“No somos un cuadro de fútbol para que nos saquen tarjeta roja”, dijo la presidenta, en respuesta a Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien había cuestionado los números del Indec.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner brindó un mensaje ante la 67º Asamblea anual de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York, en el que rechazó las amenazas de sanciones del Fondo Monetario Internacional. “Nuestro país no es un equipo de fútbol, es un país soberano que no será sometido a ninguna amenaza”, enfatizó. Además, reiteró el reclamo a Gran Bretaña para que se siente a dialogar sobre la soberanía de las islas Malvinas. Y anunció que instruyó al canciller Timerman para que mantenga un diálogo con su par iraní sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo que permita juzgar a los responsables por la voladura de la AMIA.En el inicio de su alocución ante la Asamblea de la ONU, la presidenta ratificó en nombre suyo y de la República Argentina el “enfático repudio y rechazo del asesinato del que fuera víctima el embajador de EEEUU en Libia, Chris Stevens”. Remarcó el “pedido de interpretación” que hace el gobierno argentino “sobre los sucesos acontecidos en los países árabes”, en la que fue denominada como la “primavera árabe”Al respecto, señaló que ese fenómeno “reflejaba otras situaciones no comprendidas por los principales líderes de occidente”. Recordó que “la muerte de Cris Stevens en Ben Ghasi no es casual: fue allí donde se ubicó el principal bastión opositor al régimen de Gadafi, y donde se ubicaban los principales fundamentalistas árabes”.“Es necesario tener una clara percepción de cuales son los problemas, para entender la necesidad de tener políticas diferentes orientadas a construir una paz verdadera y duradera”, afirmó la Jefa de Estado.  Y enfatizó que para la resolución de este tipo de conflictos se debe “elegir siempre, antes que el lenguaje de las armas, el lenguaje de la diplomacia”.

La mandataria remarcó “la necesidad de reconocimiento del Estado de Palestina, como así también la necesidad de que Israel viva dentro de sus fronteras pacíficamente”, como elementos claves para la resolución del conflicto de Medio Oriente. Sostuvo que esa es una respuesta que “viene reclamándose durante décadas”, pero que “las potencias occidentales no han logrado construir”.

La crisis mundial y el FMI

La Jefa de Estado sostuvo que “similar situación podría describirse sobre la otra gran crisis” de “aparente carácter económico” que “sacude al mundo”.

Recordó entonces que en 2008, cuando se desplomaba la banca Lehman Brothers, se originaba una crisis “que parecía que era causada por pobres que no podían pagar hipotecas”, pero que hoy se puede observar que “ha sido la administración financiera de capitales sin ningún tipo de regulación la causa de este problema, que ya es una crisis global”.

También remarcó que la crisis que azota a Europa tiene raíz en las deudas soberanas de las naciones de ese continente, pero que redunda en la existencia de millones de familias endeudadas por más de 20 años. Y, puntualmente, señaló que en España en el día de hoy se ha registrado una represión contra los movimientos de indignados que reclamaban contra las recetas ortodoxas que se aplican desde hace décadas y que han redundado en crisis tras crisis.

“Cuando hablamos de esto desde la República Argentina, lo hacemos desde el conocimiento de haber sido conejillo de indias de las políticas neoliberales del Consenso de Washington”, aseveró.

“Argentina llegó a deber el 160 por ciento del PBI, producto de las políticas de endeudamiento, desindustrialización y ajuste permanente en el consumo, y que uno ve aplicar ferozmente en países como España, Grecia y Portugal, y están poniendo peligro a la Eurozona”, lamentó la Mandataria. “Eso es poner en peligro la estabilidad misma del sistema financiero internacional”, advirtió. Y basó esta afirmación en el hecho de que “un 24 por ciento de las reservas de los bancos mundiales están depositadas en euros”.

También condenó la “guerra comercial” que se ha desatado a partir de la crisis de las economías de los países desarrollados, “causantes de los problemas que estamos viejendo”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que “si cualquier país tuviera un déficit de cuenta corriente como el que tiene Estados Unidos, ese país sería criticado”, pero “al ser el país que emite la moneda de reserva por excelencia queda separado de toda ajuste recomendado por el FMI”. “Sin embargo – continuó – el FMI sigue reclamando ajustes y amenazando a países como Argentina”.

Recordó entonces que ayer la titular del FMI, Christine Lagarde, expresó que si Argentina no cumplía determinadas exigencias “nos sacaba tarjeta roja”. “Esto no es un partido de fútbol, esto es la crisis más grave desde la década del 30”, afirmó. Y agregó que “nuestro país no es un equipo de fútbol, es un país soberano que no será sometido a ninguna amenaza”.

No obstante, consideró que en tren de comparar política con fútbol, “el rol del presidente de la FIFA ha sido mucho más satisfactorio que el rol del FMI”.

Al respecto, opinó que “es necesario una reformulación, lo venimos diciendo desde 2003”, de los organismos multilaterales de crédito. Recordó que desde entonces, cuando el presidente Néstor Kirchner dijo ante la asamblea de la ONU “los muertos no pagan sus deudas”, el país “a partir de las políticas que pudo aplicar, y sin acceder al mercado de capitales”, la Argentina “pudo restructurar su deuda soberana y pagar sus compromisos”.

En ese sentido, la Presidenta subrayó que las políticas llevadas a cabo fueron la defensa del “mercado interno, la generación de trabajo, el valor agregado”,  a lo que se sumaron “políticas sociales que representan el 1,2 por ciento del PBI”. “No nos consideramos maestros de nadie, simplemente queremos contar la experiencia de un país que vivió una situación similar a la que viven otros países del mundo desarrollado”, recalcó.

Asimismo, Cristina Fernández sostuvo que desde el G20 hay una deuda pendiente ya que “siguen sin regularse los movimientos de capitales, que un día golpean en un lado y al otro día golpean en el otro”.  “No seremos economistas, pero no somos tontos: sabemos que estos movimientos significan gigantescas  transferencias de recursos”, aseguró la Presidenta, al tiempo que recordó que “los pobres son los únicos que pierden su trabajo, y lo que yo espero es que no pierdan la paciencia. Porque cuando pierden la paciencia, sobrevienen las crisis políticas”.

La Jefa de Estado destacó que “el crecimiento de los últimos 10 años de la economía mundial ha sido sostenido por los países emergentes”. Y afirmó que en respuesta “hoy somos los países emergentes a los que nos acusan de proteccionistas, los países desarrollados que han vivido protegiendo sus economías a través de subsidios agrícolas”, entre otras herramientas arancelarias o paraarancelarias.

Respecto a la política de desendeudamiento, la Presidenta sostuvo que “la Argentina hoy tiene apenas un 14 por ciento de deuda respecto a titulares extranjeros”. “Obviamente que para algunos somos un mal ejemplo: porque cuando restructuramos nuestra deuda, sostuvimos que hace a la esencia del capitalismo, que quien toma riesgo de colocar en bonos de un país dólares a una tasa entre un 15 y un 16 por ciento, mientras en otros lugares se pagaban 2 por ciento, debe aceptar que hay grandes dosis de riesgo de que ese país no les devuelva el dinero”, puntualizó.

De todos modos, aseguró que el país llevó a cabo “una restructuración en la que el peso fuera repartido entre ambas partes. Pagamos mas que la ENRON”.

Acerca de las críticas del Fondo Monetario Internacional, rememoró que “la Argentina durante la década del 90 fue exhibida como un ejemplo de lo que debía hacerse, para en el 2001 se le soltara la mano”. “Algunos piensan que deben sancionarnos y censurarnos”, señaló la mandataria, al tiempo que consideró que no es la economía, sino “la política la que no encuentra soluciones ni modelos para darle solución a estos problemas”.

“No vale la pena enojarse, lo importante es replantearse que errores se han cometido, para poder seguir adelante y remontar esta crisis, que de prolongarse en el tiempo va a provocar severos problemas políticos”, enfatizó. Y aseveró que “lo que mas miedo” le provoca es que “millones de occidentales puedan dejar de creer que el sistema democrático pueda darles soluciones”.

La cuestión Malvinas

En otro tramo de su discurso, la Presidenta de la Nación comentó que “el próximo año, en enero, se van a cumplir 180 años de que el Reino Unido usurpara nuestras islas Malvinas”. Puntualizó que Gran Bretaña “no ha dado respuesta alguna”al reclamo argentino, pese a que “son muchas las resoluciones de Naciones Unidas, de distintos organismos como la OEA y organismos multilaterales, que piden a Inglaterra que se siente a dialogar”.

“Queremos que se sienten a dialogar sobre la cuestión de Malvinas”, enfatizó la Jefa de Estado. Asimismo, extendió el reclamo a la necesidad de “desmilitarizar el Atlántico Sur”, ya que remarcó que la América del Sur es “zona de paz”.

La mandataria afirmó que “no se puede tener el doble standard permanente de que aquellos miembros que se sientan en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en forma permanente, puedan violar todas las resoluciones, y el resto hacer la venia”. Y afirmó que “esto no es construir multilateralismo”.

Por dicho motivo, la Presidenta sostuvo que la de Malvinas “se ha construido en una cuestión global. Terminar con los últimos vestigios de colonialismo, ingresar a este siglo XXI sin territorios coloniales, hace también a la defensa de los derechos humanos”.

Causa AMIA

Por último, la Jefa de Estado se refirió a “lo que para los argentinos constituye una llaga abierta, porque no ha habido justicia, que es la voladura de la AMIA y de la Embajada de Israel”. Recordó que “en reiteradas oportunidades, tanto el ex presidente Kirchner como quien les habla, ha pedido a la República Islámica de Irán su colaboración y cooperación”.

“En 2010 y 2011, ante la falta de respuesta, ofrecí como alternativa, si es que Irán no tenía confianza en la justicia de la República Argentina, adoptar la jurisprudencia del Caso Lockerbee”, comentó y agregó: “Ofrecimos la elección de común acuerdo de un tercer país, donde se garantice a las partes que todos van a poder acceder a la justicia”.

Al respecto, la mandataria anunció: “En el día miércoles pasado, hemos recibido por parte de la República Islámica de Irán, un pedido de reunión bilateral para dialogar sobre este tema”. “He decidido instruir a nuestro canciller, para que tenga lugar en Naciones Unidas, una reunión bilateral entre ambas cancillerías”, informó, y agregó: “Espero resultados de esa reunión”.

“Si no lo quiere hacer frente a la justicia argentina, o si no lo quiere hacer frente a un tercer país, esperamos propuestas, para resolver este conflicto tan profundo que data de 1994”, remarcó.

Luego, Cristina Fernández les aseguró a los familiares de las víctimas del ataque – ante los cuales, dijo, “me siento particularmente comprometida” – que “tengan la certeza de que esta Presidenta no va a tomar ninguna resolución respecto de ninguna propuesta que le sea formulada sin consultarlos, y al mismo tiempo, también, con las fuerzas políticas con representación parlamentaria en mi país, porque esto no lo puede decidir una sola fuerza política y porque todos tienen la obligación de emitir una opinión pública y fijar posición frente a situaciones de esta naturaleza”.

Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU

Finalmente, recordó que entre los años 2013 y 2014 la Argentina ocupará un lugar dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y sobre ese punto afirmó que “en ese lugar tienen que sentirse representados todos y cada uno de los países que aspiran a la paz en serio como un valor universal”. “La paz es un valor que se construye a través de la verdad, de la justicia y de la igualdad”, afirmó.

Además sostuvo que “no puede haber paz en un mundo donde no se traten en forma igual a los países, ni puede haber paz en un mundo con cada vez más pobres menos incluídos, ni en un mundo en donde no se diga la verdad y las cosas como son”.

Y en se sentido, consideró que en la construcción de esa paz que todos anhelamos mayores responsabilidades las tienen las naciones lideres de este mundo”, porque “no podemos, más allá del reclamo de igualdad, ignorar las hegemonías y la importancia de determinados países en la resolución de los conflictos, y tal vez no solo en la resolución, sino que también en la provocación de los conflictos”.

La Jefa de Estado aseguró que la Argentina ocupará su lugar en el Consejo de Seguridad “en nombre de los valores de la paz y la vigencia irrestricta de los derechos humanos en todos los países” porque “son valores universales que deben ser respetados en todas las latitudes y cualquiera sea la denominación de los gobiernos”.

“Es obligación de ese Consejo de Seguridad actuar con un solo estándar para construir ese valor de paz, derechos humanos, igualdad y verdad, única manera de vivir en un mundo más justo y más seguro que en el que vivimos hoy”, concluyó.

Fuente: Casa Rosada