Con el objetivo de alcanzar la igualdad de derechos en la disciplina, presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para que las mujeres puedan desarrollar este deporte en todos sus niveles.

Oriunda de San Pedro, Guillermina Lazzari es desde pequeña una amante del fútbol. En su casa, siempre había una pelota a mano y, gracias al hecho de vivir en un pueblo donde se podía jugar en la vereda y andar en bicicleta sin temor, armar un partido con sus amigos era cuestión de todos los días. Eso sí, siempre con varones porque, salvo alguna excepción, las chicas estaban destinadas a usar vestidos y jugar con muñecas. Aunque esto nunca le importó, al llegar a la adolescencia, la cuestión de género se impuso. Su papá jugaba con ella en su casa, pero no aprobaba que lo hiciera en otro ámbito y sus pares también comenzaron a discriminarla. “Sos una machona”, solían decirle, y así, “agobiada por el machismo, dejé de jugar”. A partir de entonces, su sueño fue trabajar para promocionar el deporte que ama, sueño que pudo concretar en marzo de 2019, cuando logró presentar en el Congreso de la Nación un proyecto para promover, difundir, visibilizar y estimular la práctica del fútbol femenino.

Exjugadora y profesora de Educación Física, en la actualidad trabaja como dirigente deportiva en el club Excursionistas y en el área de Capacitación, Investigación y Ciencias aplicadas de la Secretaría de Deportes. “Mi objetivo hoy es ser gestora deportiva, me gusta mucho la administración en el deporte, pensar planes, proyectos y políticas de inclusión y deporte social”. A la hora de definirse, afirma que es una “formadora”: “No me gusta que me llamen directora técnica ni profesora, porque considero que lo más importante de mi trabajo es formar personas y ciudadanos”.

 –Ya que no te pudiste desarrollar en el fútbol, ¿cómo fue tu iniciación deportiva?

–A través del básquet y la natación,  porque no existía otra posibilidad. Al terminar el secundario, decidí estudiar Educación Física, para lo cual me vine a vivir a Buenos Aires. Simultáneamente, conocí en San Pedro al profesor Mario Prado, que me abrió las puertas del fútbol, llevándome junto a otras chicas a probar en Boca Juniors. De las cincuenta que nos presentamos, quedamos dos para hacer la pretemporada.

 –¿Cómo fue jugar en Boca?

–Para mí fue algo mágico. Sin embargo, pese a ser un sueño hecho realidad, lo tomé como una diversión, un hobby, como me lo habían inculcado toda la vida: con el fútbol jamás podría llegar a nada. Ni yo misma podía cambiar esa mirada. Incluso en ese momento, era impensado ser jugadora profesional, ya que era un mundo manejado por hombres. Pasó bastante tiempo antes de poder empezar a cambiar eso; de hecho, hasta 2019 fue un deporte aficionado.

–¿En qué momento decidiste colgar los botines?

–En 2013, para dedicarme de lleno al estudio. Me recibí de profesora de Educación Física y me focalicé en el objetivo de intentar cambiar el fútbol femenino. Quería que las niñas de 4 o 5 años que desearan jugar al fútbol pudieran hacerlo. Hoy sigo soñando con que, a lo largo de todo el país, ninguna nena pase por la angustia y desesperanza que yo sentí. Entonces, me resigné a no vivir como jugadora, pero asumí un rol que me permitiera cambiar lo que hay que cambiar. Cuando me vine a vivir a Buenos Aires, no tenía muy en claro mi futuro, pero si sentía en lo más profundo de mi corazón que había que cambiar las cosas. No sabia como, pero en cada injusticia vivida buscaba la manera de aprender y aún sigo haciéndolo.

Pionera: Guillermina jugó en Boca, trabaja en la Secretaría de Deportes de la Nación y presentó un proyecto de ley para brindar aporte al país y a la sociedad en cuanto a políticas deportivas. Foto: Fernando Calzada.

–¿Cuándo comenzaste a elaborar el proyecto de Ley de Igualdad de Género y Oportunidades en el Fútbol Argentino?

–Desde muy joven, tenía esa idea en la cabeza y el corazón. Diría que, sin tener en claro cuál sería mi futuro, sí sabía que era capaz de lograr aquello que me propusiera y, en ese camino, intenté involucrar a mucha gente, pero no fue fácil. Después de deambular sin éxito por muchos pasillos y gracias al cambio social que llevó a que la mujer empezara a marcar la agenda política, logré que el entonces diputado Carlos Castagneto, exjugador de fútbol, me escuchara. Con su equipo técnico pudimos darle forma al proyecto y presentarlo el 6 de marzo de 2019. Por eso, siempre recalco que es un proyecto de todos. El nombre no hace referencia específica al fútbol femenino, para remarcar que el deporte no tiene género.

–¿De qué se trata?

–El objetivo primordial es la promoción del fútbol femenino a lo largo y ancho del país, con la intención de reparar el desequilibrio histórico que sufrimos las mujeres que practicamos este deporte. Consta de diez artículos donde solicitamos que las mujeres y las niñas tengan las mismas oportunidades que los varones en todas las instancias educativas. Es fundamental que se practique esta disciplina en el ámbito formal –las escuelas– y no formal –clubes y sociedades de fomento, entre otros–. Hace cuatro años, por ejemplo, en una investigación llevada a cabo por la Secretaría de Deportes, comprobamos que las chicas no tenían desarrollada la habilidad de patear la pelota, y eso es producto de la falta de estimulación. También pedimos que se instaure el fútbol mixto porque no es real que exista una diferencia física en la niñez, ya que recién a partir de los 12 años se evidencia la disparidad biológica y hormonal. Practicar un deporte permite que chicas y chicos crezcan juntos, aprendiendo a respetarse y a compartir.


“Hoy sigo soñando con que a lo largo de todo el país ninguna nena pase por la angustia y desesperanza que yo sentí”


Además, recalcamos la necesidad de que haya profesores con formación pedagógica en las instituciones y no, como es usual, que el entrenamiento quede a cargo de un exjugador o del papá de una alumna. Eso es producto de que no se tiene en cuenta que el deporte es una herramienta educadora, formadora de ciudadanos, y que a través de él inculcamos valores que exceden lo relacionado con el desarrollo motriz. También, abordamos el tema de los medios de comunicación, a fin de que, en vez de poner el foco en el físico de las jugadoras, visibilicen los logros deportivos de las mujeres.

Otro elemento importante es el relacionado con la infraestructura edilicia; necesitamos que tanto en estadios como en canchas de fútbol o clubes haya baños y vestuario femeninos, acordes con nuestras necesidades. En 2019, por primera vez en la historia, a la selección le hicieron un vestuario femenino en la AFA en Ezeiza.

–¿En que instancia se encuentra el proyecto de ley hoy?

–Después de ser aprobado por varias comisiones, quedó relegado debido a la intensa actividad política. Espero que en marzo siga avanzando hasta su promulgación.

–Antes mencionaste la importancia del cambio de rol de la mujer dentro de la sociedad para lograr que fueras escuchada. ¿Cómo percibís esa evolución en el fútbol?

–La Copa Mundial Femenina de Fútbol 2019, que se jugó en Francia, marcó un antes y un después, ya que generó un enorme crecimiento y promoción de la actividad, que se refleja en las redes sociales y en el interés de la gente. Otro hito fundamental fue la creación, en marzo pasado, de la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

–¿Tenés referentes?

–Admiro mucho a Jorge Valdano –exfutbolista y exentrenador, campeón del mundo en 1986–, gran gestor deportivo y excelente profesional, que se caracteriza por su humildad, inteligencia y templanza. Tengo mucho que aprender, pero a ese perfil apunto. Otra persona a la que quiero mucho es el Licenciado Alfredo Fenili (Director de Capacitaciones en la Secretaría de Deportes), quien ademas de líder es un excelente consultor de gestión de organizaciones y entidades deportivas. Me gustaría ser la referente de las futuras generaciones, algo que yo no pude tener. Sin embargo, hay mujeres que son inspiradoras: Mabel Salinas, dirigente de la Asociación del Fútbol Argentino, y Ludmila Manicler, sanpedrina como yo y jugadora de la selección nacional.

–Por último, ¿cómo te definirías?

–Como una persona afortunada porque con 31 años llegué a  cumplir tres sueños: jugar en Boca Juniors, trabajar en la Secretaría de Deportes de la Nación y haber presentado un proyecto de ley que, creo, es un aporte al país y a la sociedad en cuanto a políticas deportivas.

*Lee la entrevista completa en la próxima DEF 131.