Los microemprendedores argentinos contarán desde diciembre con la posibilidad de un seguro pensado a su medida. Aseguradoras, instituciones de microfinanzas y el FONCA trabajarán mancomunadamente. En qué consiste este nuevo tipo de póliza.

Los microcréditos ya son una forma probada de asistir a sectores carenciados de la población. Mediante el impulso de sus actividades económicas, miles de microemprendedores han ampliado su negocio y han encontrado otra manera de salir adelante de su situación social. Pero las propias entidades prestatarias se han dado cuenta de que los créditos, por accesibles que sean, no bastan por sí mismos.

Este tipo de emprendedor, totalmente excluido del circuito financiero tradicional, “no solamente necesita créditos sino también otros servicios como el ahorro o los seguros”, comentó a DEF Daniel Higa, director ejecutivo de Planet Finance Argentina, filial de un grupo de origen francés con numerosas representaciones a lo largo del mundo dedicado a la asesoría en microfinanzas. En este sentido, “los microseguros son una parte de los servicios que se busca desarrollar para una mayor inclusión financiera”.

A nivel internacional, Planet Finance, con el apoyo del FMO, está desarrollando estos servicios en cuatro países de África y cuatro de América Latina (Argentina, Perú, Colombia y Guatemala). Particularmente en Argentina, está trabajando con el Fondo de Capital Social (FONCAP) y la compañía Sancor Seguros en la elaboración de un producto para, en caso de fallecimiento, cubrir el saldo deudor que el microempresario tenía con la institución prestataria y de un monto de dinero para la familia destinado a cubrir el sepelio.

Este producto, que se presentará en diciembre, surgió de las necesidades que detectó un estudio de mercado elaborado por Planet Finance. “Una de las cosas que pasa cuando fallece el microempresario es que la gente se endeuda para pagar el sepelio y ese endeudamiento la termina por condenar”, explicó Higa. El microseguro tendrá costos muy bajos -en Argentina va a rondar un peso cada mil pesos, un total de doce pesos al año- e irá acompañado de capacitación tanto para los prestatarios como para las instituciones.

PARA TODOS

Este nuevo tipo de póliza es una adaptación de los productos de seguro tal como los conocemos a un segmento que es vulnerable y está excluido del sistema financiero. Su característica más importante es que los requisitos para acceder a ellos son muy amplios y totalmente claros. Por ejemplo, no tiene exige ningún tipo de requerimiento médico: una persona que tiene cáncer u otra enfermedad preexistente, puede ser tomadora del seguro. Las únicas exigencias que prevé el microseguro que se está elaborando para Argentina son guerras civiles, actos de terrorismo, o suicidio en los primeros seis meses.

El otro aspecto es que la tramitación es muy simple. Tal como explicó Daniel Higa, el contrato “suele ser en general de una carilla y en Arial 12, o sea, sin letra chica”. Los procesos de reclamación también son muy simples: en 24 o 48 horas debería poder cobrar lo que indique su póliza. “Eso hace que la percepción del seguro sea una más cercana al tomador”, explicó el director ejecutivo de Planet Finance Argentina.

CONTRA LA MALA FAMA

Uno de los desafíos más importantes a la hora de desarrollar estos productos es superar la desconfianza de la que en general gozan los seguros. “Cuando se construyó el seguro en el mundo financiero era un producto de protección y resguardo, después algunas distorsiones hicieron que la percepción del seguro tuvieran que ver con algo diferente a una cobertura para nosotros”, señaló Daniel Higa, para quien esa percepción “también se trasladó a aquellos sectores que no están bancarizados”.

Planet Finance pudo comprobar este resquemor al mundo de los seguros a través del estudio de mercado realizado: “Al preguntarles si tenían seguros, nos decían que no, y al consultarlos sobre por qué no tenían, las respuestas más comunes tenían que ver con el desconocimiento o con que era muy caro”, contó Higa y agregó que “cuando les preguntábamos qué era caro para ellos, muchos respondían que no sabían, pero que no era para ellos”. “Hay una percepción de autoexclusión, como si fuera un producto destinado a otras personas que no fueran ellos”, sintetizó.

Por ello, los esquemas de microseguros en general trabajan con gestión delegada, esto es, a través de las mismas instituciones que otorgan los microcréditos, que son las que ya tienen vínculos y conocen a los clientes. “Son esas instituciones las que saben si el microempresario falleció, es más, es probable que asistan al velatorio”, ejemplifica Daniel Higa. De esa forma, se genera confianza y se reduce la vulnerabilidad.

TAREAS DE CONCIENTIZACIÓN

Hay también un desafío extra: interesar a las empresas de seguros. Según contó Daniel Higa, todavía les es difícil trabajar con las aseguradoras porque no entienden la lógica de este tipo de finanzas: “Nos cuesta un poco al principio transmitirles lo que significa y que esto no es un negocio de margen, sino que en el mejor de los casos puede ser un negocio de volumen, en el sentido de que haya muchos clientes que paguen muy poquito y que eso les permita cubrir los costos. La cifra de un peso cada mil pesos es una cifra que no entienden al principio”, reconoció.

El esquema de los microseguros apunta a adaptarse a lo que puede pagar el microempresario, algo que no concuerda con lo que las compañías de seguros están acostumbradas a cobrar. El tipo de unidades económica aseguradas en un caso de microseguros son muy vulnerables, con ingresos inestables y no muy altos. “No es una Pyme”, distingue Higa.

Sin embargo, el director ejecutivo de Planet Finance Argentina se mostró confiado en que el novedoso sistema puede funcionar: “En la medida en que hagamos una capacitación con las empresas de seguros, les podemos mostrar que sin que tengan que perder pueden estar desarrollando un mecanismo muy interesante que tiene que ver con la inclusión y hasta con la mejora de la visibilidad de su empresa, porque las aseguradoras en general están muy mal vistas en el mundo”.

Daniel Higa destacó que el proyecto que han encarado en Argentina lo hicieron junto a Sancor Seguros, que fue la aseguradora que más interés mostró, tal vez por tratarse de una cooperativa y poseer otro espíritu.

MUCHAS POSIBILIDADES

De afianzarse el sistema en nuestro país, se podrá avanzar con otros productos de seguro. En Perú se está trabajando con un seguro de salud, porque la salud en el país andino es un grave problema para los sectores de bajos recursos. La cooperativa ServiPerú ofrece un programa llamado “Prevención familiar” mediante el cual a través de pagos mensuales bajos, los miembros de la familia del microemprendedor pueden acceder a servicios de salud básicos. No es más que un seguro médico, pero accesible a los marginados del sistema.

Un caso interesante, citado por Lucy Conger en un artículo para el Banco Interamericano de Desarrollo, es el de Microcare, una aseguradora que trabaja con instituciones de microfinanzas en Uganda, África. Esta lanzó un programa a través del cual suministró a 14.500 personas carenciadas un seguro de salud que incluye cuidado domiciliario para pacientes con SIDA y tratamiento para malaria. El costo de este producto es de apenas U$S 1,33. Aun así, las autoridades de Microcare reconocen que les es difícil convencer a las personas de las bondades del plan. Por ello, han adoptado un enfoque gradual: los clientes se inscriben por cuatro meses y después renuevan.

Otro producto que surgió del estudio que realizó Planet Finance en Latinoamérica es un seguro de educación. “Las familias valoran mucho la educación de sus hijos -dijo Daniel Higa-, entonces la póliza cubre que en caso de algún siniestro se pueda seguir dando educación a sus hijos”. También se propusieron seguros contra incendio, sin ningún tipo de inspección más que la que hace el asesor de crédito que es el que conoce al microemprendedor y su taller o comercio, que en general las aseguradoras formales y los productos contra incendio n o pueden cubrir.

Las posibilidades son muchas e incluyen desde seguros agrícolas hasta seguros para festejos, como existen en algunos países, para cubrir, por ejemplo, el cumpleaños de quince de una hija, un evento que el crédito no contempla. Lo importante para Daniel Higa es que “este es el inicio para mostrar que hacen falta otros productos además del microcrédito. A veces el microempresario no necesita préstamos sino la seguridad de que en caso de que le pase algo pueda no dejar endeudada a su familia”.