Honduras fue el país con la tasa más alta de homicidios en el mundo, según el Informe Global de Homicidios 2013 de la Organización de Naciones Unidas. El estudio, que está basado en las últimas cifras oficiales disponibles hasta 2012, además revela que América Latina es la región del planeta con mayor número de muertes violentas por homicidio y armas de fuego.

De acuerdo al estudio anual sobre el homicidio en el mundo, elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, a nivel de continentes, América ocupa el primer lugar en cuanto a muertes por homicidios, con 157.000 fallecidos en el año analizado (36% del total mundial). La lista es encabezada por Honduras, donde se cometieron 7172 homicidios en 2012, con una tasa de 90.4, lo que lo convierte en el país más violento del mundo. El segundo es Venezuela, con una tasa de 53.7, es decir, 16.072 crímenes; seguido de Belice, donde hubo 145, lo que representa una tasa de homicidios de 44.7 por cada 100.000 habitantes. En cuarto puesto figura El Salvador, con una tasa de 41.2 homicidios por cada 100,000 habitantes. El quinto es Guatemala, con 6025 homicidios, una tasa de 39.9.

Según el director de Análisis de Políticas y Asuntos Públicos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Jean-Luc Lemahieu, en América Central el principal problemas son las “maras”, grupos de jóvenes que matan para defender su identidad y pertenencia al grupo. El Salvador, Honduras y Guatemala son el centro de la crisis de las “maras”, que llegaron a constituir estados paralelos, donde cobran impuestos, imponen sus normas y atemorizan a la población. Las actividades desarrolladas por las pandillas van desde el tráfico de personas, extorsión y lavado de dinero hasta el narcotráfico.

El informe de la ONU destaca, de todos modos, el caso de El Salvador, donde se ven cambios importantes después de la tregua entre las dos principales “maras” (la Mara Salvatrucha y El Barrio 18), acordada en marzo de 2012. El pacto tuvo un efecto inmediato en los niveles de homicidios, pero todavía no se puede evaluar su impacto a largo plazo, señala el estudio. Después de la tregua, la tasa de homicidios descendió de seis por cada 100.000 habitantes a 2,8. También bajaron los índices de otras actividades criminales, como la extorsión, también relacionada con las “maras”.

Fuente: AFP