La presidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), Liliana Mazure, dialogó con DEF sobre el momento especial que está atravesando la industria del cine y la televisión en el país.

-¿Ya se puede hablar de Argentina como una marca de contenidos audiovisuales?

-Sí, como marca en cuanto a contenidos audiovisuales, capacidad de producción, creatividad y también en cuanto a un lenguaje muy propio que se ha ido desarrollando desde que ha comenzado la Argentina a producir cine y que ahora se esta ampliando a lo que es producciones para televisión. Hay también miradas sobre temas nuevos y muy interesantes, en contraste con el momento de crisis de creatividad que se vive en otras regiones del mundo. América Latina ha estado muy activa, y Argentina en particular.

-Como una bocanada de aire fresco.

-Sobre todo, en el caso de Latinoamérica, son más o menos 450 películas que se hacen al año, de las cuales 150 son de Argentina, sigue Brasil con alrededor de 85, después México, con unas 70, Chile con 40 y Colombia que se está acercando a las 30 por año. Los demás países completan las 450 con una cantidad menor de películas.

-¿Existe propiamente una industria audiovisual Argentina?

-Sí, desde el decreto anunciado por la presidenta el 30 de agosto que dice que lo audiovisual es industria. Esta industria puede representar un peso importante entre aquellos productos exportados por Argentina.

-¿Logró el país consolidar un perfil de exportador de este tipo de productos?

-Estamos en eso. En 2011 ingresaron al país alrededor de 336 millones de dólares. Estamos haciendo todos los esfuerzos necesarios para que el 2012 termine como un buen año de exportación audiovisual.

-El Estado tiene un rol importante en esta industria. ¿Es algo positivo la intervención del Estado en este tema?

-Sí, el sector ha crecido enormemente con subsidios del Estado, con la participación activa del Estado nacional que ha decidido impulsar el desarrollo de esta industria. Hasta 2009 teníamos 400 empresas productoras registradas en el INCAA. En 2011 terminamos con 1076 empresas registradas, de las cuales el 60% son de las provincias, esto ha crecido gracias a la intervención y apoyo del Estado con subsidios, diversos formatos de fomento y demás.

-¿Pero todas estas nuevas productoras van a ser sostenibles?

-Para eso trabajamos. Por eso, en una segunda etapa, hicimos modificaciones en los llamados a concurso. Cada proyecto tiene que presentarse con un canal de TV asociado para garantizar su exhibición. Esto hace que los canales piensen qué quieren hacer y qué van a producir. Sobre todo porque a partir de la ley de medios debería de haber más canales de TV. Los va a haber en poco tiempo: el año próximo suponemos que van a entregarse las licencias para estos nuevos canales. Además, los canales existentes deben empezar a cumplir con la ley y exhibir y emitir producciones nacionales. Los canales de las provincias no podrán ser repetidoras, que es hasta ahora lo que venían siendo. Tienen que emitir programación regional y nacional, y un alto porcentaje de ficción. Esto es lo que va a motivar que las productoras sigan trabajando.

NUEVO CINE Y DESPUÉS

-¿Cómo explica el boom cinematográfico que se vive desde hace diez o quince años en la industria local?

-Aquello que se define como Nuevo Cine. Yo produje el Bafici 2001, yo creo que hubo ahí varias coincidencias que produjeron un movimiento importante en lo que fue la modificación del lenguaje del cine argentino. Yo  creo que el Bafici contribuyó a esto , contribuyeron también las nuevas tecnologías que comenzaron a aparecer en esa época. Esto es muy gratificante porque significa que somos capaces de tomar las nuevas tecnologías, las herramientas y re- utilizarlas como mejor nos parece, eso habla muy bien de nuestros creadores. Porque generaron un nuevo lenguaje de la cinematografía. No es una copia de otro cine; es una mirada propia.

-¿Cuáles fueron esas tecnologías?

En eso momento aparece lo digital. Con ello, se facilita mucho la producción, sobre todo para los jóvenes realizadores y para las mujeres. Fijate que las directoras mujeres aparecen en un numero considerable en esa década, porque para una mujer manejar esos equipos complejos y pesados de 35 mm era difícil, no solo el equipo de los fierros sino también el humano, había que manejar aquellos equipos eléctricos e iluminadores que requiere el fílmico, no era fácil para la directora mujer. Hoy todo cambió, también la situación de la mujer en el mundo y la cinematografía; pero de todas formas las nuevas tecnologías, más livianas, más rápidas, mas ágiles, facilitaron la aparición de este nuevo lenguaje de cine, facilitaron la aparición de este nuevo lenguaje de cine, facilitaron la participan de la mujer, facilitaron el desarrollo del documental, el documental es un genero difícil de llevar adelante con una tecnología pesada y todo eso se ve y habla muy bien de nuestros realizadores.

-¿El público argentino acompaña las producciones nacionales en cuanto a espectadores o todavía es un cuenta pendiente para el cine?

-Eso tiene que ver con muchos factores, no solo una decisión del publico. Tiene que ver con la cantidad de salas que hay en el país, que son muy pocas. Tiene que ver con las salas que cerraron en los 90, por medio de políticas neoliberales que permitieron que solo las salas que conocemos como multipantallas de capitales internacionales fueran las que sobrevivieran. Eso tuvo que ver con una lógica de mercado y una decisión política que decidió facilitar las cosas solo para un sector. Esto trajo como consecuencia que hoy hay enormes zonas del país que no tienen salas. Nosotros estimamos que el 50 por ciento del publico está en las provincias, o sea que hay un 50% de la taquilla que no sucede. Además los estudios de Hollywood hicieron un extraordinario negocio, que es lo que nosotros observamos. Observando, a partir de eso,  cuál es el nuevo modelo de negocios para cambiar esta situación. Hollywood tiene estudios con empresas productoras, distribuidoras internacionales -que son cuatro o cinco y que son las mismas en el mundo entero- y, de alguna manera, tiene una relación con los exhibidores. Es un círculo cerrado, un modelo de negocios que nosotros debemos combatir y armar nuestro propio modelo.

-¿Por eso no se ve tanto cine nacional?

Esto trajo la falta de habito de ver películas nacionales, es un habito que buscamos modificar. El publico argentino tiene sus directores y actores ya elegidos y le es absolutamente fiel. Este es un fenómeno de los últimos 6 años. El publico sigue a Ricardo Darín, haga lo que haga. Hay directores a los que el publico les es muy fiel y necesitamos ampliar este panorama, que el publico sea fiel a otros actores y directores. Vamos bien. Los espacios INCAA -salas donde se exhiben películas argentinas- funcionan muy bien: son 37 localidades, conformando una totalidad de 43 pantallas.

MUNDO DIGITAL

– ¿La digitalización del cine va a ayudar a esto?

-Sí. Estamos haciendo dos líneas de digitalización desde el INCAA. Una es en conjunto con el Ministerio de Planificación y Ar SAT, donde vamos a entregar en comodato 150 proyectores digitales. La otra es la línea del Banco BICE para todas las salas de cine. Están acercándose interesados, los exhibidores, incluso las multipantallas, para acceder a estos créditos. En algunos casos tendrán la tasa subsidiada por el INCAA para que en 2014 tengamos a todos el país digitalizado. También esta es una situación sin precedentes en las que el Estado Nacional cobra parte activa y se ocupa de que todas las salas del país estén digitalizadas porque en mucho tiempo no habrá más películas en 35 mm.

-¿Esto afecta el modelo de los distribuidores?

-Este negocio también ha sido armado perfectamente por los distribuidores. Hoy hay un sistema de digitalización de salas que es el ultimo homologado y posible en el mundo, esta es la norma DCI (Digital Cinema Initiatives). Nosotros estamos trabajando por una norma regional propia que no imponga las condiciones de esa sola norma. Las salas deberían ser multinormas. Estamos trabajando esto con Brasil y Venezuela y  lo vamos a plantear al resto de Iberoamérica en la reunión que tenemos a fines de noviembre en Buenos Aires. Estamos trabajando con los franceses que también están investigando esta nueva norma de digitalización porque sino todas las películas y todo lo que se haga tiene que estar hecho de acuerdo a las normas de calidad y seguridad del DCI. Nosotros queremos una norma con la misma calidad, las mismas normas de seguridad pero que no sea DCI, porque lo que se viene es la transmisión de películas vía satelital y tener una única norma impuesta por Hollywood nos va a condicionar.

-Hay un replanteo de la industria a nivel mundial…

A nivel mundial hay una imposición de EE.UU. Salvo la India, que tiene su propio sistema, es un solo modelo y hay una sola norma. Los que nos estamos replanteando esto somos nosotros.