Según los datos oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE), Nicolás Maduro obtuvo el 50,75% y el opositor Henrique Capriles, el 48,98%. Sin embargo, Capriles denuncia irregularidades y se niega a reconocer los resultados.

La autoridad electoral dijo que la victoria presidencial más cerrada en casi medio siglo es “irreversible”, pese a que el comando de campaña opositor aseguró que las más de 3.000 irregularidades registradas en la jornada electoral sumadas al voto en el exterior arrojarían unas cifras diferentes. “Yo gané, gané por casi 300.000 votos”, dijo Maduro ante miles de seguidores frente al Palacio de Miraflores. “Sabremos qué hacer si alguien levanta su insolente voz contra el pueblo”, agregó en tono desafiante, asegurando que sus adversarios buscan desestabilizar a la “revolución socialista”.

Capriles aseguró que desconocerá la situación hasta que se haga un recuento “voto a voto”, pero por el momento no llamó a sus seguidores a protestar a las calles. “Ese resultado no refleja la realidad”, dijo el gobernador de 40 años. “Es un sistema que se está derrumbando, parece un castillo de arena, que lo tocan y se cae”, agregó.

El resultado desafió todas las encuestas, que apuntaban a una clara victoria oficialista, y pone en vilo a la nación con mayores reservas mundiales de crudo, donde la polarización se agudizó tras una feroz contienda con las emociones a flor de piel tras la muerte de Chávez por un cáncer.

El nuevo líder del chavismo ganó por 230.000 sufragios, una sombra de los más de 1,5 millones de votos de diferencia con los que Chávez derrotó a Capriles en los comicios presidenciales de hace seis meses para un cuarto mandato que nunca pudo asumir.

Fuente: Reuters