Los récords de producción en Vaca Muerta contrastan con la situación del noroeste argentino, que debe recurrir al gas boliviano para cubrir faltantes temporales de gas. El fluido se destina, principalmente, a alimentar las centrales termoeléctricas y son compras spot de corto plazo, efectuadas por las empresas que las operan.
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De acuerdo con los partes de importación del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), en marzo hubo una serie de envíos puntuales desde Bolivia, que oscilaron entre los 500 mil y los 3 millones de metros cúbicos diarios. Las importaciones se produjeron en nueve días del mes.

En septiembre de 2024,Energía Argentina (la ex ENARSA) puso fin a su contrato de compra de gas con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que se había firmado en 2006, durante el primer gobierno de Néstor Kirchner. Sin embargo, en junio de 2025, se volvió a importar gas desde el país vecino durante un pico de demanda invernal. Y ahora vuelve a ocurrir lo mismo.
Vaca Muerta: demoras en las obras del reversión del Gasoducto Norte
¿Por qué no alcanza con el gas de Vaca Muerta para cubrir las necesidades de las provincias del NOA? La respuesta está en las obras de reversión del Gasoducto Norte, que permitirán cambiar el sentido del flujo y transportar el gas desde Neuquén hacia el norte del país.

El primer tramo, el ducto de 122,8 kilómetros entre Tío Pujio y La Carlota, fue inaugurado en noviembre de 2024. El costo de la obra ascendió a 740 millones de dólares e incluyó un crédito de 540 millones de dólares de la CAF/Banco de Desarrollo de América Latina.
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La imposibilidad de cubrir la demanda del NOA se debe a los retrasos en las obras complementarias, que consisten en la reversión de cuatro plantas compresoras ubicadas en las localidades cordobesas Ferreyra y Deán Funes, en Lavalle (Santiago del Estero) y Lumbreras (Salta). En octubre de 2025, la contratista Esuco paralizó los trabajos por la falta de pago.
Mientras tanto, los yacimientos maduros de la Cuenca del Noroeste registran una fuerte caída en su producción, del orden del 24,5% entre 2024 y 2025, y un acumulado del 41,9% respecto de 2023.




