El primer ministro de Italia presentó la renuncia a su cargo ante el presidente Giorgio Napolitano, después de que el Parlamento aprobara el presupuesto 2013, preparando el camino para que se convoque a elecciones en febrero.

“Mi Gobierno ha terminado y no por culpa de los mayas”, aseguró el dimisionario premier, en alusión al retiro del apoyo parlamentario por parte del Pueblo de la Libertad (PDL), la fuerza política conducida por Silvio Berlusconi. Mario Monti, ex comisario europeo, había sido nombrado hace un año para liderar un gobierno técnico que salvase a Italia de la crisis financiera.

Si bien ha guardado secreto sobre sus planes políticos, Monti enfrenta a una creciente presión para presentarse como candidato en los próximos comicios. En una maniobra política por recuperar su debilitada imagen, Berlusconi ofreció retirar su postulación si Monti decide finalmente convertirse en el “candidato de los moderados”, en cuyo caso el PDL lo respaldaría.

El clamor por un “Monti bis” -un segundo gobierno liderado por el propio Mario Monti- es encabezado por la Unión Demócrata Cristiana (UDC) de Pier Ferdinando Casini, por Futuro y Libertad (FLI) comandada por el actual presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, y por el movimiento Italia Futura que tiene como principal referente al empresario Luca Cordero di Montezemolo.

Los sondeos indican hasta ahora un claro triunfo del Partido Democrático (PD), cuyo candidato es Pier Luigi Bersani,  quien cree que Monti no debería competir en las elecciones de abril.