¿Cómo observa el prestigioso semanario español Cambio 16 la situación política del país norafricano?

“El decreto constitucional aprobado por el gobierno golpista de Egipto fija elecciones parlamentarias en unos seis meses y es la clave de los esfuerzos de las autoridades interinas para sacar el país de la crisis, después de que el Ejército derrocara al presidente electo Mohamed Morsi, que se encuentra en paradero desconocido. La escasez de alimentos básicos anuncia una catástrofe humanitaria.

El primer ministro provisional de Egipto, Hazem el Beblaui, ha anunciado que va a comenzar a formar el nuevo gobierno reuniéndose primero con los políticos liberales Mohamed El Baradei y Ziad Bahaa-Eldin. Beblaui admite que será difícil coonseguir el apoyo unánime de los egipcios pero que intentará respetar la opinión pública y en portada cumplir con la expectativas de la gente, “pero siempre hay un momento de escoger, hay más de unaalternativa, no se puede satisfacer a todo el mundo”, declaró. En medio del caos, a Egipto le quedan reservas de trigo importado para dos meses, por lo que la escasez de este alimento básico es más grave de lo que elpresidente depuesto, Mohamed Morsi, reveló meses antes de ser derrocado por los militares. Esto coloca al país del Nilo, que acaba de sufrir un golpe de Estado y se encuentra inmerso en un clima de inestabilidad política y un aumento de la tensión social que cada día da más pasos hacia un conflicto civil, al borde de una crisis alimentaria, según ha advertido la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO). Beblaui, un economista que fue ministro de Finanzas, fue designado primer ministro y El Baraderei, antiguo diplomático de la ONU, fue nombrado vicepresidente. Bahaa Eldin, un abogado y diputado, también es un importante político liberal.

Las autoridades interinas egipcias se han visto reforzadas por los 8.000 millones de dólares en ayuda concedidos por países del golfo Pérsico, una semana después de que el presidente islamista electo del país fuera derrocado por el Ejército, desatando a una ola de violencia en la que al menos 90 personas han perdido la vida. Las disputas entre los grupos políticos sobre un decreto que fija las normas para la transición, diseñado para establecer la celebración de elecciones parlamentarias en unos seis meses, podría apuntar a un camino lleno de baches (…) Los medios estatales egipcios elogiaron al Ejército y denunciaron la violencia como la obra de terroristas. Amnistía Internacional dijo que aún si las fuerzas de seguridad actuaron en respuesta a las provocaciones, fueron culpables de usar una fuerza totalmente desproporcionada. Los egipcios todavía están reponiéndose después del derrocamiento de Morsi, que inicialmente provocó celebraciones en El Cairo y otras ciudades por los millones de personas que deseaban su salida, hartos de estancamiento económico y de lo que veían como una toma de poder islamista. Para los Hermanos Musulmanes de Morsi, sin embargo, su salida fue una reversión de la democracia por los intereses creados que nunca aceptarían sus victorias electorales”.

Fuente: Cambio 16