En Bruselas, los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) firmaron con el primer ministro de Ucrania, Arseniy Yatsenyuk, los capítulos políticos de un acuerdo de asociación.

“La firma de la parte política del acuerdo UE-Ucrania simboliza la importancia que damos a las relaciones y que seguiremos adelante”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, junto al premier ucraniano, Arseni Yatseniuk. Este respaldo político a Ucrania se suma a la ayuda económica de 1.000 millones que la Comisión Europea (CE) propuso el miércoles y que consistirá en préstamos a medio plazo dirigidos a ayudar a Ucrania a salir de la profunda crisis económica y financiera. La asistencia está condicionada a reformas económicas estructurales, y los sindicatos europeos ya advirtieron a la UE de no complicar la situación obligando a Ucrania a imponer ajustes sobre los sectores más vulnerables.

Los líderes europeos pretenden enviar así una señal a Moscú, que hoy formalizó la reincorporación de Crimea y el puerto de Sebastopol a Rusia con la promulgación, por parte del presidente, Vladimir Putin, de un paquete de leyes que ratifica jurídicamente la incorporación de dos nuevos sujetos al territorio ruso.

En tanto, el primer ministro Yatseniuk celebró “un día histórico para Europa” tras firmar los acuerdos con la UE. “Queremos ser parte de la gran familia europea”, aseguró Yatseniuk  al tiempo que recordó “la memoria de los que murieron por estos acuerdos”. La UE ofreció en un primer momento el acuerdo de asociación al gobierno del presidente prorruso Viktor Yanukovich, que prefirió postergarlo y reforzar su relación con Rusia. Este movimiento desencadenó las protestas de las fuerzas proeuropeas opositoras a Yanukovich, que acabaron provocando la caída del presidente ucraniano.

Los Veintiocho afirman que el acuerdo de asociación está dirigido a “impulsar la aproximación gradual” entre la UE y Ucrania sobre los valores comunes y vínculos privilegiados que comparten, así como a fomentar la participación de Ucrania en las políticas comunitarias, informó la agencia de noticias EFE.

Sin embargo, analistas internacionales afirman que el acuerdo que Yanukovich se negó a firmar incluía capítulos económicos que contemplaban la eliminación de aranceles y barreras comerciales a los capitales de la UE. Es decir, que los productos de países como Alemania y Polonia podrían invadir Ucrania y desmantelar sus complejos productivos que no lograrían competir con los productos europeos. El acuerdo propone también financiar infraestructuras en los sector de transportes y energía, pero no precisa con qué fondos, ni bajo qué términos.

Menciona la posibilidad de que Ucrania pueda acercarse “poco a poco” al Acervo Comunitario, es decir, a las leyes y reglamentos de la UE. Sin embargo, no dice absolutamente nada sobre la plena adhesión de Ucrania a la UE, algo que de hecho no parece estar entre las previsiones de los Veintiocho. Sobre los préstamos que llegarán a Ucrania, lo más importante es que el dinero llegará acompañado de un paquete de reformas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI), es decir, austeridad y recortes, lo que ha generado temores de los sindicatos a un mayor desempleo y empobrecimiento de la población.

Fuente: Télam