El Parlamento de Chipre rechazó por una amplia mayoría un impopular impuesto a los depósitos bancarios como condición de un rescate europeo, dejando en duda los esfuerzos internacionales para rescatar al país de la crisis bancaria.

La votación en el poder legislativo del pequeño país fue un duro revés para la zona euro, después de que los legisladores en Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia aceptaran impopulares medidas de austeridad en los últimos tres años para asegurarse la ayuda europea.

Con cientos de manifestantes frente al Parlamento gritando “se están bebiendo nuestra sangre”, el partido gobernante se abstuvo y otros 36 legisladores votaron en contra de la ley. Este resultado dejó al país al borde del desastre financiero. El impuesto es una condición para el rescate de 10.000 millones de euros (12.890 millones de dólares) de la Unión Europea a Chipre.

Los países de la UE habían dicho antes de la votación que retendrían la ayuda salvo que los depositantes de Chipre, incluyendo los pequeños ahorristas, compartieran el costo del rescate. El Banco Central Europeo (BCE) había amenazado con terminar la asistencia de emergencia al sistema bancario chipriota. Tras la votación, el BCE dijo que “tomó nota” del resultado y se mantuvo “comprometido a dar la liquidez que se necesite dentro de las leyes existentes”.

Para sanear su sector bancaria, afectado por la quita a la deuda griega y que es cinco veces más grande que la economía del país, a Chipre le hacen falta 17.000 millones de euros, una cantidad equivalente al PIB chipriota.