“Los Caballeros Templarios” son una banda de narcotraficantes que nació en el estado de Michoacán en diciembre de 2010 como una escisión de la organización criminal “La Familia Michoacana”, con insólitos tintes místicos y valores casi religiosos.

En su análisis para el sitio especializado In Sight Crime, Patrick Corcoran señala que “a diferencia de muchos de los grupos criminales más establecidos, como el Cartel de Sinaloa o el Cartel del Golfo, que están más abiertamente enfocados en las ganancias, los Caballeros siempre se han retratado como los protectores de la gente en Michoacán. Surgieron como parte de “La Familia Michoacana” alrededor de 2006, en gran parte, en oposición a grupos externos como los Zetas; su victoria dejó al mundo criminal del estado en manos de los criminales locales. El grupo operaba bajo un tinte moral y cuasi religioso, en el que prohibían el uso de drogas y el secuestro. La supuesta verdad detrás de todo esto es que los Caballeros (y su predecesora, la Familia) son diferentes en que son una fuerza para el bien”.

“Los Caballeros Templarios” y “La Familia Michoacana” han operado principalmente en los estados de Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Guerrero y México, así como en la capital mexicana. La Procuraduría General de la República (PGR) ha identificado a ambas bandas como las responsables de traficar droga desde Sudamérica a Estados Unidos aprovechando los más de 270 kilómetros de litoral de Michoacán en el Océano Pacífico. También se dedican a la producción de drogas sintéticas y han ampliado sus acciones al “cobro de piso” (extorsión) a comerciantes, conductores de transporte público y profesionales.