Durante la Guerra Fría, entre 1947 y 1991, Estados Unidos impulsó distintos proyectos militares en Groenlandia como parte de su confrontación estratégica con la Unión Soviética. La isla, ubicada en una posición clave del Atlántico Norte, fue utilizada para el desarrollo de sistemas de defensa y experimentación vinculados a bases nucleares.
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En ese marco, se construyó una instalación subterránea bajo el hielo groenlandés que funcionó de manera secreta desde 1959 hasta 1967. Aunque fue presentada como una base científica, su verdadero propósito estaba ligado a la evaluación de infraestructura nuclear en un contexto de competencia directa entre las dos superpotencias.
Camp Century: el proyecto militar de Estados Unidos que no prosperó en Groenlandia
A fines de la década de 1950, Estados Unidos puso en marcha Camp Century, una instalación subterránea construida en Groenlandia y operada por el Ejército. El proyecto se desarrolló bajo estricta confidencialidad y fue presentado oficialmente como una base de investigación científica en condiciones extremas.

En los hechos, Camp Century funcionó como parte de un plan destinado a evaluar la viabilidad de bases nucleares ocultas bajo el hielo. La iniciativa buscaba aprovechar el terreno glaciar como cobertura natural frente a posibles ataques durante el desarrollo de la Guerra Fría.
La instalación contaba con más de 20 túneles excavados en la capa de hielo, conectados entre sí y diseñados para alojar personal militar durante todo el año. Allí se desarrollaban pruebas de infraestructura, logística y habitabilidad en un entorno considerado hostil para operaciones prolongadas.
Uno de los elementos centrales del proyecto fue la utilización de un reactor nuclear portátil, destinado a abastecer de energía a la base. Esta tecnología permitía mantener en funcionamiento los sistemas de calefacción, iluminación y comunicaciones, pero también generó preocupaciones internas por los riesgos asociados a su uso.

Si bien Camp Century nunca llegó a albergar armamento nuclear operativo, su desarrollo permitió a las autoridades militares evaluar los límites técnicos y estratégicos de este tipo de despliegues. Los resultados obtenidos serían clave para descartar la expansión del modelo en otras zonas del Ártico.
La base militar secreta de EE. UU. en Groenlandia: las razones detrás del abandono
Con el paso del tiempo, los estudios internos revelaron que el movimiento constante del hielo afectaba la estabilidad de los túneles. Las deformaciones estructurales impedían sostener una infraestructura segura y operativa a largo plazo.
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A estas dificultades se sumaron los elevados costos logísticos y los riesgos asociados al uso de un reactor nuclear en un entorno aislado, con altos niveles de radiación en algunos sectores de la “ciudad bajo hielo”. Ante ese escenario, Estados Unidos decidió abandonar la base a fines de la década de 1960 y cancelar cualquier ampliación del proyecto.
Décadas después, investigaciones científicas alertaron sobre la presencia de residuos y restos de la antigua instalación.




