Para analizar si es factible relacionar la catástrofe ocurrida en Japón con el cambio climático consultamos a dos referentes en el tema, los doctores Osvaldo F. Canziani y Carlos A. Rinaldi.

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En un mundo convulsionado por los desastres naturales, en el cual el calentamiento global ha pasado a formar parte de las preocupaciones del hombre común, es inevitable preguntarse si existe algún tipo de relación entre el aumento de los terremotos, los tsunamis y el cambio climático.

– ¿Es posible relacionar el cambio climático con los movimientos de la corteza terrestre y los tsunamis?

Dr. Canziani: -Dado los numerosos ejemplos de forzamientos geológicos que han ido modificando la estructura de nuestro planeta mostrados por la paleogeología, considero que actualmente es indispensable que nos preguntemos si las tensiones del Antropoceno son capaces de modificar también la estructura de la Tierra (Antropoceno es la designación que el Premio Nobel de Química, Paul Crutzen, asigna al período actual, iniciado con la Revolución Industrial e identificado como un nuevo período o evo geológico causado por las actividades humanas).

Dicho de otro modo, ¿es la actividad humana capaz de reproducir la extendida y continua acción sobre la geomorfología planetaria que, a lo largo de las eras geológicas, ocurriera por efecto exclusivo de fuerzas naturales? Si no fuera así, ¿podrían las consecuencias de las actividades humanas, culpables inequívocas del calentamiento terrestre, coadyuvar en la activación de procesos geológicos?

En cuanto hace a las acciones y reacciones físicas, derivadas de la rápida fusión de los glaciares y los hielos continentales, y de alguna manera, por la fusión de grandes masas de hielos sobre el mar (por cambio de densidad de hielo a agua líquida), los cambios de presión sobre los continentes y el lecho del mar, serían factores coadyuvantes en la gestación de procesos geológicos.

La concepción de este tipo de interacciones no es nueva. Hace más de seis décadas, sismólogos ingleses habían observado variaciones en las curvas de tercer orden de los sismogramas, vinculadas con el desplazamiento de grandes tormentas, sobre el mar.

La reducción de las presiones sobre el magma ígneo, que definen las condiciones de flotabilidad de la corteza terrestre, previamente sometidas a grandes presiones criosféricas, y el aumento de las presiones sobre el lecho de mares y océanos, serían factores acumulativos que, de alguna manera, influirían en el desplazamiento de las placas tectónicas y las fracturas posibles del lecho marino. Ello actuaría en la formación de ondas sísmicas en el mar, denominadas “Tsunamis”. Estas perturbaciones suelen centrarse en la región focal de un terremoto o pueden surgir de un derrumbamiento submarino, inducido por un terremoto. Otro hecho físico que estaría modificando el efecto de los tsunamis es el aumento del nivel medio del mar, originado en el cambio climático, que cambiaría las condiciones de las aguas costeras poco profundas. Este proceso puede alterar la amplitud de la onda del tsunami y, consecuentemente, su penetración en tierra firme y la intensidad con la que ello ocurre.

Dr. Rinaldi: -Las investigaciones de las Ciencias Geológicas a través del tiempo han registrado en distintos afloramientos las improntas de las variaciones ambientales, por ende relacionadas con el clima (Environmental Geology). Hoy son una rama de la  geología aplicada, lo que implica una discusión entre la Geología y  el ambiente, que nos lleva a investigar los materiales de la tierra y sus procesos (ciclos tectónicos, ciclo de las rocas, ciclo hidrológico, ciclo bioquímico, procesos del hielo y el viento, los suelos, los eventos naturales, terremotos, volcanes, deslizamiento de tierras, riesgos costeros, y fenómenos derivados de estos como el  caso “tsunamis”, transgresiones y regresiones marinas, etc.).

Otros aspectos son los derivados de la actividad del hombre como ser la exploración y la explotación de aguas subterráneas, ríos, usos del agua (riegos, manejo, reservorios y ecosistemas hídricos). Como se ve, procesos naturales donde el hombre es un mero espectador que puede contribuir al cambio climático, pero no puede actuar sobre los movimientos de la corteza y  sobre su consecuencia o sea el tsunami. Puede observar, describir e  interpretar los fenómenos naturales.

En dos oportunidades se señaló el accionar humano en los sismógrafos. Una en 1947 por la detonación de cantidades ingentes de explosivos alemanes en una isla del Atlántico para deshacerse de ellos. Esta ocasión, que ofreció a los sismógrafos europeos la oportunidad de observar simultáneamente, desde distintos puntos del continente, las ondas sísmicas originadas por esta explosión, resultó ser el primer experimento mundial a gran escala de sismología de explosión. El otro, que tuve  la experiencia de vivirlo, fue en  las inmediaciones de Denver, Colorado (EEUU) en donde apenas se registraban temblores con anterioridad, se experimentaron unas 610 sacudidas de pequeña intensidad entre 1962 y 1968. Un análisis de la situación reveló que, desde 1962, se habían estado bombeando desechos líquidos de la fabricación de gas neurotóxico en el granito fracturado existente en el fondo de pozos profundos, y que los temblores comenzaron siete semanas después de iniciarse tal bombeo. (Una vez establecida la fuente de los temblores, el bombeo fue detenido). Como vemos el hombre llegó a la Luna, conquistó el espacio, pero no puede detener, ni hacer variar los fenómenos de la corteza terrestre; no puede apagar un volcán, no detiene la subducción de una placa, sí quizás con el tiempo pueda predecir con mayor certeza estos fenómenos no controlables.

Los movimientos de la corteza, son causa; los tsunamis son productos posteriores y el cambio climático no afecta a ninguno de los dos. Pensemos que los primeros se producen en milésima de segundos; los segundos, en horas y el tercero, a lo largo del tiempo. En los dos primeros el  hombre es un espectador; en el último, un actor importante.

– ¿En qué aspectos deberían enfocarse los estudios científicos respecto de estos temas?

Dr. Canziani: – Creo que es evidente la urgencia de revisar las interacciones entre los procesos geológicos y los atmosféricos. Ello involucra, también, la necesidad de activar los sistemas de observación geofísica vinculante y desarrollar programas de estudio e investigación en esta área de las componentes del Cambio Ambiental Global.  Por otra parte, como es lógico en todo proceso científico, será necesario realizar las observaciones del caso, considerando cuál sería el efecto adicional que tendría si millones de toneladas de hielo de la criósfera se fundieran por el calentamiento terrestre e ingresaran a mares y océanos, modificando la relación de las presiones sobre la superficie terrestre y el lecho marino.

Dr. Rinaldi: – El enfoque que debe darse es el multidisciplinarlo, fundamentalmente en las áreas de Geofísica, Geología, Oceanografía y Ciencias de la Atmósfera, a fin de  centralizarlas en los aspectos del Efecto Invernadero y en la predicción de desastre.
El estudio del pasado geológico nos lleva a comprender el presente y a vislumbrar el futuro; quedaron  impresos en los sedimentos la variación climática, el comportamiento del mar, del viento, cauces de ríos, restos de materiales glaciarios, de desiertos, tormentas, etc., en áreas donde hoy no existen. Todo quedó impreso en las rocas, o sea que a través de ellas se desentrañan los climas del pasado.

– Por último, ¿cuáles considera que son los principales problemas de la ciencia actual?

Dr. Canziani: – Creo que uno de los principales problemas de los estudios científicos es la ausencia de análisis integrados de causas y efectos, con un enfoque interdisciplinario e integral. Las flagrantes limitaciones surgidas del tratamiento de un fenómeno, ciclo o proceso solo con una parcialidad de sus causas, enfatiza la necesidad de la formación de grupos de trabajo interdisciplinarios. Esta práctica obviaría las “cegueras parciales”, resultante de las limitaciones de enfoque científico de quienes suelen negar la existencia de factores coadyuvantes. Sin embargo, es una obligación destacar que este tipo de enfoques es utilizado, también, con fines espurios. Estas situaciones hacen evidente la urgencia de que las tareas de estudio e investigación de toda cuestión ambiental se realicen con equipos interdisciplinarios, particularmente en los países en vías de desarrollo. Esta postura se debe, probablemente, a las carencias que suelen notarse en la formación de profesionales universitarios. Es posible que ello resulte del hecho de que los profesores puedan carecer de una formación integral e integrada. Esta situación, más grave en los países en desarrollo, produce demoras graves en la solución de los problemas sustantivos del cambio ambiental global.

En este contexto, es oportuno destacar que, para septiembre de este año, se ha programado la realización del Cuarto Simposio sobre “Forzamiento Climático y Riesgos Geológicos y Geomorfológicos”. Este simposio cuenta con el apoyo de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, el British Geological Survey, el British Antarctic Survey, el University College, London, y la Universidad de Oxford. Especialistas del University College, están ya trabajando como autores en el Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, IPCC, para introducir el análisis interdisciplinario necesario en este tipo de interacciones clima-riesgos geológicos y geomorfológicos.

Dr. Rinaldi: -Hoy en día se hace difícil establecer la cooperación internacional, que implica dejar de lado el falso nacionalismo de no vivir la realidad del mundo globalizado. Poseemos enorme capacidad científica, ya  no se pueden mantener los nichos de cada uno sin abrirse a la comunidad internacional.

Un ejemplo que debe ser imitado es el de la Cooperación  Internacional en la Antártida donde todos los países miembros del Tratado tienen la obligación de  presentar sus adelantos y compartir la información.

Es una obligación del Estado invertir más en laboratorios, dar espacio a quienes investigan, fiscalizar los dineros que se dan para los proyectos, no dejar en manos de burócratas la decisión de qué líneas seguir o qué áreas de investigación privilegiar. Favorecer los proyectos interdisciplinarios; invertir, por ejemplo, mucho más que en la actualidad en el quehacer investigativo antártico; crear redes sismográficas, redes meteorológicas; promover intensivamente el estudio de suelos. Debemos mirar un poco más hacia las ciencias Físicas y Naturales. Es importante  invertir en la investigación productiva, pero sin dejar de hacerlo en la investigación básica, de lo contrario se están dejando de lado los cimientos del conocimiento. Si bien  la mayoría de los recursos se invierten en las áreas de la medicina y la biomedicina, lo cual es fundamental, un país no puede dejar de lado otras investigaciones que son de repercusión importante también sobre la población.

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Reconocen a Carlos Rinaldi por su actividad en la Antártida