El desarrollo de redes científicas y tecnológicas, junto a la divulgación y educación, tiene un rol relevante en la sociedad actual. Dialogamos al respecto con Patricia Himschoot, doctora en Ciencias Biológicas con una especialización en Ecología Matemática.

Mientras el desarrollo sostenible continúa siendo un gran desafío para la humanidad, sin duda el avance de la tecnología y la informática son herramientas poderosas para el diagnóstico sobre el estado del ambiente que permiten llevar adelante estrategias destinadas a proteger los recursos naturales y la vida. Para lograr una adecuada y articulada gestión ambiental, se requiere profundizar y mejorar el conocimiento como elemento neurálgico del desarrollo.

-¿Qué es un sistema de información?

-Es una herramienta informática que recopila datos, los integra y los  sistematiza en las conocidas “bases” que puede manejar una computadora. Una vez reunida la información, el siguiente paso es procesarla y hacerla accesible para  los usuarios. Sistematizar la información facilita las búsquedas posteriores y para lograrlo es necesario contar con herramientas específicas y un buen criterio de clasificación y organización. Me refiero a lo que se denomina “análisis funcional”, que permite integrar la información, según las necesidades del público o de los tomadores de decisiones. Las posibilidades son múltiples. En el caso de la información ambiental, es una herramienta que trata de reproducir el comportamiento de los sistemas naturales, con sus diversos parámetros y variables.

-¿Qué particularidades tiene el denominado Sistema de Información Geográfica (SIG)?

-El SIG permite analizar información en el espacio (georeferenciada), a través del manejo de mapas, imágenes satelitales, datos de monitoreo en un determinado lugar, entre otros, y se ajustan perfectamente a la temática ambiental, dado que estas se desarrollan en dos dimensiones básicas: la temporal y la espacial. Los impactos producidos por las acciones del hombre ocurren sobre un lugar y en un momento. No es lo mismo generar un impacto en una determinada latitud que en otra,  ni la frecuencia con que este impacto se produce. Los sistemas de información pueden manejar la dimensión espacial, y también la temporal a partir de sistemas que registran datos mediante instrumentos de medición y que permiten su análisis. En todos los casos, los Sistemas de Información Ambiental (SIA) resultan herramientas fundamentales para el diagnóstico ambiental, la elaboración de los informes del estado del ambiente, los inventarios de gases de efecto invernadero (ambos compromisos del país a nivel internacional), las estadísticas ambientales, el cálculo de indicadores ambientales, la modelización, la predicción, la alerta temprana, entre otras funciones. En relación a la problemática ambiental, no se trata solo de contar con información, sino de saber integrarla. Es lo mismo que cuando se trabaja con un ecosistema: es preciso conocer y conectar las partes para entender el funcionamiento del todo (que no funciona como una simple suma de partes). Aplicado este concepto, muchas veces se confunde un conjunto de bases de datos o un portal con uno de información ambiental, pero eso dista mucho de un trabajo integral en el cual se manejan variables, escalas, etc.

-¿Existen otras herramientas para el manejo de información ambiental?

-En la actualidad, hay muchas herramientas que pueden ser utilizadas a la hora de manejar información ambiental. En el pasado, la información producida por diversos organismos se integraba y centralizaba en un sistema que contaba con las herramientas informáticas para manejarla. Considerando que la información fue y continúa siendo una herramienta de poder, era muy difícil lograr implementar un SIA con estas características, los proveedores no querían entregar sus datos, además la actualización continua de información resultaba muy complicada. Actualmente, se trabaja a partir de webservices, que permiten consultar e integrar información distribuida en distintos sistemas y presentarla a través de la Web. Otras herramientas importantes son las redes sociales, en las que se comparte y concientiza en la temática ambiental; e-learning, webinar, videoconferencias, el propio Skype y hasta YouTube, por mencionar algunas. El Google Earth es otra de las maravillas con las que contamos.

-Muchos de los estudios que se difunden están hechos sobre la base de modelos matemáticos que permiten construir escenarios ambientales. ¿Son herramientas importantes?

-Importantísimas. Los modelos son caricaturas o simplificaciones del mundo real. Los modelos matemáticos nos permiten simular la realidad. En muchas situaciones en que los estudios de laboratorio son imposibles o muy costosos, o la escala temporal no lo permite, son la única posibilidad de entender el problema, plantear escenarios hipotéticos y hacer predicciones.

-¿Es esa la razón de que haya decidido combinar profesionalmente la biología, la ecología y la informática?

-Yo me especialicé en modelos matemáticos aplicados a la ecología porque me fascinaba la posibilidad de entender un sistema natural a partir de las matemáticas. La informática tuve que estudiarla para realizar los programas que utilizaba en los modelos. En 1994 empecé a trabajar en la Secretaría de Ambiente con sistemas de información ambiental. Siendo una bióloga con un amplio conocimiento en matemáticas y en herramientas informáticas, funcionaba como “traductora” entre los programadores y los técnicos en temas ambientales.

La información ambiental en Argentina

-¿Cómo se inició el sistema de información ambiental en la Argentina?

-Surgió en el contexto de la explosión que generó Río 92, conferencia que tuvo el mérito de poner sobre el tapete la cuestión ambiental y también de movilizar fondos de organismos internacionales para financiar proyectos dentro del sector. En 1994 empecé a trabajar en la Secretaría de Ambiente en un programa del Banco Interamericano de Desarrollo llamado PRODIA (Programa de Desarrollo Institucional Ambiental), dentro del cual existían diversos componentes como el de educación, política, y el de sistema de información ambiental. El objetivo de este último componente fue el de diseñar e implementar un Sistema de Información Ambiental Nacional (SIAN). Fue una experiencia muy interesante por lo innovadora, ya que en ese momento existían en el mundo muchos sistemas referidos al ambiente, pero o estaban centrados en una temática -biodiversidad, cambio climático, etc.- o en un único lugar, no teníamos ejemplos en los que basarnos para un sistema con semejante amplitud.

-¿Cuáles fueron las principales dificultades?

-Creo que lo más difícil tuvo que ver con nuestra organización política ya que, como país federal, los recursos les pertenecen a las provincias y fue necesario establecer muchísimos acuerdos con los proveedores ambientales a nivel local. Sin embargo, lo logramos. Generamos las herramientas y creamos un sistema para que nuestras 24 provincias pudieran pasar la información a la Nación, de modo de centralizarla, elaborarla y entregarla al usuario vía Internet. Fue un trabajo conjunto muy importante y que tuvo éxito gracias a la participación de todos. La provincias se comprometieron y cumplieron; y desde la Secretaría de Ambiente, aportamos el equipamiento, la capacitación en sistemas de información geográfica, software y creamos una red de trabajo. Logramos crear un área SIAN dentro de la estructura de la Secretaría.

-¿Podemos decir entonces que somos pioneros en este tipo de sistemas aplicados a lo ambiental?

-Sí, lo éramos. Lamentablemente, después de la crisis de 20001, el tema ambiental perdió protagonismo al punto tal de que, en un momento en el cual los países civilizados tienen unos sistemas impresionantes, nosotros no avanzamos como hubiéramos debido.

LA REGIÓN

-¿Cómo evolucionó el tema en el contexto regional?

-En 1999, la Argentina -que estaba muy avanzada- planteó al subgrupo de Medioambiente del Mercosur el armado de un sistema de información ambiental que reuniera los datos de los cuatro países. Surgió entonces la discusión acerca de quién iba a liderar el tema y nosotros nos propusimos para hacerlo sobre la base de la experiencia que teníamos y de los resultados obtenidos. En ese momento, yo coordinaba el SIAN, y como tal me tocó recorrer los otros países del Mercosur para realizar una evaluación sobre los sistemas de información con que cada uno contaba. La conclusión fue que nosotros estábamos a la vanguardia en el tema y detrás, muy detrás, venía Brasil, ni hablar de Uruguay y Paraguay. En 2010, el proyecto seguía discutiéndose.

-¿No hubo avances en esa década?

-Sí, se consiguió financiamiento de un organismo internacional y eso dio un impulso al proyecto. Fue en ese momento, hablo de 2010, que debimos evaluar el estado en el que se encontraban los sistemas después de diez años. Para ello, viajé nuevamente a Brasil y me encontré con que en esa década lograron implementar sistemas de información ambiental integrados que trabajan con webservices y que conectan todo el territorio y permiten acceder a los datos de cualquier estado desde cualquier punto del Brasil. No podía salir de mi asombro al ver el modo como habían avanzado y, en contraposición, cómo nos habíamos quedado atrás nosotros. Sin duda, esto fue producto de una decisión política de Lula, que estableció en 2003 que la información ambiental debía ser de dominio público y estar en un sistema integrado. A partir de entonces invirtieron en informática y en  desarrollos de  software libre de sistemas de información geográfica. Nosotros contamos con la Ley de Información Pública Ambiental desde 2004, pero pasados casi ocho años, aún no ha sido reglamentada.

-¿Cuál es la situación actual?

-Actualmente está comenzando el proyecto que implementará el sistema de información ambiental del Mercosur, liderado por la Argentina, en reconocimiento a que fuimos el país promotor. Tengo la esperanza de que esto nos sirva para revivir el Sistema de Información Ambiental Nacional. Tenemos una ardua tarea por realizar, necesitamos rediseñar el SIAN a nivel información e implementar herramientas informáticas modernas, también necesitamos rearmar la red con las provincias, que en todos estos años ha desaparecido; lo positivo es que hoy es todo mucho más sencillo, ya que hay herramientas, redes, capacidades, entre otras cosas, que permiten acceder a la información de forma mas sencilla. El desafío hoy es trabajar en red, coordinadamente, para el mismo objetivo.

-¿Por qué cree que llegamos a esta instancia a nivel nacional?

-Creo que hay varias razones, entre las que se destacan la creación de organismos ambientales que en lugar de facilitar las cosas generaron más barreras burocráticas y porque esta clase de sistemas pone en evidencia muchos problemas que no se quieren mostrar. Creo que, en definitiva, en el fondo la verdadera razón es que en la realidad mundial actual, con los problemas económicos y sociales reinantes, lo ambiental no es prioridad en la agenda política de casi ningún país.

CAMBIO CLIMÁTICO

-En el contexto del cambio climático, ¿se hace más indispensable la proyección?

-Es básico. Es decir, el primer requisito para trabajar en temas ambientales es reunir la información dura, contar con sistemas de monitoreo o de alerta y poder confeccionar escenarios que permitan analizar qué puede pasar al cambiar las condiciones. Para todo esto, los científicos necesitan datos y cuanto más abundantes sean, mayor será la certeza de las predicciones vinculadas al cambio climático. Incluso en el mundo hay instituciones dedicadas a obtener y analizar datos para trabajar con la temática del cambio climático. En la Argentina, necesitamos estaciones meteorológicas que nos permitan saber qué está pasando porque para poder analizar las causas de determinados fenómenos -como la sequía, los incendios, inundaciones, etc.- es indispensable contar con los datos precisos.

-La República Argentina adhiere a la mayoría de los tratados ambientales internacionales. ¿Implica esto que debamos cumplir con ciertos requisitos como país?

-Sí. Se nos exigen informes acerca del estado del ambiente, el inventario de los gases de efecto invernadero, entre otros muchos. Nosotros realizamos estos estudios y los presentamos, la pregunta del millón es sobre qué base los hacemos, cuál es la calidad de la información con la que contamos. Otra cuestión a tener en cuenta es la referida a la necesidad de trabajar adecuadamente la información científica, de modo de que llegue a los decisores con la claridad necesaria como para elaborar estrategias o políticas gubernamentales respecto del cambio climático. Es un tema tan importante que me animo a decir que la falta de información y de tecnologías apropiadas es uno de los principales problemas que tenemos con respecto al cambio climático.

-Además de contar con la información, es indispensable poder transmitirla. ¿Qué peso tiene la difusión y la educación en los temas ambientales?

-Ese es el otro punto. Para que un mensaje sea efectivo, la claridad es requisito y lograrla es otra de las utilidades que tienen esta clase de sistemas: permite traducir el duro lenguaje científico -muchas veces inaccesible para el ciudadano común- en otro de divulgación general. Estoy convencida de que la educación y la información son los factores claves que tenemos para frenar el Cambio Ambiental Global.

-En la Argentina, ¿se accede con facilidad a la información ambiental?

En nuestro país existe una Ley de Acceso a la Información Pública Ambiental (Ley 25831), que determina que este tipo de información es de dominio público y debe estar a disposición de los usuarios, ya que la mayoría se genera en organismos e instituciones públicas, pagados con nuestros impuestos. Además, aunque hay temas confidenciales, para que los ciudadanos puedan participar y defender sus derechos ante un problema ambiental, es indispensable que cuenten con la información necesaria.

-¿Cuáles son los retos respecto de los SIA?

-Además de la implementación de webservices que permiten trabajar de manera más sencilla con información distribuida, es necesario comprender la importancia de los equipos multidisciplinarios. Nadie en este momento tiene el conocimiento total del problema ambiental. Por último, un tema fundamental es que dichos sistemas requieren de una continua actualización porque la información desactualizada se transforma en desinformación. Se debe trabajar para asegurar la sostenibilidad en el tiempo, y para eso hay que contar con recursos económicos, y recursos humanos capacitados.

-Por último, ¿cuáles considera que son los grandes desafíos que tenemos como país?

-Ante todo, creo que el punto de partida sería que el tema ambiental fuese prioritario, ya que la experiencia demuestra que la mayoría de estos problemas se soluciona cuando la gente presiona. Sin ir más lejos, vemos lo que está pasando en Famatina. Por otra parte, considero prioritario reflotar el sistema de información ambiental, que permitiría agilizar el cumplimiento de la Ley de Información Pública Ambiental, apoyar el proceso de la toma de decisiones y las estrategias a llevar adelante, entre otros infinitos beneficios.

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Susana Rigoz
Profesora en Letras (UBA) y periodista. Especialista en Medio Ambiente y temas antárticos. Fue conductora del programa Más allá del Sur, emitido por Radio Nacional, dedicado a la Antártida. Publicó varios libros, entre ellos, Hernán Pujato, el conquistador del desierto blanco.