A diez años del fallecimiento del jefe de la primera expedición argentina al Continente Blanco, el emocionado recuerdo de otro pionero antártico, el teniente coronel (R) Jorge Julio Mottet.

General Hernán Pujato, no creo que nada sea mas oportuno para conmemorar su ejemplar vida que rememorar aquella balada militar cuya letra sirvió’ de despedida al Gral. Douglas MacArthur ante el Congreso de su país: “Los viejos soldados nunca mueren, nunca mueren, nunca mueren; solo se desvanecen”.

Usted, mi general, no ha muerto, esta’ presente guiando con su ejemplo a los que han seguido sus huellas.  Su presencia física se desvanece, como en la balada, pero su hombría de bien, su amor por su patria, su consagración a los principios sanmartinianos, su incorrupto desinterés y honradez a toda prueba siguen latentes.  Amalgamadas con su fuerte personalidad  sus virtudes perduran y perduraran honradas por la historia.

Una década ha pasado desde el DIA que el Todopoderoso lo llamó a su vera y dejó detrás de si la gloria terrenal.  Soy su compañero original en aquella patriada y el único que queda de los ocho que compartimos con usted momentos tan difíciles que culminaron con la fundación de la base General San Martín. Durante ese ano 1951 ambos formamos la primera patrulla polar argentina.

Cuantos recuerdos se agolpan en mi mente vividos en esos hielos eternos…  ¡Jamás hollados antes  por seres humanos! ¡Me siento orgulloso de ello!

Las dos comisiones de patriotas que llegaron al Polo Sur portaban simbólicamente su estandarte. En cada una de las muchas proezas protagonizadas por argentinos  en esos hielos inmensos su espíritu estuvo presente.  Su nombre es la antorcha que ilumina las sendas de esos triunfos y las mentes de quienes investigan los secretos antárticos.

Camaradas de armas, compatriotas, si el país necesitaba un símbolo para identificarlo con ese irredento pedazo de suelo polar que nos pertenece, lo tiene en la figura de ese místico soldado que todo lo dio, nada pidió ni acepto como recompensa por sus sacrificios.

El General Pujato no dejó herederos, pero si un rico legado que nos pertenece a todos para inspirar nuestras vidas: su inquebrantable amor por su patria y su total compromiso con lo más excelso de las virtudes sanmartinianas

Como reconocimiento y agradecimiento por tanto evoquemos su figura en silencio, pero no con una plegaria plañidera ni con los ojos humedecidos sino con un himno a su ilustre vida.

¡Honor, mi General Antártico!  A diez anos de su partida suene una “bullanguera” diana de gloria con estridentes clarines, tal como usted lo pidió.

Su compañero y camarada en su lucha por nuestros derechos antárticos

JORGE MOTTET – 2do. jefe de la Primera Expedición Argentina a la Antártida Continental (1951/1952)