El abastecimiento de gas y petróleo ocupan un lugar importante en la agenda de las administraciones Obama y Peña Nieto. Mientras México lucha por mantener su autoabastecimiento, EE.UU. vive el boom del gas no convencional y podría convertirse en exportador del fluido.

Durante la última década, EE.UU. y México cambiaron bruscamente sus posiciones en materia de abastecimiento energético. México, en el pasado una potencia energética en desarrollo, lucha hoy por mantener su producción, mientras que EE.UU., antes un importador garantizado, disfruta actualmente un lucrativo boom energético. Aunque las viejas refinerías de México podrían operar con más eficiencia usando parte del crudo ligero de los yacimientos estadounidenses, el monopolio estatal de gas y petróleo Pemex ha evitado por mucho tiempo la importación adicional y ha mantenido la dependencia del crudo más pesado producido en casa.

La producción de gas y petróleo de México continúa estable pese a un sostenido crecimiento de la demanda nacional, lo que le crea un dilema a Peña Nieto, cuyos oponentes rechazan rotundamente la inversión extranjera en el sector de energía. Aunque el crudo mexicano es uno de los más procesados en las refinerías de la costa del Golfo de México, las importaciones estadounidenses de petróleo procedente de México han caído en un tercio durante la última década, situándose por debajo de 1 millón de barriles diarios en el último año por primera vez desde 1994, según datos oficiales.

México ha modificado su enfoque. Hace un mes, la petrolera estatal Pemex anunció un nuevo acuerdo de dos años para aumentar sus exportaciones de crudo a China en 30.000 barriles diarios. También hay rumores de algún tipo de “intercambio” de crudo, basado en la idea de que los productores estadounidenses podrían obtener un mejor precio por su petróleo dulce ligero en México, y las refinerías de los estados de Texas y Louisiana, diseñadas para operar con grados más pesados y amargos, podrían comprar más de ese tipo de petróleo en México, aunque a tasas más bajas que en el pasado.

Por otra parte, México posee los cuartos mayores recursos de gas esquisto (shale gas) del mundo, después de EE.UU., China y Argentina, de acuerdo con un reporte de la administración estadounidense fechado en 2011, aunque todavía falta ver cómo se desarrollarán esos recursos. Mientras tanto, las exportaciones de gas natural estadounidense a México subieron un 24 por ciento en 2012 hasta alcanzar sus máximos históricos.

Fuente: Reuters