Tesla, la compañía que redefinió la industria automotriz con sus vehículos eléctricos y su enfoque radical en la ingeniería, volvió a sorprender al anunciar su incursión en el mundo del deporte con el lanzamiento de equipamiento para un movimiento que a primera vista parece inesperado, pero que encaja con pickleball, la estrategia de expansión de la marca hacia el universo del lifestyle tecnológico.
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Tesla y su inserción en el mundo del deporte
El producto central de esta iniciativa es una pala de pickleball desarrollada en colaboración con Selkirk Sport, una de las firmas más reconocidas del sector, y presentada como una edición premium que traslada principios de diseño automotriz a un objeto deportivo.
El pickleball es un deporte que combina elementos del tenis, el bádminton y el ping-pong, se juega en una cancha más pequeña y tiene reglas simples que lo hacen accesible para todas las edades. En los últimos años, experimentó un crecimiento explosivo, especialmente en Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los deportes de mayor expansión a nivel amateur y semiprofesional.

Este auge lo transformó en un mercado atractivo para marcas que buscan asociarse con comunidades activas, tecnológicas y con alto poder adquisitivo, un perfil que encaja con el público tradicional de Tesla. La elección de este deporte no es casual: representa una oportunidad para posicionar la marca en un entorno social, recreativo y aspiracional, más allá del automóvil.
La pala de pickleball de Tesla no incorpora electrónica ni baterías, pero sí aplica conceptos de ingeniería avanzada propios de la compañía. El diseño fue optimizado utilizando herramientas de análisis aerodinámico similares a las que Tesla emplea en el desarrollo de sus autos, con el objetivo de reducir la resistencia al aire durante el swing y mejorar la eficiencia del movimiento.
La geometría de la pala, su perfil sin bordes tradicionales y la distribución del peso responden a estudios de balance y control que buscan maximizar estabilidad, potencia y precisión en el golpe.
En cuanto a los materiales, la pala utiliza fibra de carbono de alta calidad en la superficie, combinada con un núcleo de espuma especialmente desarrollado para absorber vibraciones y ofrecer una sensación de golpe más limpia.

La textura de la cara está pensada para mejorar el control de la pelota y permitir efectos más precisos, mientras que la estructura interna refuerza la durabilidad sin sacrificar ligereza. Todo el conjunto apunta a ofrecer una experiencia de alto rendimiento, alineada con la idea de “ingeniería aplicada” que Tesla promueve en todos sus productos.




