No podría pensarse la Venezuela contemporánea sin Chávez. Es la referencia excluyente, el eje en torno al cual se organiza y estructura la vida pública del país. El hombre que resignificó el pasado y proyectó un modelo socialista con épica revolucionaria. Como buen caudillo, ha logrado crear un culto a su personalidad que no admite otros liderazgos. Su figura omnipresente, que une y divide, se ha tornado imprescindible para entender los últimos 15 años de historia venezolana. Ahora, tras el anuncio de su enfermedad, la incertidumbre ante una eventual ausencia del líder abre un panorama para el que nadie estaba preparado. Ni el oficialismo, perplejo y sin sucesores a la vista. Ni la oposición, que enfrenta una situación inédita casi sin libreto. En el medio, el país se polariza entre quienes creen que “sin Chávez, no hay nada” y aquellos que abrigan la ilusión de una era postchavista. La posible evolución del proceso bolivariano es analizada por el politólogo Andrés Serbin, en la nota de tapa de esta edición.

Avatares de un mundo cambiante, de crisis económica y de reordenamiento del mapa geopolítico son la materia de estudio de un interesante libro de próxima aparición, del también politógo y periodista Luis Rosales que, en exclusiva, adelantamos en estas páginas. Allí se examinan las nuevas configuraciones del tablero global, la declinación unipolar de los EE. UU., el avance de China, India o Brasil, y las oportunidades que tiene la Argentina en ese contexto que exige más que nunca el trabajo en bloque y la definición de intereses a largo plazo. En el mes de las elecciones primarias, un pretexto oportuno para revisar la proyección internacional de la Argentina.