El presidente electo de Argentina, Mauricio Macri, fue recibido en el Palacio del Planalto, en Brasilia, por la mandataria Dilma Rousseff.

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En su primera visita al exterior tras ser electo presidente, Mauricio Macri reiteró los lineamientos que había señalado durante la campaña, en cuanto al reclamo contra Venezuela por presuntas violaciones a los derechos humanos y en cuanto a “converger” hacia la Alianza del Pacífico.

Consultado sobre el proceso iniciado de juicio político contra Rousseff en el Congreso brasileño, Macri fue escueto: “La vi muy tranquila, me explicó lo que sucedió. No corresponde que yo opine. Confío en las instituciones democráticas de Brasil”.

Además de reafirmar “el compromiso con el Mercorsur”, sostuvo que los cancilleres de ambos países “coordinarán acelerar el proceso de un intercambio conjunto” y que “si a Brasil le va mejor, a Argentina le va mejor”.

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Más tarde, Macri fue recibido en la sede de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), donde almorzó con 150 empresarios. “Para construir un elemento central de toda sociedad, que es la confianza, es necesario tener previsibilidad”, afirmó el jefe de Estado electo de la Argentina. Por su parte, el presidente de la FIESP, Paulo Skaf, aseguró que la visión de Macri es “muy similar a la nuestra, de modernidad, agilidad, seriedad, buena gestión y gobernabilidad”. Skaf consideró la elección de Macri como una señal para América Latina y como el inicio de un nuevo ciclo en la región.

Durante su viaje a Brasil, Macri estuvo acompañado por el futuro jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la canciller designada Susana Malcorra.