¿Quién es Nicolás Maduro Moros, sucesor de Hugo Chávez que encarna la continuidad del proyecto bolivariano?

El corpulento hombre de 50 años ha cruzado el país en la fugaz campaña para las elecciones repitiendo que no es Chávez, pero afirmando que es el hijo del mandatario que murió en el poder después de gobernar por 14 años. “Le pido a nuestro Comandante que me bendiga”, rezaba en sus actos de campaña. Maduro llegó a decir desde que Chávez se le presentó en forma de pajarito para darle su bendición hasta que el fallecido líder influyó desde el cielo para que la Iglesia Católica escogiera al primer Papa latinoamericano.

Maduro, quien fue guitarrista de un grupo de rock en la adolescencia, dio un giro de 180 grados en su habitual celo por mantener la intimidad familiar al mostrar al público a sus hijos y nietos y promocionar políticamente en todo momento a su pareja, la influyente abogada Cilia Flores.

Su historia personal condensa el sueño de un trabajador en la primera magistratura: con el título de bachiller bajo el brazo, comenzó a manejar buses del sistema del Metro de Caracas antes de convertirse en sindicalista, militante, cuadro político y canciller del país caribeño.

En los primeros años de la década de 1990, salió junto a Flores a las calles para pedir la libertad del entonces teniente coronel Chávez, encarcelado tras un fallido golpe de Estado. Identificado con ideas de izquierda, su desembarco en la política llegaría unos años después con Chávez en el poder. Formó parte de la Asamblea Constituyente que redactó una nueva carta magna en 1999 y se convirtió en presidente del Parlamento.

En octubre del 2012, tras conseguir una nueva reelección, el entonces presidente Hugo Chávez puso a Maduro en la cúpula al nombrarlo vicepresidente ejecutivo, cargo que en Venezuela no es de elección popular. “Nicolás era conductor de autobús (…) y cómo se burla de él la burguesía por eso”, dijo el mandatario en aquella oportunidad.

El paso de Maduro por la Cancillería dio muestras de su apego a las consignas del líder, con una gestión repleta de críticas a EE.UU Horas antes de anunciar la muerte de su mentor, dejó en claro que nada cambiará si llega al poder al denunciar que el cáncer de Chávez fue “inoculado” por sus enemigos.

Pero Maduro sabe que no podrá hacer el trabajo solo, como lo hacía Chávez, y que deberá tejer nuevas alianzas dentro del movimiento “rojo, rojito” -color que identifica el chavismo- para evitar que las ambiciones de poder lo dejen sin piso. Consciente de la importancia de mantener galvanizado al colectivo chavista, Maduro resumió su visión del futuro durante un acto del Partido Comunista: “Todos juntos somos Chávez. Por separado no somos nada, podemos perderlo todo”.

Fuente: Reuters