Este año 2026 promete ser histórico para la exploración espacial internacional, con una serie de lanzamientos clave que no sólo marcarán hitos técnicos, sino que también redefinirán objetivos científicos, geopolíticos e industriales en el espacio.
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La exploración de la Luna y Mercurio
Uno de los eventos más esperados es Artemis II, la misión de la NASA que llevará a cuatro astronautas en un vuelo tripulado alrededor de la Luna. Será la primera vez desde 1972 que se envía a humanos más allá de la órbita terrestre baja y servirá como prueba crítica de los sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones de la nave Orión, preparando el terreno para futuros alunizajes con Artemis III y la eventual presencia humana sostenible en la Luna y más allá.
China, por su parte, avanza con ambiciones propias en la Luna. Su misión Chang’e-7 está diseñada para explorar el polo sur lunar, una región de enorme interés porque es posible que contenga hielo de agua.

Encontrar y caracterizar estos depósitos no solo sería un descubrimiento científico fundamental, sino que podría facilitar misiones humanas más largas en la Luna al proveer recursos locales en vez de depender de suministros traídos desde la Tierra.
Europa y Japón también tendrán un año importante. La misión BepiColombo finalmente inserta dos orbitadores en la órbita de Mercurio, el planeta más cercano al Sol y uno de los menos explorados de nuestro sistema solar.
Estudiar su campo magnético, composición interna y entorno contribuirá a entender mejor la formación de los planetas terrestres y los procesos dinámicos extremos cerca de una estrella como nuestro Sol.
Nuevas misiones científicas y lanzadores comerciales
Otra misión crítica será la Solar Wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer (SMILE) de la Agencia Espacial Europea (ESA), que estudiará en detalle cómo el viento solar interactúa con la magnetosfera terrestre. Esta investigación es esencial para comprender cómo fenómenos solares pueden afectar el clima espacial, las comunicaciones satelitales y la seguridad de astronautas en misiones futuras.
En el frente de telescopios espaciales, misiones como PLATO de la ESA están programadas para lanzarse en 2026 con el objetivo de descubrir y caracterizar exoplanetas en zonas habitables alrededor de otras estrellas, ampliando nuestro conocimiento sobre la diversidad de sistemas planetarios y la posibilidad de mundos similares a la Tierra.

Además, el impacto de lanzadores comerciales e institucionales como SpaceX y su enorme frecuencia de vuelos orbitales ya están transformando el acceso al espacio gracias a la reutilización de cohetes y a la proliferación de constelaciones de satélites. Este año se espera que se intensifiquen las pruebas del Starship, el cohete gigantesco de SpaceX diseñado para misiones a Marte y más allá, lo que representa un salto en la infraestructura de transporte espacial comercial.
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Otro lanzamiento significativo será el del Miura 5, el primer cohete orbital desarrollado por España a través de la empresa PLD Space. Su éxito posicionaría a España como un actor relevante en el acceso europeo al espacio, con capacidad propia para colocar satélites en órbita baja y competir en el mercado de lanzamiento comercial.
Para la comunidad científica, estos lanzamientos significan una expansión de fronteras en múltiples frentes: desde entender mejor la formación de planetas hasta estudiar la interacción entre el Sol y la Tierra, y desde avanzar en la exploración humana de la Luna hasta preparar tecnologías que algún día podrían llevar astronautas a Marte.




