En su primera aparición pública como Papa, el argentino Jorge Bergoglio, quien dijo venir “del fin del mundo”, aseguró que “iniciamos un camino de hermandad, amor y confianza entre nosotros”.

“Como ustedes saben, el deber del cónclave es darle un obispo a Roma. Tal parece que mis hermanos cardenales fueron casi al fin del mundo” para escoger al nuevo Pontífice”. Fueron las primeras palabras de Jorge Bergoglio, quien acaba de asumir la conducción de la Iglesia Católica con el nombre de Francisco I.

Auguró que el camino que acaba de comenzar sea “fructuoso para la Iglesia y para esta bella ciudad”. Elevó también una oración por el Papa emérito Benedicto XVI e invitó a los fieles presentes en la Plaza San Pedro a rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. Finalmente se colocó la estola e impartió la bendición urbi et orbi.

Mensaje comleto del Papa Francisco I a los fieles

Ustedes saben que el deber del Cónclave es dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermans cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo… pero estamos aquí… Les agradezco la acogida.

La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. ¡Gracias! Y primero que nada, quisiera hacer una oración por nuestro Obispo Emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie”.

“Y ahora, comenzamos nuestro camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Rezamos por todo el mundo, para que haya una gran hermandad.

Auguro que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan bella.

Y ahora quisiera darles la bendición, pero primero, os pido un favor: antes de que el Obispo bendiga al pueblo, les pido que recen al Señor para que me bendiga. La oración del pueblo que pide la bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de ustedes por mí”.

Bendición Urbi et Orbi

“Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por la acogida. ¡Recen por mí! Nos vemos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen para que custodie a toda Roma. ¡Buenas noches y buen descanso”.