El director de Bridas destacó la importancia de la formación neuquina. Admitió que “la falta de tecnología de las compañías de servicios en la Argentina y los altos costos operativos en la inversión harán muy difícil la rentabilidad de estos proyectos”.

“Desde el año 2010, que se empezó a perforar con el objetivo de Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina se han perforado más de 90 pozos. La información es escasa y no se comparte abiertamente entre los distintos operadores”, dijo Alejandro Bulgheroni. “La única alternativa hoy es traer equipos perforadores y fracturadores de última generación para obtener resultados satisfactorios que una vez que estén se podrán integrar con la sísmica 3D, que ayuden a encontrar las zonas más interesantes para desarrollar dentro de Vaca Muerta”, puntualizó el empresario”, advirtió, al tiempo que admitió que “los resultados no han sido del todo satisfactorios y la poca experiencia de los equipos y los altos costos operativos harán muy difícil la rentabilidad de esos proyectos”. “Tenemos que pensar la explotación de Vaca Muerta como un proyecto minero, más que petrolero”, dijo.

“Lo que hacemos al fracturar es generar un reservorio donde no lo había, y muchos piensan que se pasa rápido de la abundancia de los recursos a la abundancia de la producción, pero eso no sucede automáticamente”, explicó. Identificó dos grandes desafíos: el primero, “lograr la mayor productividad posible durante el tiempo que se perfore”; y el segundo, “hacer que esa inversión tenga costos por lo menos comparativos con los de otras partes del mundo”.  En ese sentido, vaticinó que “los proyectos de gas, gas húmedo y petróleo liviano van a funcionar, seguramente llegaremos a bajar los costos y llegaremos a tener lugares con más productividad pero estamos hablando de una superficie de más de 30.000 kilómetros cuadrados. Es inmensa, necesita de muchos operadores invirtiendo muchos millones de dólares durante un número importante de años”.

Fuente: Télam