El Senado aprobó el presupuesto federal para los próximos dos años, un acuerdo crucial entre republicanos y demócratas que evitará un nuevo cierre de la administración pública en 2014 y 2015.

Después de un año en el que oficialismo y oposición no lograron acordar sobre ningún tema importante de la agenda de Washington, por primera vez la mayoría de la dirigencia política norteamericana coincidía en que el presupuesto debía garantizarse a mediano plazo.

Tanto demócratas como republicanos calificaron de “imperfecto” el nuevo presupuesto aprobado, pero la mayoría coincidió en que era necesario evitar una nueva crisis política como la que llevó al cierre parcial del gobierno que afectó a 800.000 empleados públicos durante 16 días en octubre pasado. 

Peor aún, esa crisis se agudizó por la posibilidad de que el Estado norteamericano entrara en default luego que la oposición republicano amenazó con no aprobar un aumento del techo de endeudamiento. Finalmente se acordó una extensión hasta febrero próximo.

El presupuesto aprobado fija los gastos discrecionales del Estado en algo más de un billón de dólares tanto para 2014 como para 2015, considerado un punto intermedio entre las demandas de los dos partidos.

Casi la mitad de esta partida irá destinada a gastos discrecionales en Defensa, un punto tradicionalmente bipartidista.

Pero el nuevo presupuesto también incluye ajustes como la eliminación de 63.000 millones de dólares de los denostados recortes automáticos implementados en marzo precisamente por la falta de un acuerdo presupuestario.

Además, prevé otros recortes por 85.000 millones de dólares y una modesta reducción del déficit en 23.00 millones.

Fuente: Télam