Soy Nicanor, dicen que soy picante, pero solo tengo pocas pulgas.

Hola a todos/todas:

Sigo con este brutal ataque de modernidad, no paro de bucear en la Web y medito mucho sobre lo mal que la pasaron nuestros antepasados. Creo que salud e higiene iban a la cabeza, cómodos… ¿o no?. Acredito que dentro de cien años dirán lo mismo de nosotros y citarán el torno del dentista como la peor de las torturas (sorry, querida Pato Hahn). En fin, que en todas las épocas se cuecen habas, dice el refranero popular.

Soy Nicanor, picante, curioseando en la nube.

Vuelvo a la higiene porque a mí este tema me puede. Soy básicamente un romántico, igual, superenemigo de Arjona, ¿eh? Es que no me imagino haciéndome el novio sin mis adminículos cotidianos, si me apuran puedo llegar a la urticaria grave. Del tema, tengo un par de cosas para contarles. Si yo les digo: “Chalchiuhnenetzin”, seguro ustedes me dirán broma o trabalenguas… ¿no? Pero, no, nombre raro el de una princesa azteca que provocó una guerra en 1473. Motivo: naaaaaaaa (diría mi sobri Pía), solo que la doña fue repudiada por el fétido olor de su boca. Jodida suerte, porque además era hermana del rey de Tenochtitlán. Dejemos de lado los resultados de la contienda y seamos un poco comprensivos con el repudiador, yo al menos, lo rebanco. Una novia con halitosis no es una novia… y punto. ¿Comparten?

Soy Nicanor, pocas pulgas y picante con todos los olores.

Sabemos bien qué mala fama tenía el agua en el pasado, casi solo para tomarla. Con la mugre, picaban en punta los occidentales y dicen las malas lenguas que salían campeones los franceses y de ahí sus exquisitos perfumes. Cuando uno apesta, solo una buena fragancia y el mejor desodorante merecen un altar… ¿o no? Es que cuando las sudoríparas se disparan no hay nadie que quede en pie. Justo hablando de pies, para el olor a pata, antes del talco, la barra o del aerosol, se intentaba con la canela o el algarrobo o el incienso. Dicen los que saben que los egipcios fueron capos en el tema. Aunque ni ellos ni nosotros, pudimos con el ajo. Consumidores, ¡aléjense de mí!

Soy Nicanor, amante del Rexona o del Axe (publicidad gratis).

Si hay un tema picante/picante es el famoso rollo de 74 metros de largo. La primera pregunta es ¿por qué será de 74 metros? Una cantidad llena de secretos secretísimos, ¿o no? Como curiosidad, les cuento que algún intelectual superocupado calculó que en una vida promedio pasamos tres años sentados en el trono. ¿Qué me dicen? Yo sugeriría la inmediata instalación de una biblioteca, me da como una buena manera de terminar una carrera universitaria para algunos vagos, aunque les lleve unos cuantos años. ¡Mamita! Antes, hojas de planta, lana de la pobre ovejita, pedazos de tela y hasta los esquimales con nieve muy fría. ¡¡¡Ayyyyyy!!! Dicen las malas lenguas que con la aparición masiva de los libros, además de aumentar geométricamente la lectura, muchos de ellos desaparecieron para ser usados en esa vulgar limpieza. ¿Será cierto?

Soy Nicanor, dicen que soy picante, pero solo tengo pocas pulgas.

P/D: Para mantenerlos informados, les digo que en pocos años el higiénico será historia, y de él se hablarán pestes como hoy hablamos de la lanita de la oveja. Se comenta que el 70 por ciento de los japoneses ya se sientan en el washlet que arroja agua tibia, que nunca quema y que trae un secador incorporado para las partes pudendas. ¡¡¡Opssssssss!!! Qué notición.

@PicanteNicanor

nicanor@taeda.com.ar