Obama ve un “nuevo México” emergiendo con una democracia más profunda y una economía en crecimiento, y dice que es tiempo de que ambos países sean vistos como socios igualitarios.

“He venido a México porque es tiempo de dejar atrás las viejas mentalidades”, dijo Obama ante estudiantes universitarios. “Es hora de reconocer nuevas realidades, incluyendo el impresionante progreso actual de México (…) un nuevo México está emergiendo”, agregó. Obama ensayó un poco de español con su audiencia diciendo “es un placer estar entre amigos” y elogió a su vecino del sur, que históricamente ha jugado un rol secundario para Estados Unidos, la principal economía del mundo.

La frontera entre ambos países es una de las más transitadas del mundo por el intenso comercio, pero también es una región violenta porque los narcotraficantes batallan por el control de las lucrativas rutas del narco, al tiempo que cientos de inmigrantes tratan de entrar ilegalmente cada día a Estados Unidos.

La violencia desatada por el narcotráfico no es de entera responsabilidad de los mexicanos, dijo Obama. Estados Unidos también tiene culpa porque buena parte de la violencia se centra en la demanda estadounidense por las drogas ilegales y el hecho de que las armas que llegan a México provienen de su vecino. “En esta relación no existe un socio mayor o un socio menor. Somos dos socios iguales, dos naciones soberanas que deben trabajar juntas en base a intereses mutuos y mutuo respeto”, dijo.

El mandatario estadounidense aseguró que su país y México deben trabajar juntos para proyectar hacia afuera su intensa relación comercial e ir por el mercado de Asia, el que más crece en el mundo. Ambos países son miembros del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (NAFTA) junto con Canadá, y participan de las negociaciones del TPP, el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica a las que recientemente se integró Japón.

Obama dijo que se ha presentado la primera posibilidad en años para aprobar en el Congreso de su país una reforma migratoria que regularice la situación de 11 millones de residentes ilegales en Estados Unidos, la mayoría mexicanos. “Soy optimista de que, después de años de intentarlo, finalmente vamos a lograrlo”, dijo.

Obama elogió al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, quien el 1º de diciembre sucedió a Felipe Calderón, un cercano aliado de Estados Unidos. El nuevo gobierno mexicano está impulsando un ambicioso plan de reformas para hacer a la economía más competitiva y para que las instituciones rindan más cuentas a la población.

Fuente: Reuters