En medio de una renovada carrera espacial con China como principal rival, la NASA presentó esta semana una reconfiguración mayor de su estrategia lunar y marciana: descartó el plan de construir una estación espacial en órbita lunar y comprometió hasta 20.000 millones de dólares en los próximos años para edificar una base permanente en la superficie de la Luna, dentro del programa Artemis.
El anuncio, realizado en el evento llamado “Ignition”, marca el cambio más ambicioso en la política espacial estadounidense en décadas.
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El plan de la NASA para construir una base en la Luna
El plan se despliega en tres fases. La primera, “construir, testear y aprender”, abandona las misiones únicas y esporádicas para adoptar un enfoque modular y repetible. Incluye el envío de pequeños robots, rovers y sistemas de comunicación y ciencia.
La segunda fase construirá infraestructura “semi-habitable” para astronautas. La tercera –con una inversión adicional de 10.000 millones– apunta a una estructura permanente con presencia humana continua. Además, se aceleran las misiones robóticas no tripuladas: hasta 30 alunizajes robóticos a partir de 2027.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, fue claro sobre la motivación: “Esta vez el objetivo no es plantar banderas y dejar huellas: esta vez el objetivo es quedarse”.
El plan responde a una directiva de la Casa Blanca de diciembre de 2025 que fijó el retorno de astronautas a la Luna para 2028 y el inicio de los componentes permanentes de la base para 2030, en un contexto de competencia directa con China, que también busca llegar a la superficie lunar antes de esa fecha.
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El impacto: de la Luna a Marte
El hielo de agua lunar podría procesarse para obtener agua potable, oxígeno respirable y combustible para cohetes, reduciendo drásticamente la necesidad de abastecer desde la Tierra. La base funcionará además como trampolín tecnológico: no solo como plataforma científica, sino también como punto de partida para misiones más ambiciosas hacia Marte y otros destinos del sistema solar.

Paralelamente, NASA anunció el lanzamiento antes de 2028 de la nave Space Reactor 1 Freedom, que demostrará propulsión nuclear eléctrica en camino al planeta rojo.
El primer gran hito llega en días: Artemis II, programada para el 1° de abril de 2026, será el primer vuelo tripulado del programa y el primero en llevar astronautas más allá de la órbita terrestre baja desde la era Apolo.




