La misión Artemis II de la NASA —planeada como el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde 1972— no despegará en marzo y ahora apunta a abril de 2026, debido a una fallida circulación de helio en la etapa superior del cohete SLS, un problema técnico grave que obliga a devolver el vehículo al hangar para reparaciones que hacen imposible aprovechar la ventana de lanzamiento originalmente prevista.
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Por qué se pospuso el lanzamiento de Artemis II
La decisión de posponer Artemis II se tomó después de que, tras completar con éxito un ensayo general de cuenta atrás en febrero y superar problemas de fugas de combustible que ya habían retrasado una fecha previa, los equipos detectaran un atasco o interrupción en el flujo de helio en la etapa superior del cohete SLS.

El helio es un elemento fundamental para presurizar los tanques de propelente y purgar los motores antes del lanzamiento; sin un flujo adecuado, esa parte del sistema no puede funcionar con seguridad.
Acceder a esa sección del cohete para identificar y reparar el fallo no es posible en la rampa de lanzamiento, por lo que la NASA decidió retirar el SLS y la nave Orion del Complejo de Lanzamiento 39B y volverlos al Vehicle Assembly Building del Centro Espacial Kennedy (Florida), donde se puede trabajar alrededor del vehículo.
Esto elimina la posibilidad de utilizar los días del 6 al 11 de marzo que estaban programados como ventanas de lanzamiento, dejando como próxima oportunidad principios de abril si todo se soluciona a tiempo.
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Otros errores de la misión a la Luna
Este nuevo contratiempo se suma a otros ya sufridos por la misión: en los primeros ensayos se detectaron fugas de hidrógeno líquido durante la carga de combustible (lo que llevó a descartar una ventana en febrero) y problemas con la presurización de la nave Orion.

Los sistemas criogénicos como el helio y el hidrógeno son extremadamente sensibles y complejos, lo que ha convertido las pruebas previas al vuelo en un desafío técnico continuo para los ingenieros del programa Artemis.




