Japón analiza incorporar submarinos de propulsión nuclear a su flota marítima. El antecedente que precipitó la decisión fue que Estados Unidos autorizó a Corea del Sur a avanzar en este tipo de capacidades estratégicas. El debate surge en un momento clave para la política de seguridad nipona, marcado por un refuerzo sostenido de su perfil militar y por una creciente preocupación por el equilibrio de poder en Asia Oriental.
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Además, la discusión sobre este tipo de plataformas navales se da en paralelo a un aumento significativo del presupuesto de Defensa y forma parte de una revisión más amplia de las capacidades militares del país.
Submarino de propulsión nuclear: el porqué del giro
La decisión de Estados Unidos de permitir a Corea del Sur desarrollar submarinos de propulsión nuclear representó un punto de inflexión en para la seguridad regional. Se trata de una tecnología que ofrece ventajas clave en términos de autonomía, velocidad y capacidad de operación prolongada bajo el agua.
Para Japón, este gesto introdujo un nuevo factor de presión estratégica. Algunos funcionarios señalaron que la medida obliga a evaluar cómo impacta en el equilibrio regional y qué implicancias tiene para la seguridad marítima japonesa, especialmente en áreas cercanas al archipiélago.

Si bien no existe una decisión formal, autoridades japonesas reconocieron la necesidad de analizar nuevas opciones de capacidades navales ante un escenario que consideran más desafiante.
En ese marco, el debate sobre plataformas de propulsión nuclear aparece como parte de una evaluación más amplia sobre cómo responder a los cambios impulsados en la región.
Japón mira de vuelta a su industria de la defensa
La discusión sobre nuevas capacidades militares se inscribe en un contexto de fuerte incremento del presupuesto de Defensa japonés. Para el 2026, el gobierno aprobó un gasto récord cercano a los 58 mil millones de dólares, lo que representa un aumento de alrededor del 9% respecto al año anterior, siendo el cuarto incremento consecutivo.

Este refuerzo presupuestario forma parte de un plan de modernización iniciado en 2022, que busca llevar el gasto militar hasta el 2% del PBI. Los fondos estarán destinados a misiles de largo alcance, sistemas de defensa aérea, capacidades antibuque y al desarrollo de drones aéreos, marítimos y submarinos, además de mejoras en infraestructura y logística en islas remotas.
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Esto responde, en gran medida, a la percepción de un entorno regional más inestable, marcado por el crecimiento de las capacidades militares de China, las tensiones en torno a Taiwán y el aumento de la competencia estratégica en el Indo-Pacífico.
En ese escenario, Japón avanza hacia una adaptación gradual de su política de defensa, con el objetivo de reforzar la disuasión sin romper abruptamente con sus límites históricos.




