En diálogo con Tomás Bulat, el economista australiano Ali Noore expuso su perspectiva y describió las razones que llevaron a la Argentina y a Australia a atravesar procesos  históricos  y económicos similares y, aún así, construir destinos tan dispares.

Tomás Bulat: Si bien no solemos conocer mucho acerca de la historia australiana, creo que, siendo vos australiano y economista son la persona indicada para hablarme un poco de ese recorrido. Primero, quisiera saber hace cuánto que estás en Argentina y hasta cuándo te vas a quedar.

Ali Noore: Llevo en Argentina un año y medio y la idea es continuar por otro año y medio, hasta finales del 2014.

T.B.: Ustedes tienen el mismo sistema político que el Reino Unido, tienen un límite que no va más allá de los tres años pero, a su vez, pueden tener elecciones en cualquier momento de ese período, ¿es un sistema parlamentario?

A.N.: En realidad, el actual es un momento muy interesante en la política australiana  considerando que tuvimos elecciones el 7 de septiembre. Nosotros tenemos que tener elecciones cada tres años, sin embargo, el día exacto de las elecciones lo determina el Gobierno de turno. Hasta hace poco tiempo, tuvimos una Primera Ministra llamada Julia Gillard. Gillard es proveniente de Gales. Esto pone de manifiesto que Australia es un país conformado por inmigrantes.

T.B.: Normalmente aquí comparamos la historia argentina con la australiana. De alguna manera, ambos son países construídos por inmigrantes. Además, los dos tenemos un territorio inmenso, creo que el australiano es incluso más grande, aunque tienen mayor superficie desértica. De alguna manera podríamos tener muchas cosas en común. Nuestro futuro podría haber sido el mismo, pero la economía argentina dejó de crecer. Por otro lado, Australia siguió creciendo. ¿Cómo está Australia ahora?

A.N.: Ambos son países grandes, con una significante proporción de inmigrantes; ambos son gigantes agrícolas; ambos estamos aislados de los mayores mercados de Europa y América del Norte. Australia tiene una población pequeña, cercana a los 23 millones de habitantes. Cabe destacar que nuestro territorio es tres veces mayor. Dicho esto, también hay que agregar que cerca de un tercio del territorio es semi árido y desértico. Muchos australianos, la mayoría, vive en la costa, particularmente la costa este. Y, como Argentina, Australia es un país de inmigrantes. A principios de 1800 los inmigrantes provenían del Reino Unido y había un número importante de inmigrantes chinos durante la fiebre del oro que tuvo lugar en 1850. Luego de la Segunda Guerra Mundial, Australia recibió inmigrantes de países como Holanda, Alemania, Italia, Grecia, Turkía y Yugoslavia. También, luego de que fuese derrocado Allende en 1973 y tras la Guerra de Vietnam en 1975, recibimos inmigrantes de esos países. Desde comienzos de 1980 fuimos incrementando la integración con la región asiática. Hoy podemos decir que somos más multiculturales, tenemos gente de todos lados. Considero que cuando uno va a los restaurantes en Australia, no hay nada denominado como “Comida australiana”, porque de alguna manera hemos ido tomando lo mejor de cada lugar. Somos muy multiculturales en ese sentido. Aproximadamente 200.000 personas por año llegan a Australia, 20.000 son refugiados provenientes de programas humanitarios. Y no solo hay similitudes con respecto a nuestra geografía humana, también existen coincidencias en nuestra historia económica. En Australia siempre hablamos de cómo, a principios del siglo XIX, éramos uno de los cinco países más ricos del mundo, una  ranking en el que también figuraba Argentina. Incluso, los europeos que en 1900 tenían que decidir si migrar a Australia o a Argentina, llevaban adelante una decisión muy difícil, de alguna manera el futuro era prometedor para ambos países. Pero hoy, en 2013, vemos que los dos países no han seguido los mismos caminos. Australia es una economía industrializada mientras que Argentina continua luchando por explotar del todo su potencial. La gran pregunta es por qué a Australia le fue tan bien mientras que Argentina continúa la lucha. Yo no puedo hablar de la economía argentina, ya que estoy tratando de entenderla. Pero, desde la perspectiva australiana, creo que vale la pena señalar que el éxito no fue pre ordenado.

T.B.: ¿Cuál fue el proceso recorrido por Australia para llegar a ser el país que es hoy en materia económica?

A.N.: Cuando la gente piensa en Australia, la piensan como un país rico, como si siempre hubiese sido rico y exitoso. Pero eso no dice nada acerca de la complejidad de la historia económica australiana. En 1900 Australia estaba entre los cinco países más ricos del mundo, una posición que mantuvimos hasta 1950. Luego nuestro futuro económico no fue el mismo. Como muestra el cuadro número 1, entre 1950 y 1983  Australia cayó, de estar en cuarto lugar pasamos a ubicarnos en el puesto 14 del ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Por otro lado, en 1950, el ingreso per capita australiano era un 35% mayor que el del ranking de la OCDE. Muchos economistas australianos sostienen que adoptamos una política económica desastrosa al encerrarnos y aislarnos del resto del mundo y de la región; esta actitud se evidenció en la “White Australia Policy” (unas serie de medidas adoptadas entre 1949 y 1973 que favorecieron la inmigración de determinados países europeos, en especial desde Gran Bretaña). Antes de 1983, adoptamos el modelo de industrialización por sustitución de las importaciones y nos enfocamos en el mercado doméstico y exportaciones agrícolas hacia Inglaterra y Estados Unidos. Teníamos un sector manufacturero ineficiente pero protegido de la competencia a través de determinadas barreas comerciales.  Tuvimos rígido sistema de negociación salarial centralizado que se tradujo en menor rendimiento laboral. El Estado australiano tenía empresas a cargo de la infraestructura, pero eran infecientes, con muchísimo personal y, además,  no gestionaban bien sus inversiones. Esto llevó a un aumento en el costo de los servicios y, por lo tanto, hubo un aumento del costo general de la economía australiana. Nuestra economía era un desastre.

T.B.: ¿Qué cambios se llevaron adelante después de 1983?

A.N.: En 1983, Japón, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong estaban experimentando un crecimiento en sus economías. El entonces presidente de Singapur, Lee Kuan Yew, sostuvo, en ese momento, que si Australia continuaba así se convertiría en la basura blanca de Asia. De alguna manera, este comentario llevó a poner ciertos límites y nuevas metas en la economía australiana. El comentario del presidente de Singapur lastimó nuestro ego. El primer ministro, en ese momento era Bob Hawke (foto), había asumido en 1983 y era un ex líder sindical. Él había heredado una economía con una inflación del 17%, un desempleo del 10% , y con un PBI que había crecido solo un 2%.  Un escenario económico lamentable. Bob Hawke reflexionó y analizó el comentario de Kuan Yew, había que hacer algo al respecto.  Pero, de alguna manera, el comentario también canalizó el apoyo a un potencial cambio y a las reformas económicas que se vendrían. Afortunadamente, para Australia, 1983 fue un año muy importante para Argentina y también para Australia. Afortunadamente, para Australia, 1983 fue el año a partir del que comenzó nuestra historia económica moderna. Entre 1982 y 1994, Australia dio vuelta su economía: por primera vez en décadas no estabamos cayendo. Y luego de recomponernos de la recesión de 1992, nuestra economía empezó a dejar atrás el promedio de la OECD. Finalmente, hoy estamos nuevamente entre las cinco principales economías de la OCDE.

T.B.: ¿Haciendo qué tipo de reformas?

A.N.: Desde el comienzo, el gobierno se enfocó en generar mayor competitividad, abordando las restricciones que habían limitado el crecimiento de la productividad. Se enfocó en la creación de un contexto económico en el que las empresas tuvieses posibilidad de éxito. Antes de describir algunas de las reformas estructurales realizadas, me gustaría señalar que si bien existieron diferencias y desacuerdos entre los dos principales partidos, la filosofía que primó era la  de promover la competitividad. Desde 1983, el gobierno, sin distinción del partido que estuvo en el poder, promovió la competitividad y nunca dieorn marcha atrás con los cambios y esfuerzos propuetos por sus predecesores. De hecho, en la mayoría de los casos, los sucesivos gobiernos contruyeron sobre la base que configuraron sus predecesores. La economía cambió mucho, creo que si un economista viaja en una máquina del tiempo desde 1950 al 2013, se encontraría con una economíaa irreconocible. Casi todas las áreas de la actividad económica fueron reformadas, siempre con el objetivo de aumentar la competitividad y la productividad. Las reformas claves incluyeron la desregulación de los mercados financieros: la flotación del dólar, la independencia del Banco Central australiano y la remoción de los controles del gobierno sobre los préstamos y se permitió el ingreso de los bancos extranjeros en la competencia. Con respecto a las exportaciones, Australia redujo los aranceles virtualmente a cero, cuando en 1970 rondaban el 35%. En el mercado laboral, Australia trabajó en la reestrucuración progresiva de las condiciones de trabajo los acuerdos  salariales, centrados en la negociación empresarial, donde los resultados salariales se vincularon directamente a mejoras a nivel productividad. Además, en relación a los servicios, como las aerolíneas, las telecomunicaciones, los puertos fueron desregulados junto a muchas industrias como distribución petrolera, la industria láctea, la producción de huevos, pan… Nuestro sistema de impuestos fue significativamente reformado.  La reforma principal buscó ampliar la base tributaria y reducir la tasa. Nuevos impuestos como el impuesto a las ganancias, un impuesto sobre los beneficios adicionales, impuesto sobre bienes y servicios. un sistema de imputación de dividendos que fue  compensado por recortes en los ingresos personales y los impuestos de negocios. Recientemente, se sumó un impuesto al carbón en julio de 2012. Obviamente, existen otras áreas donde se hicieron reformas. Principalmente, como señalé anteriormente, las reformas se enfocaron en liberar el mercado, promover la competitividad y asegurar que los precios fueran los encargados de determinar los costos y beneficios relativos.

T.B.: La minería y la agricultura son sectores claves, pero ¿cuál es más importante en Australia?

A.N.: El sector minero, en especial el hierro, los minerales y el carbón. Son los responsables de la mitad de las exportaciones que lleva a cabo el país. Otras exportaciones claves son el turismo y la educación, seguidas por la manufactura y luego la agricultura. Considero que estás haciendo referencia a un punto clave: el éxtio de la economía australiana está basado en la minería y la agricultura. Hay que señalar que las reformas económicas realizadas desde 1983 hicieron flexible nuestra economía, hoy se adapta a los cambios globales. Por supuesto que los desafíos son constantes así como también la necesidad de las reformas económicas. Si bien estábamos enfocados en la minería y en la agricultura, hacia 1983 logramos construir un sindicato centralizado, un sistema en el que logramos una industria realmente capacitada. Y las diferencias entre las diferentes ocupaciones fueron delineadas. Habiendo disfrutado de los beneficios del boom de los recursos, nuestro desafío es la transición que supone una etapa post-auge de los recursos.

T.B.: No están copiando el modelo asiático sino que están construyendo su propio modelo, más parecido al inglés, un modelo de libre mercado…

A.N.: Buen punto. Al principio de los ´80 había un gran debate acerca de cómo se tenían que industrializar los países. Muchos economistas se referían al modelo de sustitución de las importaciones, muy popular en muchos países de Sudámerica. Otros, preferían el modelo asiático de “selección de ganadores”, en el que el gobierno decide que firmas e industrias serían más exitosas y atraerlas con subsidios, tasas bajas y otro tipo de asistencia. El gobierno de Hawke- Keating no adoptó ninguna de estas posturas sino que decidió que identificar y apoyar a esos “ganadores” era una tarea del mercado. A cambio, el gobierno tenía que encargarse de crear un ambiente más competitivo que permitiera la innovación y el éxito de las compañías. Creo que hay que señalar que en 1983, el Primer Ministro australiano fue Bob Hawke, quien era un ex líder del principal sindicato, el ACTU (Australian Council of Trade Union). Al trabajar con el nuevo líder del ACTU y con empresarios, desarrollaron un acercamiento tripartito en el que el gobierno, los sindicatos y los empresarios trabajaron en pos de las nuevas reformas. Por primera vez, Autralia comenzó un proceso de reformas con un fuerte apoyo del gobierno y del sector empresarial.

T.B.: ¿Qué ocurrió a partir de 1992?

A.N: Autralia vivió una dura recesión. Hay que señalar que no solamente Australia vivió este momento; 17 de los 18 países que conforman la OCDE pasaron por lo mismo. De alguna manera la economía estaba sobrecalentada, a eso se sumaba la burbuja de precios, la alta inflación, las altas tasas del Banco Central….y cuando la economía entraba en recesión las tasas tardaron mucho en descender. Creo que hoy en día es mucho más peligroso lo que el Mercado puede llegar a hacer. Nosotros llevamos al sector financiero las reformas para promover, de alguna manera, la competitividad en el área. Eso, por supuesto, era importante, no solo para el australiano corriente sino también para el empresariado.

T.B.: ¿Australia tiene muchas empresas estatales?

A.N.: La privatización en Australia es otra historia. Desde 1983, el gobierno viene señalando la necesidad de privatizar la economía de manera de hacerla más competitiva. Pero en ese entonces las empresas estatales no hicieron mucho. Y tras una serie de análisis llegamos a la conclusión de que esas empresas eran realmente caras, ineficientes y suponían un obstáculo para la productividad y el crecimiento. Por otro lado, el sector privado continuaba creciendo y mientras se hacían dos preguntas: por qué hay que cambiar cuando las empresas estatales no hacen nada y, en segundo lugar, cómo podemos competir a nivel internacional si la electricidad, el transporte los puertos y las telecomunicaciones son muy caros. Por esa razón, en 1992, empezamos a aplicar reformas más competitivas. Lo que ocurrió fue que, durante una década, entre 1983 y 1992, nosotros promovimos un nuevo sector privado mucho más competitivo. Nosotros no nos enfocamos en la privatización porque, si mal no recuerdo, en economía no existe un consenso que defina dónde el privado es mejor el que el sector público. Es un tema ideológico, obviamente. Pero, creo que todas las economías podrían acordar que una empresa privada, sin un contexto competitivo, no sirve.

T.B.: Se podría decir que entre 1993 y el 2000 la economía australiana experimentó un importante crecimiento, pero que luego del boom de las commodities en el 2000, comenzó a crecer a una velocidad mucho más acelerada…

A.N.: Nuevamente, esto sugeriría que Australia solamente creció a partir del auge de las commodities. Por supuesto que ese auge nos dio mayores oportunidades pero creo que hay que hacer hincapié en que Australia experimentó un importante crecimiento a partir de 1992: un período que supuso un precio muy bajo de las commodities y hay que también tener en cuenta el efecto tequila en muchos países de Sudamérica, sobre todo en 1997, la crisis del este asiático en 1998 y, por supuesto, la crisis financiera mundial de 2007. Con las commodities en baja, el desafío de Australia es la transición con precios aún más bajos. Tenemos que minimizar los impactos.

T.B.: Con respecto a la política educativa, ¿cuál es la apuesta?. Porque, por ejemplo, Asia lleva adelante una importante apuesta a la escuela secundaria, mientras que Inglaterra la hace en la educación superior…

A.N.: Australia tiene un sistema educativo muy atractivo. Pero, de acuerdo a la OECD, tenemos muy buenos estudiantes y, a su vez, tenemos también muy malos estudiantes. El gobierno revisó el sistema educativo en búsqueda de una reforma del sistema, y la conclusión fue la necesidad de una mayor inversión. Esta política tendría el apoyo de los dos partidos, seguramente será implementada en los próximos años.

T.B.: ¿Cómo describirías el sistema educativo australiano?

A.N.: Cuando uno va a la Universidad, tiene un sistema de becas. En Australia existe ese sistema para contribuir, de alguna manera, a la educación superior. Después de terminar la carrera universitaria, al individuo se le cobran impuestos más altos. De esa manera, el individuo paga su educación. Entre 1973 y 1989 la educación era gratuita. Luego se aplicó este sistema de becas. El problema es que, para muchas personas, esos impuestos posteriores son muy altos y eso actúa como barrera a la hora de optar por la educación superior.

T.B.: ¿Tienen algún tipo de examen para ingresar a la universidad?

A.N.: Uno tiene que aprobar, tiene que obtener una calificación y, dependiendo del tipo de calificación, uno tiene la posibilidad de elegir. Luego de la escuela secundaria uno puede elegir entre la Universidad o un sistema de vocacional muy importante vinculado a la industria, de hecho se busca generar el perfil necesario para la industria. Por esta razón, los cursos están dirigidos a éstas necesidades, siempre haciendo foco en la búsqueda de una industria cada vez más competitivay una fuerte educación vocacional.

T.B.: ¿Y qué ocurre con aquellos extranjeros que quieren estudiar en Australia?

A.N.: Australia tiene un sistema educativo muy importante, con cinco universidades dentro del top 100 y 19 en el top 500. Cada año contamos con más de 500.000 estudiantes extranjeros, y cada vez son más los provenientes de Brasil y Colombia. Si bien la cifra relativa a los estudiantes argentinos es baja, su nivel es muy alto y las universidades están muy interesadas en ellos.

T.B.: ¿Cuáles son los próximos desafíos que enfrenta Australia?

A.N.: Seguramente, el panorama que describí hasta ahora es más que positivo. Refleja nuestro momento actual: bajo desempleo, un crecimiento relativamente alto, baja inflación, una deuda nacional baja y una posición fiscal muy prudente. Por supuesto, con el precio de las commodities asiáticas en baja, un desafío clave es la transición desde la minería hacia otras áreas económicas. Está claro que hay otros desafíos, tanto sociales como económicos. Abordar la disparidad entre indígenas y no indígenas australianos es un imperativo nacional. Por otro lado, la pirámide poblacional muestra un envejecimiento de la población: el número de australianos que supera los 65 años se duplicará en los próximos años. Claramente esto suma presiones al sistema de salud, servicios públicos y otros sectores del presupuesto. El cambio climático también supone una preocupación económica. Australia es vulnerable al impacto del cambio climático, no solo a nivel de sus infraestructuras, sino que la propia agricultura está en riesgo. A esto se suma que el ambiente económico mundial es cada vez más precario y volátil. Muchos opinan que las reformas en Australia llegaron a su límite. Yo considero que pasan por alto los retos políticos y sociales de la implementacióni de un programa de reformas tan ambiciosa y de amplio alcance. Los desafíos son considerables y existen costos significativos y reales, tanto para la comunidad como para la industria. Los desafíos actuales son menos desalentadores que los que enfrentamos en 1983. Una economía flexible es esencial para que Australia siga prosperando.

A.N.: Reconozco que no somos tantos australianos como brasileros. Adquirimos, en estos años, una experiencia muy importante y, de esa manera, podemos sobreponernos a los excesos de la economía mundial. Creo que tenemos una muy buena historia para contar.