La última prueba del cohete Starship de SpaceX terminó en desastre: el primer propulsor de la nueva versión, el Super Heavy Booster 18, explotó durante una prueba de presión de rutina en la base de lanzamiento de Starbase, Texas. Era la versión 3 del cohete, con sistemas rediseñados, y esa prueba buscaba validar sus tanques y sistemas de gas.
- Te puede interesar: SpaceX marca otro hito en la carrera espacial: ¿de qué se trata?
El accidente que pondría en problemas a SpaceX
Pero apenas 48 horas después de ser trasladado para los ensayos, el tanque de oxígeno líquido falló y reventó. Afortunadamente, no contenía combustible ni motores instalados, por lo que la explosión dañó únicamente la estructura: no hubo heridos ni hubo una explosión comparable a la de vuelos con combustible activo.
La causa formal todavía está bajo investigación, aunque la hipótesis preliminar apunta a una falla en uno de los depósitos COPV, tanques a alta presión que almacenan gases como nitrógeno u oxígeno usados para accionar válvulas y sistemas de inicio. Si uno de esos tanques falló, podría haber iniciado una reacción en cadena que provocó la ruptura estructural del Booster.

Desde una perspectiva de desarrollo, este revés es importante por varias razones: ese Booster 18 era el primero de la versión 3 y estaba destinado para el próximo lanzamiento (previsto para lo que la compañía llama “vuelo 12” en el primer trimestre de 2026). También iba a probar una nueva plataforma de lanzamiento (pad 2), sin él, SpaceX no puede hacer algunas pruebas clave de los sistemas terrestres y tanques de la base.
Cómo avanzará SpaceX luego del accidente
Sin embargo, desde sus primeras versiones, el programa siguió una filosofía de “ensayo, falla y aprendizaje”. Ya habían ocurrido otras explosiones en vuelos anteriores: por ejemplo, versiones anteriores de Starship (Block 2), como la 33 o la 36, explotaron por fugas de combustible u oxígeno en motores o tanques, o por fallos durante la carga de combustible antes de un lanzamiento.
- Te puede interesar: SpaceX a la Luna: preocupación por los incidentes del megacohete Starship
Es decir: aunque el resultado parecería negativo, SpaceX probablemente obtendrá información valiosa de toda la telemetría, los registros de presión y los datos estructurales. Eso servirá para rediseñar mejor los tanques, reforzar los COPV, ajustar presurizaciones, revisar materiales, y corregir los errores para la próxima generación. De hecho, en vuelos anteriores tras explosiones SpaceX ya implementó mejoras, diseño de ventilación y supresión de riesgos de fuga.

A pesar del revés, el calendario de SpaceX sigue siendo ambicioso: la empresa mantiene previsto lanzar el “vuelo 12” de Starship en el primer trimestre de 2026, con la mira puesta en cumplir sus compromisos con la NASA, incluyendo misiones lunares futuras. Pero sin un propulsor funcional ni plataforma de lanzamiento probada, ese plan se vuelve más complejo y podría sufrir demoras.




