta del Consejo de Ministros italiana, Giorgia Meloni, se mostraba contraria a la prohibición total del motor a combustión. “El futuro del automóvil no puede basarse únicamente en la electrificación”, sostenía la premier italiana.

Compromisos ambientales: un “error histórico” de la UE
Parado en la vereda de enfrente, el premier español Pedro Sánchez calificó la decisión de flexibilizar lasnormas sobre el uso de los motores a combustión interna como un“error histórico” y sostuvo que “la competitividad se garantiza con la sostenibilidad y no debilitando nuestros compromisos climáticos”. La medida era resistida por la representante española dentro de la Comisión Europea, la vicepresidenta para una Transición Justa, Limpia y Competitiva, Teresa Ribera, quien se había mantenido firme en la prohibición del motor a combustión para el año 2035.
En la misma línea, Martin Kaiser, director ejecutivo de Greenpeace Alemania, lamentó que el gobierno de su país hubiera “elegido el lado equivocado de la historia industrial“. Por su parte, la Alianza Verde, el bloque de partidos ecologistas del Parlamento Europeo, cuestionó la creciente “influencia de la derecha y la extrema derecha en la Comisión Europea, y el avance del trumpismo negacionista” sobre el Ejecutivo presidido por Ursula von der Leyen, lo que pone en riesgo el liderazgo de la UE en la transición ecológica.




