Existe abundante teoría sobre las diferencias entre jefe y líder, especialmente en el ámbito militar, donde el ejercicio del mando es un tradicional objeto de estudio. Sin embargo, para quienes están fuera del mundo castrense, esa distinción suele percibirse de manera más intuitiva. En el general de brigada Héctor Tornero, comandante de Operaciones Conjuntas del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, confluyen muchas de esas cualidades, particularmente necesarias para guiar a los efectivos militares: combina la autoridad con una cercanía que no diluye la firmeza y que, a su vez, revela una capacidad natural para inspirar confianza.
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Esa combinación resulta clave durante su viaje a Chipre para supervisar el trabajo de los cascos azules argentinos en la Misión de Paz de Naciones Unidas, UNFICYP. Cabe recordar que la isla mediterránea permanece dividida desde 1974, cuando la invasión turca derivó en la instauración de una zona de separación conocida como “buffer zone” o “línea verde”. Desde entonces, las comunidades greco y turcochipriotas conviven a ambos lados, separadas no sólo por diferencias políticas sino también culturales y religiosas (mayoritariamente ortodoxos los primeros, musulmanes los segundos).

En ese escenario opera la Fuerza de Tarea Argentina 67, integrada por efectivos de las Fuerzas Armadas. En ese sentido, cabe destacar que el contingente argentino cumple funciones en el cuartel general de la United Nations Protected Area (UNPA), en la unidad aérea UNFLIGHT -que opera helicópteros y tripulaciones de la Fuerza Aérea Argentina- y en el Sector 1, donde los cascos azules patrullan distintos puestos de observación a lo largo de la “línea” y en los campos “San Martín” y “Roca”. Un detalle: mientras que, desde la UNPA, el trabajo lo hacen, codo a codo, con delegaciones del Reino Unido y Eslovaquia; en los campos hay efectivos de las FF. AA. de Brasil, Chile, Ecuador y Paraguay.
El general Tornero viajó en uno de los tres vuelos que realiza la Fuerza Aérea Argentina para garantizar el relevo semestral del personal desplegado. En el marco de la ONU, la misión depende del Estado Mayor Conjunto y, específicamente, del área bajo su conducción. Por eso, como una de las máximas autoridades castrenses, decidió supervisar, en el terreno, el ambiente operacional y las tareas que se desarrollan. Durante su estadía, ajustó la agenda para recorrer cada uno de los puntos donde se encuentran los efectivos argentinos. En cada puesto se reunió con ellos y les transmitió el orgullo -propio y de las autoridades militares- por el profesionalismo con el que llevan adelante la misión. Se ubicó entre oficiales y suboficiales, acortó la distancia que suelen imponer las jerarquías y buscó escuchar: quiso saber cómo se sienten, qué los motiva y cómo atraviesan la experiencia de estar desplegados lejos del país. A su lado, el ayudante, el mayor Leandro Palacios, tomaba nota y seguía sus movimientos con atención. Conoce el ritmo del general y sabe que, en cualquier momento, surgirán indicaciones.
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En esa escena, entre puestos de observación y patrullas a lo largo de la línea que divide la isla desde hace más de cinco décadas, la diferencia entre ejercer el mando y ejercer el liderazgo se convierte en una práctica concreta. En una pausa, Tornero charla con DEF. “Antes de responder, quisiera expresar el orgullo personal de que, del Comando Operacional a mi cargo, dependa la instrucción, preparación y certificación del despliegue que el país realiza a cualquier misión de Paz”, adelanta, no sin antes detallar que el contacto con el personal militar que está en Chipre permite percibir la situación real de los efectivos, lo que colabora con la toma de decisiones. “La placa de powerpoint, no transpira”, traduce, y añade: “En otros términos, el viaje responde a la necesidad de supervisión y órdenes, emanadas por el Ministerio de Defensa y el jefe del Estado Mayor Conjunto, de controlar la situación de la Fuerza, en apoyo a la decisión soberana de Argentina de contribuir activamente al mantenimiento de la paz, proyectando al país como un actor responsable y comprometido dentro de la comunidad internacional”.

General Tornero: “Ser casco azul argentino significa llevar la bandera nacional al escenario internacional”
-¿Qué misión cumple el Comando Operacional Conjunto?
-El Comando Operacional Conjunto planifica y conduce las operaciones en el exterior, integrando las distintas capacidades de las tres Fuerzas Armadas. Es conjunto porque la misión exige unidad de esfuerzo bajo una sola conducción estratégica.
-La de Chipre, ¿es una operación militar en desarrollo?
-Sí, es una operación militar bajo mandato internacional, con tareas específicas, reglas claras y responsabilidades definidas.
-¿Qué aporta Argentina a la estabilidad en Chipre?
-En el caso particular de Chipre, nuestro país aporta presencia equilibrada e ininterrumpida desde el año 1993, lo que le otorga una experiencia acumulada y una actitud constructiva que contribuye a sostener la estabilidad en la isla.
–¿Qué significa hoy ser casco azul argentino?
-Ser casco azul argentino significa llevar la bandera nacional al escenario internacional con honor, compromiso y vocación de servicio, siendo conscientes que no sólo se representa a las Fuerzas Armadas, sino a todo un país que se encuentra en pleno desarrollo. En definitiva, considero que cada casco azul argentino deplegado es un pequeño embajador en el rol que le toca ocupar.

-¿Chipre es una escuela de liderazgo operacional?
-Absolutamente, porque se lidera en un entorno real, multinacional y permanentemente exigente. Se aprende a conducir con equilibrio, firmeza, fortaleza y responsabilidad. Es un “posgrado” de mando y liderazgo en todas las jerarquías.
-¿Es valorada esta participación?
-Completamente, lo firmo y lo reafirmo. Durante mi entrevista con el Jefe de Estado Mayor a cargo de la misión, el general Patrick Allen del Ejército británico, lo primero que él puso de manifiesto -tras los saludos formales- fue la sobresaliente labor del personal argentino e hizo énfasis en la continuidad y seriedad aportada a lo largo de los años.
Sin lugar a duda, la permanencia argentina en la misión demuestra un compromiso sostenido, lo que a mi juicio genera una relación de confianza entre la organización internacional, los países contribuyentes y, fundamentalmente, en los actores locales.
–La experiencia en Chipre, ¿aporta lecciones aplicables a la defensa nacional?
-El aporte a la Defensa nacional es directamente proporcional a la capacidad de despliegue y cantidad de misiones. Al profesional militar argentino le aporta tres aspectos esenciales que, desde mi punto de vista, son destacables: como el mando y liderazgo en escenarios “reales”, la planificación en “entornos multinacionales”, y la capacidad de adaptación de la persona a tomar decisiones en un ambiente completamente volátil.
Todo ese aprendizaje se derrama y contribuye en forma directa con nuestra preparación para seguir participando en UNFICYP, o en cualquier misión que la Nación nos asigne.
Cascos Azules: prevención de incidentes y diálogo, las claves de la misión de la ONU en Chipre
–¿Qué desafíos enfrenta el contingente hoy?
-El principal desafío actual es el de sostener la estabilidad con profesionalismo militar, prudencia resolutiva en procedimientos estrictos y sumo criterio en un contexto internacional sensible y en una isla con una ubicación geográfica estratégica desde que el mundo es mundo.
También esto implica desempeñarse con disciplina, motivación profesional y un espíritu de trabajo en equipo con un factor intermedio fundamental, el cual es desempeñar las funciones lejos de nuestro territorio y de la familia.
-¿Cómo evolucionó el mandato?
-El mandato ha puesto, cada vez más énfasis, en la prevención de incidentes, el diálogo y la generación de confianza entre las partes, lo que exige la presencia de personal capacitado, adiestrado, equilibrado y criterioso.

-¿Qué aporta cada Fuerza Armada?
-Además de lo más importante, que es su recurso humano, cada Fuerza aporta su cultura, su idiosincrasia, su experiencia y sus capacidades específicas. Pero, lo más importante, es que trabajan integradas, demostrando que la acción conjunta es una realidad y una fortaleza central que nuestras Fuerzas Armadas aprendieron y adquirieron y que, la única tendencia, es sólo “más evolución”.
Esta es una experiencia que consolida el liderazgo, la seguridad personal, el proceso en la toma de decisiones y la interacción con otras Fuerzas Armadas del Mundo. Participar en una misión internacional amplía de manera considerada la perspectiva estratégica y fortalece todas las capacidades individuales.
-En esa línea, ¿cómo se trabaja la interoperabilidad?
-La interoperabilidad en una misión de Paz está dada desde su organización. Hoy presencié un brieffing en el cuartel general, donde cumplen misión oficiales de Inglaterra, Brasil, Rusia, Canadá, Eslovaquia, Bangla Desh, Nepal, Servia, Austría, India, Paquistan , Mongolia, Ghana, y Nigeria. Personalmente, llenó de orgullo que un teniente coronel del Arma de Caballería del Ejército Argentino sea el Oficial de Operaciones de todo ese grupo.
Hay interoperabilidad en el planeamiento y en la acción, ya que el trabajo cotidiano de las Fuerzas desplegadas -limitando en el terreno con contingentes de otros países, como del Reino Unido y República de Eslovaquia- hace que a los menores niveles se compartan procedimientos, coordinaciones, experiencias y responsabilidades, lo que amplía la visión profesional de nuestro personal.
-¿Qué balance puede hacer del contingente que regresa y qué expectativas tiene con respecto al que releva?.
-El contingente que regresa vuelve fortalecido, con experiencias concretas, con la satisfacción de haber representado al país en un ámbito internacional y, sobre todo, con un profundoorgullo por la misión cumplida. Del que releva esperamos la misma entrega, convicción en el cumplimiento del deber y el mismo espíritu de cuerpo que caracteriza al soldado argentino.

General Tornero en Chipre: “No se puede entrenar ninguna paz, si primero no se es un buen soldado”
-¿Cómo se entrena la paz?
-Dificil de responder porque, a mi criterio, es todo lo contrario. Sería algo así como un “si vis pacem para bellum”, pero traladado a la persona: no elegimos al soldado por pacificador, lo seleccionamos por buen soldado. No se puede entrenar ninguna paz, si primero no se es un buen soldado. Es un proceso en el que las Fuerzas seleccionan a su personal en los direrentes roles a cumplir para llegar a una organización sinérgica. Desde pilotos de helicóptero, pasando por oficiales destacados para cubrir puestos de un estado mayor u observadores, hasta los mejores conductores motoristas, operadores de radio o cocineros, entre muchos otros roles.
Luego de la selección pasan por un proceso de instrucción, entrenamiento, evaluacion y certificación en los que nuestro Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ), el centro más antiguo de Sudamérica, tiene un rol determinante. Todos se capacitan con la misma seriedad con la que se entrena cualquier otra operación militar: con planificación, procedimientos claros y preparación integral. El entrenamiento incluye aspectos individuales operativos, jurídicos y hasta culturales para poder actuar con responsabilidad y criterio dentro del marco internacional.

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-¿Qué representa, para usted, ser testigo de este relevo en esta misión particular?
-Tengo 41 años de servicio en las FF. AA., soy el comandante de Operaciones, y nunca tuve la oportunidad de desplegar en Chipre. Si para mí es un orgullo estar acá, imagínense lo que representa para alguien que viene de los lugares más recónditos de nuestro territorio a cumplir una misión en la zona dónde según la mitológia, nació la diosa Afrodita. Además del acervo cultural, representa ser parte de una tradición de servicio internacional que distingue a Argentina en el sostenimiento de la paz entre las naciones. Es, sin duda, un orgullo profesional notorio que marca la carrera militar y deja una huella personal y profesional profunda.
Siento profundo orgullo institucional. Cada relevo demuestra continuidad, compromiso, entrega, sacrificio y, sobre todo, la vigencia de los valores esenciales que sostienen a nuestras Fuerzas Armadas. En este viaje controlamos, junto con el jefe de la Fuerza desplegada, varios puestos operados por efectivos en su segundo día de misión. Ellos cumplían las misiones cabalmente, hasta incluso, reportando un incidente acaecido en plena visita. Te repito, me llena de orgullo, sobre todo, ver el trabajo de jóvenes profesionales. Hay futuro promisorio.

Soldados argentinos en el mundo
-¿Qué distingue al soldado argentino ante la comunidad local?
-Su trato respetuoso, su capacidad de adaptación, su entrega denodada al bien del servicio, y su disposición al diálogo. Eso genera cercanía y confianza ante la comunidad.
-¿Existe historia, del personal, que lo haya marcado?
-Cada persona cumpliendo una misión a miles de kilómetros de su tierra, es una historia en sí misma. Sí impacta ver cómo nuestros soldados generan vínculos de confianza con la comunidad, demostrando que la misión también tiene una dimensión humana muy fuerte.
-¿Qué reflexión le genera ver la bandera argentina en formación?
-Es la imagen concreta del compromiso nacional asumido. Verla flamear en el mundo exterior no hace más que reafirmar que la Argentina está presente y que sus Fuerzas Armadas cumplen con honor la misión asignada.
-¿Qué le gustaría que el país entienda sobre estas misiones?
-Ese análisis excede mi nivel. Lo que sí puedo afirmar es que, detrás de cada despliegue, hay hombres y mujeres que se adiestran, se esfuerzan y se alejan de sus familias para representar a la Argentina con orgullo, vocación de pertenecer y sentirse dignos representantes del país en el exterior. Estas misiones fortalecen a nuestras Fuerzas Armadas y proyectan a la Nación de manera sumamente positiva ante los ojos del mundo.




