El panorama de la privacidad digital está cada vez más en entredicho: compañías como TikTok y otras grandes plataformas tecnológicas utilizan técnicas de seguimiento de datos personales que permiten rastrear tu actividad en la web incluso si no se está utilizando la app, generando perfiles detallados de comportamiento y planteando serias dudas sobre la privacidad digital, la publicidad personalizada y el control de la información personal en internet.
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TikTok como líder en el rastreo digital
La preocupación sobre cómo TikTok te rastrea aunque no tengas la aplicación instalada se basa en un fenómeno que no es exclusivo de esta plataforma, sino parte de un sistema de seguimiento digital omnipresente que utilizan muchas empresas tecnológicas.
Cuando un usuario visita una página web, esa página usualmente contiene piezas de código invisibles, llamados píxeles o rastreadores (trackers), que enlazan con servicios externos como TikTok, Google o Meta. Estos rastreadores recogen datos como la dirección IP, qué página visita el usuario, qué clickea o incluso lo que escribe en una página, información que posteriormente se utiliza para medir la efectividad de publicidad o para mostrar anuncios personalizados.

En investigaciones como la realizada por Consumer Reports, se detectó que miles de sitios populares, incluidos algunos con expectativas altas de privacidad como WebMD o Planned Parenthood, alojan rastreadores de TikTok.
Esto significa que, aunque nunca se haya descargado ni iniciado sesión en TikTok, la empresa puede recibir datos sobre comportamiento en esos sitios y utilizarlos para fines publicitarios o analíticos. Lo mismo ocurre con otros gigantes tecnológicos: Google, Meta y otras plataformas insertan sus propios rastreadores en innumerables páginas web para poder seguir a los usuarios a través de múltiples dominios y dispositivos.
Esta práctica constituye parte de un ecosistema de rastreo digital y perfiles de usuario que hoy día es la base del modelo de negocio de la publicidad en internet.
Las polémicas detrás de estas prácticas digitales para el análisis de datos
Mediante cookies, píxeles y técnicas avanzadas como el cross-device tracking —que busca identificar a un mismo usuario en dispositivos diferentes— las empresas pueden construir una imagen muy detallada de los intereses, comportamientos y hábitos con poco o ningún consentimiento claro por parte del usuario.
En muchos casos, la información se combina con datos de terceros y se vende o se utiliza para optimizar campañas publicitarias, creando lo que algunos expertos llaman capitalismo de vigilancia.

Un punto crítico de estas prácticas es que, en muchos países, las leyes de privacidad requieren consentimiento para el rastreo y la recopilación de datos. Sin embargo, en la práctica, ese consentimiento suele estar integrado en términos de uso largos y complejos que pocos leen, o implementado de tal manera que los usuarios no son plenamente conscientes de lo que aceptan.
Por ejemplo, las funciones de transparencia de rastreo en sistemas como iOS permiten limitar el seguimiento entre aplicaciones, pero no eliminan los rastreadores web ni impiden por completo que los datos circulen entre empresas publicitarias y plataformas.
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El problema va más allá de TikTok: la mayoría de los grandes servicios sociales y buscadores recolectan y correlacionan datos para mejorar sus algoritmos, personalizar contenido y maximizar ingresos publicitarios. Esto genera perfiles extremadamente detallados que pueden incluir desde intereses y hábitos de consumo hasta posibles predicciones de comportamiento, todo sin que el usuario tenga una comprensión real de la magnitud de la recolección de datos.
Ante este panorama, la protección de la privacidad digital implica varias acciones: revisar y ajustar permisos de aplicaciones, utilizar extensiones de navegador que bloqueen rastreadores, deshabilitar cookies de terceros y, cuando sea posible, optar por navegadores y herramientas que prioricen la privacidad. Aunque no existe una forma de detener completamente el rastreo en internet, estas prácticas ayudan a limitar la cantidad de información que las empresas pueden recolectar sin tu consentimiento.




