Con la reciente expiración del START III, también conocido como New START, Estados Unidos y Rusia inician tratativas preliminares para negociar un nuevo acuerdo que limite sus arsenales estratégicos. Se trata del último tratado bilateral de control de armas nucleares vigente entre ambas potencias, cuya finalización marca un punto de inflexión en la arquitectura de seguridad internacional.
- Te puede interesar: Sin acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Rusia, ¿comienza otra carrera armamentística?
El vencimiento del acuerdo, el pasado 5 de febrero de 2026, dejó por primera vez en más de cinco décadas a las dos mayores potencias nucleares sin restricciones jurídicamente vinculantes sobre la cantidad de ojivas y misiles desplegados. En este contexto, ambos introdujeron condiciones que podrían complejizar futuras negociaciones.
New Start: la negociación entre Estados Unidos y Rusia, y la inclusión de nuevos países
El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, sostuvo que un eventual nuevo tratado nuclear con Estados Unidos no puede limitarse a un esquema bilateral. Según la posición oficial rusa, Francia y el Reino Unido deben formar parte de las conversaciones debido a que también poseen arsenales nucleares significativos dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Al respecto, Rusia argumenta que los arsenales británicos y franceses forman parte del potencial estratégico occidental que, en la práctica, afecta el equilibrio con Moscú. Desde el Kremlin consideran que negociar únicamente con Estados Unidos ya no refleja la realidad del escenario nuclear actual.
En paralelo, Estados Unidos planteó que cualquier nuevo acuerdo de control de armas nucleares debería incluir también a China, debido al crecimiento de su arsenal nuclear en los últimos años. Aunque Rusia pone el foco en las potencias europeas, la posibilidad de ampliar el formato de negociación a otros actores nucleares aparece como uno de los principales desafíos para alcanzar un entendimiento.

El New START, firmado en 2010 y prorrogado en 2021, establecía límites concretos de hasta 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento estratégicos por cada parte. Además, incluía mecanismos de verificación e inspecciones mutuas, considerados claves para la transparencia y la estabilidad estratégica.
Sin un tratado en vigor, ya no existen inspecciones ni límites formales. Aunque ambas partes declararon en distintos momentos que mantendrán ciertos topes de manera voluntaria, no hay garantías jurídicas que lo respalden.
Armas nucleares: la evolución de los tratados START
El primer Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, START I, fue firmado en 1991 por Estados Unidos y la Unión Soviética, en el tramo final de la Guerra Fría. El acuerdo estableció reducciones significativas en los arsenales nucleares estratégicos y creó mecanismos de verificación que sentaron las bases del sistema moderno de control de armas.

En 1993 se firmó el START II, que buscaba profundizar esos recortes y eliminar los misiles balísticos intercontinentales con múltiples ojivas independientes. Sin embargo, el tratado nunca llegó a aplicarse plenamente y terminó sin efecto, tras la retirada estadounidense del Tratado sobre Misiles Antibalísticos en 2002.
- Te puede interesar: Estados Unidos y Rusia, al borde de quedarse afuera del último tratado de armas nucleares
El New START, firmado en 2010, retomó esa lógica de limitaciones y transparencia mutua, además de que ambas partes dieron por concluido el periodo de la denominada Guerra Fría. De esta manera, su reciente expiración no solo deja sin vigencia el último acuerdo bilateral entre las dos principales potencias nucleares, sino que también interrumpe una tradición de más de tres décadas de regulación estratégica.




