La captura de Nicolás Maduro y la transición en Venezuela marcan la agenda de este comienzo de año. Para entender los alcances de lo ocurrido en Caracas, DEF consultó a distintos analistas en política internacional.
En esta entrega, Fabián Calle analizó la postura del gobierno de Donald Trump, el posible fin del régimen y hasta el papel que juega Cuba en Venezuela, país que, según él, sigue siendo la “vaca sagrada” de muchos sectores.
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Calle: “El que cayó no es un dictador al estilo de Saddam Hussein, sino un delegado cubano”

-¿Lo ocurrido en Venezuela es el quiebre definitivo?
-Creo que es el principio de una transición, no breve necesariamente: entre un año y medio o dos. Claramente, la administración Donald Trump decidió proceder cortando la cabeza simbólica del régimen, o sea, Nicolás Maduro (como empleado u hombre puesto ahí por Cuba). Hay que recordar que, cuando murió Chávez, hubo una disputa interna en el régimen: si el poder se lo quedaba Diosdado Cabello —representante de las Fuerzas Armadas del chavismo— o Maduro, el más afín a Cuba. Chávez fue trasladado a ese país, donde terminó muriendo. Y quien ganó fue el líder de confianza del régimen cubano.
Otro detalle: Después del golpe fallido del año 2002, Venezuela delegó parte de la seguridad interna a Cuba. O sea, lo que cayó no es un dictador estilo Saddam Hussein, es un delegado cubano.
-Con ese panorama, ¿qué pasó ahora?
-Creo que el gran negocio de la administración de Donald Trump es lograr que el sector militar venezolano gane cierta autonomía y margen de maniobra. Y el mensaje al régimen es: gestionen, vayan liberando a los presos políticos, permitiendo el regreso a empresas americanas, dejando de perseguir a la oposición y sacándose de encima a los iraníes y a los chinos (aunque, estos últimos, no totalmente, porque no creo que les toquen los intereses petroleros).
Por eso, el secretario de guerra de Estados Unidos y el propio Trump hablaron de una eventual segunda oleada de bombardeos. Es una transición con un supervisor, Estados Unidos. Los mandos militares tienen miedo de una transición por quiebre. Acá hay un Estados Unidos que tiene aviones, flotas, drones y fuerzas especiales que están preparados para castigar al que no cumpla el proceso.

Los generales venezolanos, empresarios criminales
-¿Qué rol jugaron las Fuerzas Armadas venezolanas en estos hechos y qué papel tendrán de acá en adelante?
-Las Fuerzas Armadas asumieron una postura de mucha prudencia; no les queda otra: por inferioridad militar y tecnológica, por nivel de infiltración de la inteligencia americana y de países aliados, y además, porque la oligarquía militar venezolana no quiere terminar con un mameluco naranja en Estados Unidos, ni que le confisquen toda su fortuna, ni que los pongan en la lista de más buscados.
Tienen incentivos para pensar como empresarios o criminales que están negociando con Estados Unidos. Además, es una Fuerza Armada muy metida en negocios de todo tipo, como contrabando de petróleo y drogas o migración ilegal. No hay que pensarlo como un ejército tradicional porque están metidos hasta la coronilla en negocios.
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-¿Qué pensás sobre la operación militar en sí? ¿Por qué participaron los Delta?
-La operación fue impecable, lo previsible con los Delta y la fuerza de incursión de helicópteros, que Estados Unidos creó después del fracaso del rescate de los rehenes de Irán en 1979. Es decir, se dedican a eso hace muchos años. Además se trabajó con una inteligencia muy detallada, conocían muy bien el edificio. Todo indica que hubo información que vino desde el entorno de Maduro.
Por lo que dio a entender Trump, hubo pocos heridos y un helicóptero bastante dañado. Incluso, el presidente de Estados Unidos habló de que la custodia de Maduro que fue eliminada estaba integrada por cubanos, por eso mencionó que hubo numerosas bajas de Cuba.
-¿Se terminó el régimen?
-Sí, se terminó el régimen como una dictadura todopoderosa que hace lo que quiere en lo político, en lo económico, en lo judicial y en lo internacional.
Ahora, sobre la vida cotidiana de los venezolanos, la penuria económica está por delante, al igual que la falta de libertad. Si lo mirás desde el punto de vista de los derechos políticos, sociales, económicos y del ciudadano, no terminó. Si lo mirás como actor que cobijaba a cuanto rival de Estados Unidos daba vuelta en el mundo -China, Rusia, Irán, las FARC-, entonces sí. La vaca sagrada que queda es Cuba: si fue tan obsceno y visible lo de Venezuela, lo de Cuba también lo es. Pero bueno, lamentablemente, ahí está estandarizado eso.




