Por primera vez en Argentina, cámaras ubicadas en Tucumán registraron un blue jet, un rayo que en lugar de caer hacia la tierra se disparó hacia arriba, alcanzando la estratósfera a unos 50 kilómetros de altura. El fenómeno ocurrió en el marco de una tormenta severa que azotó el norte del país bajo condiciones atmosféricas excepcionales.
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Blue jet: qué es y cómo sucede
A diferencia de los rayos convencionales, los blue jetspertenecen a la familia de los Eventos Luminosos Transitorios (TLE, por sus siglas en inglés). Son descargas eléctricas que nacen en la parte superior de los cumulonimbus —las nubes de tormenta— y se propagan hacia arriba en lugar de dirigirse al suelo.
Los blue jets son un fenómeno meteorológico eléctrico atmosférico de gran escala y muy poco frecuente que se desarrolla en la zona próxima a la estratopausa, surgiendo a partir de la zona alta de las nubes y adquiriendo formas cónicas que se abren hacia el cielo. Suelen formarse a partir de tormentas con fuerte actividad de granizo.

Su característica tonalidad no es casual. El color azul aparece porque la descarga interactúa con el nitrógeno presente en las capas superiores de la atmósfera, generando ese brillo intenso que dura apenas milisegundos. Los chorros cónicos se propagan a partir de la cumbre de las nubes hacia arriba con una velocidad de 120 km/seg y su duración es de unas 5 a 10 centésimas de segundo.
Las condiciones del domingo fueron determinantes. El tope de la nube registró temperaturas por debajo de los -70 °C, un umbral que favorece la ruptura de la barrera superior de la tormenta y habilita la propagación eléctrica hacia la estratósfera. A eso se sumó un bloqueo atmosférico que viene generando temperaturas inusuales para el otoño en gran parte del norte argentino, con máximas que rozan los 40 grados.
El impacto de un blue jet en Argentina
El fenómeno no representa un peligro directo para la superficie ni afecta las telecomunicaciones terrestres. Sin embargo, su valor es enorme para la ciencia: los TLE influyen en los procesos de ionización de la atmósfera superior y aportan datos clave para comprender el circuito eléctrico global de la Tierra.

Históricamente, este tipo de eventos se estudió casi exclusivamente desde la Estación Espacial Internacional. Que haya sido capturado desde suelo argentino valida las redes de monitoreo instaladas recientemente en el país y abre una nueva etapa para la investigación meteorológica local.




