Un estudio publicado en Nature Astronomy confirmó que el asteroide Ryugu contiene las cinco nucleobases del ADN y el ARN —adenina, guanina, citosina, timina y uracilo—, los componentes esenciales del material genético de todos los seres vivos.
El hallazgo, liderado por la agencia japonesa JAMSTEC, refuerza la teoría de que los ingredientes de la vida no nacieron exclusivamente en la Tierra, sino que pudieron llegar desde el espacio transportados por asteroides carbonáceos durante el bombardeo primordial del sistema solar.
- Te puede interesar: Asteroide 2024 YR4: ¿Cómo reaccionó el mundo a la amenaza espacial?
Cómo es el asteroide Ryugu
Ryugu es un asteroide de tipo C, o carbonáceo, que contiene materia orgánica y agua, y se cree que en su interior conserva materiales de la época del nacimiento del sistema solar. En 2014, la agencia espacial japonesa JAXA lanzó la sonda Hayabusa2, que llegó al asteroide, aterrizó en su superficie, tomó muestras directamente del suelo y las devolvió a la Tierra en 2020.

A diferencia de los meteoritos que caen naturalmente y pueden contaminarse con bacterias o ADN terrestre al tocar el suelo, las muestras de Ryugu fueron tomadas en el espacio y selladas al vacío, garantizando que las nucleobases halladas son de origen extraterrestre.
El equipo liderado por Toshiki Koga utilizó agua y ácido clorhídrico para extraer sustancias orgánicas de apenas unos 20 miligramos de arena del asteroide. Analizaron dos muestras independientes y detectaron las cinco nucleobases canónicas en ambas. Luego compararon esos resultados con los de dos meteoritos caídos en la Tierra —Murchison y Orgueil— y con muestras del asteroide Bennu, recogidas por la misión OSIRIS-REx de la NASA.
Las nucleobases son, en términos simples, las “letras” del alfabeto molecular de la vida. El ADN funciona como un plano genético, mientras que el ARN actúa como intermediario que traduce esa información para que las células fabriquen proteínas. La presencia de estas moléculas en un objeto celeste primitivo sugiere que la química prebiótica pudo estar ampliamente distribuida en el sistema solar desde sus primeros tiempos.
- Te puede interesar: Asteroide 2024 YR4: por qué bajaron las probabilidades de impacto contra la Tierra
Lo que hace especialmente llamativo a Ryugu es su equilibrio químico. Las muestras contienen cantidades aproximadamente iguales de purinas —adenina y guanina— y pirimidinas —citosina, timina y uracilo—, a diferencia del meteorito Murchison, que tiene mayor abundancia de purinas, y de Bennu y Orgueil, que son más ricos en pirimidinas. Ese balance particular convierte a Ryugu en una especie de cápsula del tiempo química, distinta a todo lo analizado antes.
El hallazgo genético del asteroide
Uno de los hallazgos más intrigantes fue la relación entre la proporción de nucleobases y la concentración de amoníaco en las muestras. Dado que ningún mecanismo de formación conocido predice tal relación, esto podría señalar una vía de síntesis previamente desconocida para la formación de nucleobases en los materiales primitivos del sistema solar, abriendo una línea de investigación completamente nueva.

Sin embargo, el descubrimiento no implica que haya vida en Ryugu ni que la vida haya surgido en el espacio exterior. Lo que sí sugiere es que una parte de los ingredientes esenciales para su aparición pudo arribar a la Tierra a través de meteoritos y asteroides.
Encontrar las cinco bases del ADN en Ryugu no resuelve por sí solo el enigma del origen de la vida, pero demuestra que moléculas clave para esa historia pueden formarse de manera natural en cuerpos extraterrestres muy antiguos. El asteroide no es una cuna de vida, sino algo quizás más fascinante: un mensajero químico del cosmos que trajo consigo los ladrillos con los que la vida, eventualmente, se construyó sola.




