La reciente escalada del conflicto entre  y Azerbaiyán en torno a Nagorno-Karabaj amenaza con desestabilizar el Caucáso, una región en donde las principales potencias mueven sus fichas.

Los choques armados entre fuerzas armenias y azeríes en la frontera común, iniciados el pasado 12 de julio, marcan el inicio de un nuevo capítulo del enfrentamiento entre estas dos antiguas repúblicas soviéticas, que lleva ya tres décadas. ¿Cuál es el trasfondo histórico de la disputa, las alianzas regionales en juego y el papel de la comunidad internacional en esta peligrosa crisis, que amenaza con desestabilizar el Cáucaso?

¿Qué importancia tiene esta región desde el punto de vista geopolítico?

A solo 40 kilómetros de este enclave montañoso, discurren un importante oleoducto y un gasoducto, que transportan hidrocarburos desde los yacimientos del mar Caspio hacia la costa del mar Negro. Nos referimos, puntualmente, al oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC) y al gasoducto del Cáucaso Meridional (SCP). A ellos se suma el oleoducto Bakú-Supsa, bautizado en inglés como Western Export Pipeline.

El gasoducto del Cáucaso Meridional (SCP) es particularmente importante para los países europeos porque, una vez que se conecte al Viejo Continente a través de una serie de ductos que está en construcción, permitirá a la UE reducir su fuerte dependencia del gas ruso y diversificar sus fuentes de aprovisionamiento.

¿Cuál el conflicto que existe en torno a Nagorno-Karabaj?

Nagorno-Karabaj (nagornyy, “meseta” en ruso; qarabağ, “vergel negro” en idioma turco-azerí) es un enclave montañoso de 4400 km2 ubicado en territorio soberano de Azerbaiyán, pero cuya población es mayoritariamente armenia. Entre 1992 y 1994, en plena crisis por la desaparición de la Unión Soviética, tuvo lugar un conflicto bélico en la zona, que finalizó con la ocupación de las milicias armenias de todo el territorio en disputa. En mayo de 1994 se firmó un acuerdo de cese del fuego en Bishkek (Kirguistán), aunque el conflicto siguió latente.

En 1992, el Soviet Supremo de Nagorno-Karabaj proclamó su independencia de Azerbaiyán y la conformación de una nueva república –la “República de Artsakh”–, que hasta la fecha ha sido solo reconocida por Armenia. Por su parte, Azerbaiyán alega que los armenios ocupan el 20% de su territorio soberano y han forzado el desplazamiento de un millón de habitantes azeríes, expulsados de sus pueblos de origen.

¿Cómo se posicionan las potencias regionales en esta disputa?

Turquía es un histórico aliado de Azerbaiyán y fue, de hecho, el primer país en reconocer la independencia de esta exrepública soviética en agosto de 1991. En su página web, el Ministerio de Asuntos Exteriores turco señala que apoya una solución pacífica del conflicto de Nagorno-Karabaj que se base en el “respeto de la integridad territorial y de la soberanía azerí” sobre ese territorio.

Por su parte, Rusia ha sido un tradicional socio de Armenia, país que integra la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y la Unión Económica Euroasiática. Estas dos estructuras, la primera de tipo militar y la segunda comercial, se encuentran bajo la órbita de Moscú y permiten al Kremlin proyectar su influencia sobre un grupo de antiguas repúblicas soviéticas.

A solo 40 kilómetros de la zona, discurren un importante oleoducto y un gasoducto, que transportan hidrocarburos desde los yacimientos del mar Caspio hacia la costa del mar Negro. Foto: Archivo DEF.

¿De dónde provienen las armas utilizadas por armenios y azeríes?

Una particularidad de este conflicto es que Rusia cumple un rol de mediador y es, al mismo tiempo, el principal proveedor de armas y equipamiento militar de ambos contendientes: Azerbaiyán y Armenia.

En el caso de Azerbaiyán, tal como detalló a DEF el docente e investigador Paulo Botta, especialista en geopolítica del Gran Medio Oriente, en la última década se ha convertido en el segundo comprador global de armamento de Israel, en tanto que el petróleo azerí representa hoy el 40% del consumo de crudo israelí. Para los azeríes también han sido claves los drones provistos por empresas israelíes. Este vínculo bilateral, que se extiende incluso en el ámbito de la inteligencia, marca un inocultable foco de tensión con Irán, país islámico que cuenta con una importante población de origen azerí en el noroeste de su territorio.

Armenia tiene a la Federación Rusa como su mayor aliado político y militar. Tras la disolución de la Unión Soviética, las FF.AA. rusas han mantenido una base militar en la localidad armenia de Gyumri (la antigua ciudad de Aléksandropol, durante el imperio zarista). En diciembre de 2016, ambos países firmaron un acuerdo para la creación de un sistema de defensa antiaérea común. En plena tensión en la frontera con Azerbaiyán, las FF.AA. armenias acaban de realizar con sus pares rusos un ejercicio conjunto sobre respuesta a vehículos aéreos de combate y de reconocimiento no tripulados (drones).

¿Qué rol juega la comunidad internacional en esta nueva escalada bélica?

Desde 1992, la mediación en el conflicto de Nagorno-Karabaj es ejercida por el denominado “Grupo de Minsk”, creado en el ámbito de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y copresidido por Francia, Rusia y EE.UU. El último comunicado conjunto de esta instancia multilateral instó a las partes a “abstenerse de cualquier retórica inflamatoria y de cualquier intento de modificar la situación en el terreno” y a “construir una atmósfera que conduzca a la restauración del proceso de paz”. Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, hizo un llamamiento a una “desescalada inmediata y total” y convocó a los gobiernos de Ereván y Bakú a volver a la mesa de negociaciones.

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