Un ensayo clínico de la Fundación INFANT, en conjunto con distintos centros hospitalarios y sanatorios argentinos, busca comprobar la efectividad del tratamiento en una fase temprana de la enfermedad.

“El tratamiento con plasma de convaleciente consiste en la transfusión de plasma de personas ya recuperadas de cierta infección –esta fracción acelular de la sangre es la parte donde circulan las proteínas, incluyendo en ellas los anticuerpos– a aquellos pacientes que aún están cursando esa enfermedad”, explicó a DEF el doctor Ignacio Esteban, médico pediatra y neumonólogo que se desempeña como investigador de la Fundación INFANT. Esa institución está liderando un estudio en el que también participan el Hospital Militar Central, el Sanatorio de Los Arcos, el Hospital “Dr. Carlos Bocalandro”, el Hospital “Simplemente Evita”, el Hospital “San Juan de Dios” de La Plata y el Sanatorio Finochietto, en colaboración con los Ministerios de Salud de la Nación, de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires.

Este tipo de tratamiento preventivo busca “brindar al paciente inmunidad ante una infección mediante el pasaje de anticuerpos previamente generados o a través de la generación de anticuerpos propios en el huésped”, añadió, al tiempo que destacó que “la experiencia en distintas enfermedades muestra que su mayor efectividad se refleja cuando se lo utiliza en los primeros días de la enfermedad o en el caso del paciente asintomático”. En ese sentido, el investigador de la Fundación INFANT explicó: “Nuestra hipótesis es que si administramos plasma de convaleciente antes de las 72 horas de iniciados los síntomas de COVID-19, vamos a poder detener la progresión de la enfermedad respiratoria severa en la población más vulnerable”. “Sin embargo –matizó–, se desconoce aún cuál es el momento oportuno para su administración”.


“La hipótesis de la investigación es que si se administra plasma de convaleciente antes de las 72 horas de iniciados los síntomas de COVID-19, es posible detener la progresión de la enfermedad”.


Entre las ventajas de este tratamiento, cabe destacar su menor costo, la facilidad para conseguir el plasma de convaleciente y la sencillez para implementarlo. Nuestro país cuenta con experiencia en el uso de plasma de convaleciente, ya que fue un tratamiento utilizado exitosamente por primera vez para el tratamiento de la fiebre hemorrágica argentina, también conocida como “mal de los rastrojos”, antecedente publicado en 1979 por el doctor Julio Maiztegui y su equipo de colaboradores. “Existe en la actualidad muchísima experiencia sobre el uso del plasma de convaleciente en diferentes enfermedades, incluyendo la hepatitis B, el sarampión, el tétanos y la rabia, entre otras”, ilustró el doctor Esteban.

El tratamiento con plasma para pacientes con COVID-19 se empieza a mostrar como una alternativa real. Foto: Archivo DEF.

En el actual ensayo clínico, el objetivo es evaluar la eficacia del plasma de convaleciente para disminuir la progresión del virus a una enfermedad respiratoria severa en mayores de 65 años. “Si logramos demostrarlo, habremos encontrado una estrategia para proteger a la población más vulnerable, disminuir la mortalidad y evitar el colapso hospitalario, a la espera de una eventual vacuna”, indicó el profesional consultado por DEF. En cuanto al último punto, el de la vacuna, aclaró: “Aún falta mucho tiempo para contar con la posibilidad de una vacuna, ya que deben cumplirse todos los pasos necesarios para que contemos con garantías de su seguridad y eficacia”, aseguró el doctor Esteban.

Para continuar con su investigación, la Fundación Infant convoca a aquellas personas que hayan padecido el virus SARS-CoV2, que genera la COVID-19, pues todas ellas son “potenciales donadores”. La manera de hacerlo es comunicándose, a través de WhatsApp, al (+54 9) 11 2565 6033, paso inicial para la posterior evaluación y eventual realización de la donación de plasma en los bancos de sangre de los hospitales y clínicas que participan del ensayo. La respuesta inicial, tal como reconoce Ignacio Esteban, ha sido “muy exitosa”, lo que permitió iniciar el estudio satisfactoriamente. No obstante, concluyó, “consideramos de vital importancia que aquellos recuperados de la enfermedad sigan donando plasma para nuestro estudio y para otros que están en curso”.

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