El notable avance de Ciudadanos y Podemos en las elecciones autonómicas y municipales supone un golpe al bipartidismo PP-PSOE.

espana

Albert Rivera y Pablo Iglesias, líderes de Ciudadanos y Podemos

Los resultados de las elecciones autonómicas y municipales del domingo amenazan con transformar las generales de noviembre en un verdadero “terremoto” político, luego de más de tres décadas de alternancia en el poder de socialistas y populares. La novedad de estos comicios, que ya había sido delineada parcialmente en los comicios al Parlamento Europeo del año pasado, es la irrupción de dos fuerzas electorales que amenazan el bipartidismo de PP y PSOE. Nos referimos a Ciudadanos, liderado por Albert Rivera, y Podemos, la formación que conduce Pablo Iglesias.

Si bien las frías matemáticas marcan un triunfo del Partido Popular (PP) a nivel nacional, contabilizando los votos obtenidos en los municipios de toda España, podría tratarse de una victoria pírrica. El PP logró el 27,03%, superando por dos puntos al PSOE, que tuvo una performance aún peor de la debacle de 2011, logrando en esta oportunidad el  25,o3% de los votos. La aritmética electoral arroja que las dos principales fuerzas políticas españolas lograron aglutinar ahora el 52,06% de los sufragios, cuando cuatro años atrás habían sumado el 65,3%.

Los mayores dolores de cabeza, sin embargo, se producirán a la hora de tejer las alianzas para formar gobiernos tanto a nivel municipal como autonómico. Por lo pronto, al PP no le va a ser fácil revalidar su histórica hegemonía en la capital peninsular, donde la irrupción de “Ahora Madrid” (Podemos), con su candidata Manuela Carmena, podría sumar apoyos desde el PSOE y otras fuerzas de izquierda para desplazar a la histórica dirigente popular Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid entre 2003 y 2012. El PP consiguió 21 de los 67 concejales del Ayuntamiento de Madrid, pero un pacto entre Podemos (20 concejales) y el PSOE (9) podría desplazarlo del poder. El fiel de la balanza será Ciudadanos, que con sus siete concejales podría definir el futuro político de Madrid.

La otra fortaleza del PP, la Comunidad Autónoma de Madrid, también será motivo de negociaciones y nuevamente allí Ciudadanos será clave para definir el nuevo gobierno. Otras regiones donde el PP ha perdido sus mayorías absolutas, aun manteniéndose como primera fuerza, son la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Baleares, Cantabria y Aragón. En todas ellas eventuales pactos entre el PSOE y otras fuerzas regionales o de izquierda podrían desplazar al PP del poder. Más fácil parece ser el panorama para el PP en Castilla & León, La Rioja y Murcia, donde podría revalidar sus mayorías y seguir gobernando durante los próximos cuatro años.

Por su parte, el PSOE ha logrado reconquistar Extremadura, luego de cuatro años en la oposición al gobierno regional del PP, y estaría en condiciones de mantener el gobierno de coalición de Asturias. Las conversaciones con Podemos para desplazar al PP de los gobiernos de la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Aragón, Baleares y Cantabria no serán nada fáciles. La nueva fuerza, liderada por Pablo Iglesias, difícilmente acepte convertirse en socio del PSOE y muy probablemente elija mantenerse en la oposición y privilegie su campaña a nivel nacional de cara a las elecciones generales de noviembre.

En Barcelona, la segunda ciudad del país, la gran derrotada ha sido la coalición Convergència i Unió (CiU). El actual alcalde Xavier Trias ha perdido las elecciones frente a la independiente de izquierda Ada Colau, quien lidera la coalición “Barcelona en Comú”. En el País Vasco se confirmó la hegemonía del Partido Nacionalista Vasco (PNV), en tanto que en la vecina Navarra el partido Unión del Pueblo Navarro (UPN) podría seguir gobernando a condición de pactar con otras fuerzas. También en las islas Canarias se han impuesto los regionalistas de Coalición Canaria (CC). En Galicia, donde solo se votaba a nivel municipal, el PP sigue siendo la primera fuerza en número de votos, pero pierde poder en las grandes ciudades a manos de nuevas coaliciones de izquierda.