La iniciativa del mandatario contempla la firma de contratos de utilidad compartida entre Pemex y empresas privadas para la exploración y explotación de hidrocarburos, con el objetivo de atraer la inversión al sector y apuntalar la estancada producción.

La iniciativa de reforma energética propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto plantea reformar los artículos 27 y 28 de la Constitución para permitir al gobierno de la República celebrar contratos de utilidad compartida con el sector privado más no de producción compartida. También plantea la participación de particulares en la generación de electricidad aunque el Estado mantendrá el control del servicio eléctrico, así como el servicio público de redes de distribución.

El mandatario presentó la iniciativa en la la residencia oficial de Los Pinos y que desglosó el texto en cinco puntos:

1) Asegura que retoma palabra por palabra el texto del artículo 27 constitucional del presidente Lázaro Cárdenas. Esto permitirá al gobierno de la República celebrar contratos de utilidad compartida con el sector privado cuando así convenga al interés nacional y con ello generar energía más barata para todas las familias mexicanas. La reforma no impulsa o considera contratos de producción compartida, lo que busca es facultar al Estado para celebrar contratos de utilidad compartida que permita a la nación mantener el control absoluto sobre el petróleo. Con los contratos de utilidad compartida el país se mantiene como único dueño de las reservas petroleras, de la renta petrolera y de Pemex.

2) Propone un nuevo régimen fiscal para Pemex. En la iniciativa de reforma hacendaria que presentará en septiembre se propondrá un nuevo esquema de contribuciones para Pemex que será plenamente competitivo conforme a estándares internacionales. En esencia con este nuevo régimen fiscal el Estado mexicano actuará como dueño de la riqueza petrolera con visión de largo plazo y no como recaudador con necesidades de corto plazo.

3) Impulsa la reestructura de Pemex.- Reorganización de sus subsidiarias en dos divisiones: Primera, exploración y producción, enfocada a extracción de petróleo y gas. Segunda de transformación industrial, que incluye el procesamiento del petróleo y del gas en combustibles petroliferos y petroquímicos. En su conjunto Pemex tendrá mayor autonomía de gestión y un gobierno corporativo eficaz y moderno.

4) Plantea mejorar las condiciones de transparencia y rendición de cuentas de Pemex. A partir de la reforma se adoptarán mejores prácticas de transparencia respecto a las obras, las adquisiciones y los contratos de utilidad compartida con particulares que eventualmente realice Pemex. Asimismo los mexicanos contarán con un adecuado acceso a la información sobre estado y administración del patrimonio energético nacional.

5) Establece reglas de contenido nacional en las compras y proyectos de infraestructura de la paraestatal. Su objetivo es utilizar el gran poder de compra del sector energético como palanca de desarrollo de la nueva política industrial mexicana.

En cuanto a la reforma en el sector de electricidad impulsa también que el Estado mantendrá en exclusividad el servicio garantizando de acceso de todos los productores.

Además se fortalece a la Comisión Federal de Electricidad dándole la flexibilidad operativa que ayudará a reducir costos.

Acompañado de los integrantes de su gabinete, Peña Nieto fue enfático en señalar que el petróleo continuará como patrimonio exclusivo de la nación. “Los mexicanos son los únicos dueños de la renta petrolera”.

Pemex y la CFE de ninguna manera se venden ni se privatizan, insistió.

Ofreció a los trabajadores de estas empresas paraestatales que sus derechos laborales están seguros y serán 100 por ciento respetados.

Fuente: Diario “Jornada” de México