El pasado 11 de diciembre finalizó la XVII Conferencia de las Partes (COP 17) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, llevada a cabo en Durban. El balance del ex embajador Raúl Estrada Oyuela.

Entre el 28 de noviembre y el 11 de diciembre pasados, 194 delegaciones de todo el mundo se reunieron en la ciudad de Durban con el objetivo de debatir una segunda fase del Protocolo de Kyoto, buscando un acuerdo para que el aumento de la temperatura del planeta sea menor a 2 grados centígrados, y la forma de financiar el Fondo Verde para el Clima, entre otros temas. Conversamos con el ex embajador Raúl Estrada Oyuela, referente internacional en política medioambiental y uno de los principales artífices de la firma del Protocolo de Kyoto durante la III Conferencia de las Partes, celebrada en Japón en 1997.

-¿Cuáles fueron los principales logros de esta cumbre?

-No creo que pueda hablarse de logros de la reunión de Sudáfrica, que en realidad no fue una cumbre porque esa denominación se reserva para las reuniones de jefes de Estado y de gobierno. Es cierto que las delegaciones no pudieron destruir la Convención Marco firmada en Río en junio de 1992, aunque abusaron inclementemente de sus términos. Tampoco pudieron interrumpir el primer período de compromiso que se extiende hasta diciembre próximo; y Canadá, al anunciar que notificará su retiro del Protocolo, debe tener en cuenta que ese retiro solo será efectivo un año después de que el secretario general de las Naciones Unidas reciba la comunicación formal, y ese año se cumple en diciembre de 2012. El empecinamiento de los grandes países en desarrollo en negar su gravitación actual en materia climática, que sin embargo reclaman en los ámbitos comerciales, financieros y estratégicos globales, ha construido un gran obstáculo que favorece la posición también negativa de los Estados Unidos. Es una tremenda pena que la Argentina, al liderar el Grupo de los 77, y China hayan cumplido el triste papel de voceros de esa posición negativista, que da vergüenza cuando se cuentan los muertos de la semana pasada en Filipinas.

-¿Hubo retrocesos?

-Cuando se enfrenta un fenómeno creciente como es el cambio climático, la inacción es retroceso. Además, en este caso se produjeron actitudes claramente negativas como las de Canadá, Japón, Rusia y Australia, entre los desarrollados, y Brasil, China, Sudáfrica e India, los cuatro mayores países en desarrollo que han configurado el bloque BASIC para unificar posiciones y oponerse a la imposición de compromisos de mitigación. Siempre se puede comenzar de nuevo, pero entre tanto aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero y se agravan los eventos extremos de la temperie.

-¿Un comentario final?

-Hace falta ingenio y voluntad para terminar con la serie de ensueño inaugurada en Bali en 2007, demolida en Copenhague en 2009, sustituida por vidrios de colores en Cancún, y finalmente derrumbada en Durban. Hay que pensar de nuevo los supuestos básicos de la solución, con voluntad para hacer los esfuerzos que se requieren.