En los últimos días, la NASA y un equipo internacional de astrónomos anunciaron el descubrimiento de un exoplaneta que rápidamente fue apodado como un posible “gemelo de la Tierra”.
Se trata de HD 137010 b, un planeta rocoso ubicado a unos 146 años luz de nuestro sistema solar, que despertó enorme interés porque comparte varias características clave con nuestro planeta, tanto en tamaño como en la forma en que orbita a su estrella.
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Cómo descubrieron un planeta gemelo de la Tierra
El planeta fue detectado gracias al análisis de datos recolectados por la misión Kepler-K2, un telescopio espacial diseñado para buscar mundos fuera del sistema solar. El método utilizado fue el llamado método de tránsito, que consiste en observar diminutas variaciones en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella.
Aunque la señal fue registrada hace años, recién ahora pudo ser interpretada con mayor precisión gracias a nuevas técnicas de análisis y a la revisión de datos históricos que habían pasado desapercibidos.

HD 137010 b es considerado similar a la Tierra porque su tamaño es apenas mayor, con un radio que supera al terrestre en alrededor de un seis por ciento. Además, completa una órbita alrededor de su estrella en unos 355 días, un período muy cercano a un año terrestre.
La estrella que orbita también es comparable al Sol, lo que refuerza la idea de que podría tratarse de un entorno relativamente familiar desde el punto de vista astronómico.
¿Es posible habitar este nuevo planeta?
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es que el planeta se encuentra dentro de la llamada zona habitable, una franja alrededor de una estrella donde, en teoría, podrían darse las condiciones necesarias para que exista agua líquida en la superficie.
Este punto es clave porque el agua es considerada un elemento fundamental para la vida tal como la conocemos. Sin embargo, que un planeta esté en la zona habitable no garantiza automáticamente que sea habitable.

De hecho, los científicos advierten que HD 137010 b podría ser un mundo extremadamente frío. Al encontrarse en el borde externo de la zona habitable, recibiría menos energía de su estrella que la Tierra, lo que podría traducirse en temperaturas promedio muy bajas, incluso por debajo de los menos setenta grados.
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Todo dependerá de si el planeta posee una atmósfera lo suficientemente densa como para retener calor mediante un efecto invernadero, algo que por ahora no se pudo confirmar.
Otro punto importante es que el planeta aún es considerado un candidato. Hasta el momento solo se detectó un tránsito, por lo que se necesitan más observaciones para confirmar definitivamente su existencia y conocer mejor su composición, su masa y la posible presencia de una atmósfera. Futuras misiones y telescopios más avanzados, como el James Webb, podrían ser claves para estudiar estos aspectos en mayor profundidad.




